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Mafiosos y violentos


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26/11/2018


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La prensa local y del mundo califican de papelón a la Superfinal River-Boca. Otros sentencian que mostramos nuestra peor imagen al mundo. Y uno de los mejores columnistas argentinos, Caparrós en NYTimes titula "País dañado"




Quizá haga una simplificación inadecuada de mi parte, pero 20, 30 o 50 violentos que no miden consecuencias,  fueron los que tiraron las piedras. Ni toda una Barra Brava, ni todos los hinchas de River, ni tota la Sociedad, ni todo el país, solo unos pocos causaron el desastre.

Que son parte del país, la sociedad, quizá de la barra de River (o quieren serlo y buscaban tener un galardón violento) y que usaban camiseta de River, puede ser, pero de ningún modo era más que una minoría absoluta.

Minoría  que su violenta y fugaz acción, fue capaz de suspender el evento más importante de la historia del fútbol local, una definición que el mundo miraba y que sin duda (por los sponsor y los negocios cerrados para la transmisión) iba a tener un efecto marketinero para la marca país, quizá superior al G20.

No somos un país violento, ni una sociedad violenta, ni un "País dañado" como expresa Caparrós. 

Y no lo somos porque pese a tener un empobrecimiento real mayor a la mitad de la sociedad, pese a que gran parte de los ciudadanos no llegan a fin de mes y pasan necesidades, pese a que para estabilizar las cuentas, bajar el déficit y la inflación, el gobierno estranguló la circulación de dinero (está congelando al paciente para bajarle la fiebre) pese a todo eso, los hechos violentos sean por pujas distributivas o por delitos, son absolutamente menores en relación a los millones de afectados.

Todos íbamos a ser parte de esta final que el mundo miraba, pero muy pocos eran los reales responsables de que salga bien.

Los Clubes eran responsables de lo deportivo, social y la seguridad interna en sus canchas y el Estado era el responsable de la seguridad en las calles, los traslados, los ingresos y las desconcentraciones en ambas canchas.

No parecía tan dificil, hacer las cosas bien.

Pero desde antes del primer partido en Boca, todo empezó mal.

A las pocas horas de confirmada la Superfinal, ya estaban en distintos sitios de internet y páginas de Facebook, publicadas las distintas "reventas de entradas".

La gran coincidencia fue que tanto para Boca como para River, había sitios que se replicaban y ofrecían ambas reventas de entradas.

Esto ya debió ser un alerta, en Boca con la escasa capacidad de la Bombonera en función de su cantidad de socios y adherentes, era imposible ofrecer entradas. River con algo más de capacidad, pero en función de un evento así, tampoco podía disponer de remanentes.

Cualquier entrada que se ofreciera, del modo que se ofreciera, con los controles que se les aplicaran (DNI y carné de socio) no podía ser posible y legal su venta.

¿Cómo esto no alertó a las autoridades? ¿Cómo todos los días se bajan sitios de internet por comercio ilegal de cualquier cosa y no se anularon estos sitios legalmente? ¿Cómo se persigue en redes sociales a cualquier inadaptado que insulta o amenaza al gobierno, y no se dio de baja ni se persiguió a los que en Facebook ofrecían el "Adrenalina Tours" que no era más que la entrada al partido con la Barra de Boca?¿Cómo fue posible tanta incapacidad, ausencia de investigación de parte del Estado y persecución de la reventa desde antes del primer partido?

Lo escribí días antes, enlacé los sitios en la nota a modo de denuncia, donde ofrecían las entradas. No fue una gran investigación, apenas un recorrido lógico por internet. En la nota "Las entradas son sagradas" además de denunciar la reventa, anticipé de algún modo lo que iba a seguir, pueden leer siguiendo el enlace. Es evidente que el gobierno no lee mis notas, como también que no necesitan hacerlo, era solo cuestión de mínimo sentido común.

Las entradas eran sagradas,  y si a los de Boca los dejaron hacer su negocio 15 días antes (usurpar identidad de socios del interior que no iban a ir al partido, socios vitalicios fallecidos, adherentes que se crearon para enmascarar Barras y que a los que les pagan las cuotas les salga la mitad pagar y hasta de socios activos, que por una suma entregaban su carné para que entren turistas que pagan en dólares); se suponía, que a los de River también debían dejarlos. Al menos si no querían una represalia de parte de ellos.

Obvio que no coincido con ninguna de las dos ilegalidades, pero es llamativo que a los que vendieron entradas en Boca ni siquiera le hayan hecho un mínimo seguimiento y luego a los de River los hayan allanado, incautado 7 millones, varios miles de dólares y 300 entradas. 

Esas mismas entradas con las que la Barra millonaria iba a entrar o iban a seguir revendiendo en los accesos.

Las  imágenes de TV en la transmisión de Boca en las notas de color mostrando la cantidad de extranjeros que había en el primer partido, y hasta las distintas imágenes que se pueden ver en redes sociales demuestran lo mismo: que entraron turistas, extranjeros y no socios.

¿Cómo entraron esos turistas, cómo entraron esos extranjeros que solo vinieron para el evento y cómo entraron los no socios?

El gobierno no puede tomar de idiota a la sociedad. 

Si esos extranjeros, turistas y no socios de Boca entraron, cuando las entradas solo eran para los socios y ese fue el principal argumento para jugar sin visitante, es porque la seguridad ciber informática del Estado permitió esa reventa y los controles con DNI, Carné y Entrada en mano en los accesos a la cancha, no fallaron,sino que directamente no se hicieron.

Como también es real que si se allanó, se secuestraron 300  entradas, 7 millones de pesos y varios miles de dólares a los Barras de River en el segundo partido, hacer creer que eso era todo es cuando menos voluntarista, cuando solo los barras que entran a la cancha cada fecha, son 10 veces esa cantidad.

A unos se los allanó mientras que a otros no, pero ni aún con los allanamientos a River y el recupero de entradas y dinero, no se compensó ni una pequeña parte del negocio mafioso que hacen las barras, amparados en la política. 

En suma, se arriesgaron a una represalia de la Barra de River, sin evitar el negocio mafioso, tan solo por acotarlo.

No hace tanto en una cámara oculta de América TV haciéndose pasar por turistas y tratando de comprar entradas de modo presencial y no a través de internet, pudimos ver como un reconocido barra de Boca "Ismael" ofrecía las entradas en el "Bar La Perla" en La Boca. A continuación llevaba a los turistas, a una agencia de turismo en Caminito a pocos metros de la Oficina del Defensor del Turista. En ese lugar se concretaba la operación, en general en dólares y a un alto precio en comparación a los valores del club. El Bar es de un reconocido dirigente PRO, uno de los que le abrieron las puertas del club en su momento a Macri, José Palmiotti. Pero además de ser propietario del bar donde en la puerta opera el barra, es el Defensor del Turista del GCBA y tiene su oficina a pocos metros como describí, de donde se cierran las ventas. (Hasta hace poco la agencia de turismo ni siquiera estaba habilitada como tal)

No hay nada secreto en esto.

Todo está a la vista y expuesto, el periodismo en distintas oportunidades lo denunciamos. Para nadie es nuevo lo que hacen los barras y las conexiones con la política. Pero cuando algo no sale bien, la violencia explota y arruina todo, nadie se hace cargo de la connivencia que sostienen.

Hace años escribí ¿Barras Bravas o Política brava? en mi blog de aquellos años y luego aquí mismo en El Reeditor escribí también "Política brava"  en 2016. De poco sirvieron esas modestas notas, ni todas las enormes investigaciones de Carroza o Grabia, porque no solo a la política no le importó cambiar esa realidad, sino que son parte de ella.

Antes el Kirchnerismo hasta le dio un valor mítico a los Barras, además le dieron todo tipo de beneficios,  utilizaron electoralmente a varias barras en 2007, cuando no contaron con el peronismo en el Conurbano. Y luego hasta legitimaron su negocio mafioso, con Hinchadas Unidas Argentinas. 

Pero Macri tampoco puede negar de ningún modo, que los años que fue presidente de Boca negoció, benefició y le quitó controles a la Barra de Boca. Luego como Jefe de Gobierno, nunca accionó sobre sus múltiples negocios, como si sobre otras contravenciones e ilegalidades. 

Un claro ejemplo de eso es la persecución, allanamientos, decomisos y hasta detenciones que realizan sobre Saladas, Saladitas, Manteros y todo tipo de comercio de contrabando, imitación de marcas y productos que no pagan sus impuestos. Mientras alrededor de la Bombonera, en distintos locales que hay enfrente en  calles que debe fiscalizar la Agencia Gubernamental de Control del GCBA, Barras retirados y otros no tanto venden todo tipo de artículos, prendas y camisetas, que son réplicas e imitaciones de las marcas de Boca y sus sponsors deportivos e incluso algunos artículos importados, con estampillas de importación de dudosa legitimidad. 

Como tampoco nunca accionó contra los trapitos que pone la Barra y cobran enormes sumas de dinero para estacionar autos. Es real que antes no tenía la Policía Federal a su cargo ni la seguridad de los estadios cuando gobernó la Ciudad, pero si podía fiscalizar las calles con su Policía Metropolitana. Sin embargo el hecho más condenable en este sentido, fue la utilización por parte de los Barras, de los Terrenos de Casa Amarilla que son tierras fiscales de la ciudad. Allí luego se hicieron dos escuelas y en dos manzanas también viviendas sociales, pero en las otras 4 manzanas que quedan, donde en cada una entran unos 2000 autos, los Barras aún hoy siguen estacionando autos y  cobrando. 

No somos un país dañado, si un país donde las dirigencias hacen daño.

No somos una sociedad violenta, si no una sociedad donde unos pocos la violentan para obtener sus beneficios.

No somos lo que esta semana exponencialmente, pero muchas otras semanas anteriores muestra la politica, la gestión y nuestros dirigentes,  al mundo.

No somos nada de eso que dicen como sociedad, pero si somos los que elegimos a los mafiosos y violentos para que nos gobiernen. 

Y solo está en nosotros cambiarlo.



Etiquetas:   Fútbol   ·   Violencia   ·   Kirchnerismo

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