Acercándonos a la carga anual equivalente (CAE)

La tasa conocida como CAE constituye, tratándose de financiamiento, un dato de búsqueda y referencia fundamental para una adecuada toma de decisiones; el familiarizarse con ella, de seguro nos resultará valioso. 

 


Cuando se trata de seguir el camino de la búsqueda de financiamiento, aparecen una serie de variables que se encuentran vinculadas a la operación.

De este modo se transforman en inquietudes, pero también gatillando la búsqueda de claridades, variables como por ejemplo el capital o valor que pretendemos solicitar, el plazo de devolución del crédito, la periodicidad de los pagos para la devolución, y por último un dato no menor y relevante, la tasa de interés.

Esta última, sin duda, suele ser la guinda de la torta, no solo porque es un dato clave en la decisión que se vaya a tomar, sino también por el impacto que una mala decisión puede llegar a producir en los flujos monetarios del sujeto de crédito, sea persona o empresa.

Hoy con una escalada en la inflación, la tasa de interés se ha tornado en un aspecto de mayor relevancia de estudio y análisis, particularmente tratándose de financiamiento.

En tal sentido, desde las matemáticas financieras, nos aparecen una serie de denominaciones o tipologías de tasas de interés, entre las que destacan por ejemplo la tasa de interés simple y tasa de interés compuesta, la tasa de interés nominal y tasa de interés real, o bien desde la ecuación de Fischer, la noción de tasa de interés real y la tasa de inflación esperada. No obstante, en el mercado financiero nacional encontramos otras expresiones, tales como Tasa TAB 360, Tasa TIB (interbancaria), TCM (Tasa máxima convencional) y Tasa corriente.

Sin embargo, una tasa que a propósito he cuidado de no mencionar hasta el momento dentro del relato escrito se refiere a la Tasa CAE, o simplemente CAE, esto es Carga Anual Equivalente, la que conforme a lo indicado en el SERNAC (Servicio Nacional del Consumidor) “es un indicador expresado en porcentaje que permite la comparación entre las distintas alternativas que ofrecen los proveedores de productos o servicios financieros”.

La existencia de la tasa CAE se remonta a la instalación de la Ley 20555, en el año 2011, y que particularmente en el artículo 17 letra G se señala en parte que: “los proveedores deberán informar la carga anual equivalente en toda publicidad de operaciones de crédito en que se informe una cuota o tasa e interés de referencia y que se realice por cualquier medio masivo o individual”.

Al repasar lo publicado en el sitio anterior, pensando en el público en general, no se trata precisamente de una explicación amigable, clara y precisa. Así, tal vez se podría haber expresado que: “se trata de una expresión porcentual que refleja de manera anualizada el costo total de una operación crédito, es decir, incluyendo la tasa de interés más los costos vinculados a su otorgamiento, lo que permite a los usuarios comparar entre las distintas ofertas existentes en el mercado”, lo que probablemente habría sido efectivo.

Ahora bien, cuando uno profundiza en las instituciones financieras, especialmente los bancos, éstos disponen en sus sitios web alguna sección, a la que suelen denominar como “Tasas y Tarifas” o “Tasas y Comisiones” por ejemplo, en las que podemos formarnos una idea de las tasas ofrecidas para los productos que nos interesan. Naturalmente, tratándose de financiamiento uno buscará aquella opción que implique un menor costo.

En tal sentido, lo que he podido observar en algunos de los sitios webs es que la disposición de la información en tales secciones, dado un rango de crédito a solicitar y el plazo para la operación, se especifica la tasa que la afecta, indicándose una tasa máxima y una tasa mínima, tanto a nivel anual como a nivel mensual, en la que esta última es simplemente la doceava parte de la tasa anual. Sin embargo, en algunas instituciones no se informa la tasa mínima.

Asimismo, a lo mencionado complementar indicando que la mayoría de los bancos en sus sitios disponen de simuladores en los que, de acuerdo al valor del crédito, el plazo y el vencimiento de la primera cuota se puede determinar el valor de cuota. Al respecto recomiendo revisar las notas al margen que los bancos usualmente incluyen sobre la información proporcionada. 

He de señalar que este trabajo de hormiga, recorriendo banco por banco para conocer y formarnos una idea de las condiciones imperantes resulta laborioso, pero necesario, si queremos tomar una buena decisión.

En tal sentido, el SERNAC seguramente tratando de facilitar las cosas al público interesado ha dispuesto algunos comparadores: a) Comparador de créditos de consumo (https://www.sernac.cl/app/comparador/); y b) Comparador de tarjetas de crédito (https://www.sernac.cl/portal/619/w3-article-64916.html).  En el caso del primero, al cual accedí con fecha viernes 09 de septiembre de 2022, el comparador no funcionaba, quedándome por duda de si está descontinuado, o es un problema técnico de reciente data, o por el contrario se trata de algo más complejo; mientras que con respecto al segundo, la información de costos es proporcionada esencialmente en términos monetarios.

Por otra parte, una manera alternativa de visualizar el estado de la oferta de tasas de interés que se han aplicado a las operaciones por las entidades bancarias, se puede lograr revisando en el sitio web de la CMF (Comisión para el Mercado Financiero) un Índice comparativo de tasas de interés correspondiente a las instituciones bancarias, al que se puede acceder en https://www.cmfchile.cl/portal/estadisticas/617/w3-propertyvalue-30179.html. En este caso, debemos tener presente que la información que se dispone es histórica, encontrándose expresada en términos anuales, pudiendo ser bajada en planilla Excel, aunque mantiene un desfase de dos meses (nota: en los primeros días de septiembre del presente año, fecha en la que realice la revisión, la información exhibida abarcaba hasta junio del presente año).

El estar bien informados, sabiendo qué, cómo y dónde buscar, tratándose de una operación de crédito, es fundamental para una buena decisión, especialmente con las tasas de interés y la CAE.

Por ello, estar familiarizados con los conceptos y los dispositivos o medios para recuperar dicha información, ya sea de manera física en las mismas oficinas de las entidades, o más bien, en una era de digitalización como la actual aprovechando las instancias que se nos ofrecen en la web, algunas de las cuales se han compartido en el presente artículo, deben constituir parte relevante de la apropiación de  conocimientos y habilidades que insten al desarrollo y fortalecimiento de nuestra educación y cultura financiera.

Mauricio Andrés Burgos Navarrete, Director de la carrera de Auditoria e Ingeniería en Control de Gestión, Facultad de Administración y Negocios, Universidad Autónoma de Chile (Sede Temuco)

Los últimos tres artículos de opinión que he preparado son los siguientes (para revisar sólo presione sobre el título del artículo):

UNETE



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