Alcances de la tasa máxima convencional

La tasa máxima convencional (TMC) representa un valor en el mercado nacional del financiamiento que resulta relevante de conocer más allá del uso natural que tiene; puede resultar clave para gestionar y tomar decisiones adecuadas sobre el uso de productos. 

 


La Comisión para el Mercado Financiero (CMF) cada mes, generalmente el día 15, nos informa sobre la Tasa Máxima Convencional (TMC) que se aplicará desde la publicación hasta el día previo de la próxima notificación, lo que se da a conocer tanto a través del Diario Oficial, así como en el sitio web del ente regulador antes mencionado.

Esta tasa, conforme el escenario económico que se ha presentado es probable que siga escalando en su valor, impulsado entre otros por el incremento en la inflación y el alza en la Tasa de Política Monetaria que ha estado impulsando el Banco Central.

La TMC se encuentra amparada en la Ley 18010 que establece normas para las operaciones de crédito de dinero y otras obligaciones de dinero, señalándose en el artículo 6 que no puede fijarse un interés que exceda del 50% de la tasa de interés corriente que rija al momento de la convención, sea que se pacte tasa fija o bien variable.

A lo señalado hay que agregar que, si la tasa de interés aplicada a una operación de crédito supera la TMC, constituye un delito, y por tanto es sancionado.

No obstante, dada la naturaleza de la TMC, su valor normalmente sirve de referencia como tasa de interés a aplicar a los clientes más riesgosos, es decir, aquellos que exhiban o puedan presentar en el futuro algún grado de dificultad con los pagos.

Por otra parte, es importante señalar que en la actualidad no existe un único valor de TMC. Esto se produce debido a que se consideran para la asignación de valores tanto las operaciones no reajustables como reajustables en moneda nacional, así como también operaciones expresadas en moneda extranjera. A ello se le suma la complejidad de que se consideran diferentes tramos de otorgamiento de crédito (expresados en UF), contemplando rangos en valores de 50 UF, 200 UF y 5.000 UF, así como distintos plazos para las operaciones. Así, de este modo encontramos doce (12) valores de TMC.

Para más detalle y conocimiento de los valores de la TMC ligado a cada situación de operación de crédito, se puede revisar en el sitio web de la CMF el certificado mensual de tasas de interés corriente y máxima convencional en el enlace https://www.cmfchile.cl/portal/estadisticas/617/w3-propertyvalue-30141.html

De lo comentado, se puede resaltar lo siguiente: a) La TMC no sólo debe ser vista de la manera habitual para lo cual fue concebida; b) Nuestra labor como eventuales solicitantes de crédito, es buscar condiciones favorables, y una de dichas variables críticas corresponde a la tasa de interés. Por tanto debemos cotizar, pero no sólo sobre ella, sino también respecto de los eventuales impactos que pueden surgir en relación por ejemplo: momento de pago (anticipado o vencido), valor del crédito solicitado, plazo a pago y moneda involucrada; c) Es pertinente vincular en nuestro quehacer que hay productos cuyo costo tiende a estar bastante alineado a la TMC, y por tanto debemos considerarlos más caros; tal es el caso de la línea de crédito de la cuenta corriente y la tarjeta de crédito, por ejemplo; por ello, debemos ser cuidadosos y responsables en su uso; y d) La TMC por ser la máxima tasa que se nos puede cobrar, constituye un buen referente para establecer si la tasa de interés asociada a una fuente de financiamiento es más o menos cara. En esa línea, se puede establecer -ustedes podrían considerar otra distribución- que en la medida que la tasa de interés ofrecida se encuentra en el tercio superior de la tasa anual de la TMC, la podemos considerar una tasa cara, mientras que si por esas cosas se ubica en el tercio inferior la podemos calificar como tasa baja, y si se encuentra en el tercio medio la podemos considerar como un comportamiento de tasa esperada (normal).

Como podemos percibir, a partir de conocer los alcances de un indicador como lo es la TMC, es posible derivar una serie de condiciones que nos pueden colaborar en la tarea de gestionar adecuadamente nuestro recursos financieros, particularmente en relación con el financiamiento.

Finalmente, darse a la tarea de profundizar en ello y mejorar en nuestra operatoria crediticia, es tarea y responsabilidad de cultura y educación financiera, no sólo de la autoridad y de las entidades que financian, sino también de manera preponderante de cada uno de nosotros. Generalmente, nadie está libre de tener que recurrir a los créditos. La responsabilidad y buen juicio es tema relevante. 

Mauricio Andrés Burgos Navarrete, Director de la carrera de Auditoria e Ingeniería en Control de Gestión, Facultad de Administración y Negocios, Universidad Autónoma de Chile (Sede Temuco)

UNETE



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