Determinando la cobertura temporal del fondo de emergencia

Conformar un fondo de emergencia debiese ser una acción algo natural de la gestión del dinero, ya sea al alero de una familia, o bien de una empresa; sin embargo, puede resultar más fácil el decirlo que hacerlo, ya que hay definir con algo de claridad algunas variables. 

 


Probablemente en algún momento de nuestra existencia hemos experimentado alguna contingencia que nos ha provocado una merma total o parcial en nuestros ingresos, generándose una serie de presiones y complejidades para cumplir compromisos esenciales.

Si a lo comentado en los momentos de cuasi bonanza o bonanza, nos dejamos llevar con facilidad por la publicidad, disfrutar la vida (pero sin control y responsabilidad), el consumismo, y otros, es probable nos hayamos saltado u olvidado algunas premisas esenciales de administración en nuestras finanzas, y esto es válido no sólo con las finanzas personales, sino también las relacionadas con los negocios. No cuesta mucho nublarse, y perder el sentido de la realidad cuando se trata de la gestión del dinero.

Por lo anterior, principios o premisas básicas de una buena administración instalados hace más de cincuenta años siguen plenamente vigentes en lo que se señala hoy como la Cuarta Revolución Industrial, o bien otros, que postulan que estamos en realidad en la Quinta Revolución Industrial, y que no pueden ser dejados de lado, esto es, planificar, organizar, dirigir y controlar.

Y es que si la pandemia nos puede haber golpeado en una serie de ámbitos, tales como salud, emocional y laboral, pues también finalmente termina afectando en lo financiero.

Lo anterior se agrava a un más, si conforme a lo ya mencionado, no fuimos precavidos, generando en la medida de lo posible, los ahorros pertinentes para enfrentar situaciones imprevistas (problemas de salud, por ejemplo) o escenarios potenciales de una economía decaída, tal como la que llegó a generar la instalación de la pandemia en nuestros países.

Por tal razón, adquiere valor e importancia de atención no solo aquello de las premisas básicas de la administración, sino también reconsiderar los motivos de disponer de dinero, los cuales se sustentan básicamente en tres aspectos: a) Motivo transacción; b) Motivo precaución; y c) Motivo especulación.

De los anteriores, particularmente el segundo, es decir, el motivo precaución, se relaciona de manera más directa con aquello de enfrentar emergencias o imprevistos. Pero ¿cómo aterrizar esto monetariamente? ¿cómo establecerlo? ¿cuánto tiempo de cobertura temporal es lo prudente?

Al respecto, en la plataforma de noticias Business Insider España, en días previos se acometió el tema por otra situación, sin embargo, se planteaba por parte del Banco de España un periodo considerado conservador para esta reserva de liquidez correspondiente a seis meses de sueldo. Al respecto, uno podría discrepar si tal lapso es el pertinente o no. ¿Pero este tiempo será suficiente?

En tal sentido, desde una mirada muy personal, creo que ese punto de referencia mínimo se encuentra ligado con el tiempo que a uno le podría tomar volver a recuperar su situación de ingresos o de trabajo bajo este escenario extremo, lo cual dependiendo de la profesión y de la dinámica del mercado laboral en particular puede variar entre una y otra persona.

Conforme este planteamiento, resulta razonable acoger lo señalado por el Banco de España, partiendo de manera conservadora, conformando un fondo de cobertura para seis meses, y ampliándolo en la medida de las características propias al tiempo para recuperar el empleo.

Lo que nos debe quedar claro es que es mejor prevenir que curar. Y que poco es mejor que nada. Pero si es más, mejor.

Ahora el cómo guardar ese dinero, sin duda, también es importante. No obstante, a manera preliminar, pues lo comentaré con más detalle en otra oportunidad, el guardarlo en la casa, u otra alternativa similar, y que no corresponda a una de aquellas opciones que permita al dinero estar protegido y trabajando, ojalá estando sujeto a algún reajuste o rentabilidad, sería un gran error en este momento en que la inflación se ha incrementado de manera sostenida.

De este modo, y volviendo al eje central del presente documento, el disponer de un respaldo monetario para las emergencias, debe constituir un ejercicio ventajoso, que nos debe proporcionar cierto grado de tranquilidad no sólo al enfrentar un futuro algo oscuro, que ojalá no llegue a presentarse, sino también en el presente, al saber que estamos haciendo lo pertinente tratándose de planificación, pero no sólo al pensarlo, sino lo más importante, al transformarlo en hechos. 

Mauricio Andrés Burgos Navarrete, Director de la carrera de Auditoria e Ingeniería en Control de Gestión, Facultad de Administración y Negocios, Universidad Autónoma de Chile (Sede Temuco)

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