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Las Entradas son sagradas


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05/11/2018


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El miedo a perder es sin duda la peor actitud que se puede tener frente a un reto, una competencia deportiva, un examen o una situación dificil a resolver. Pero es tan malo sentir miedo, como subestimar la situación y creer que podemos y somos más de lo que somos.




Este concepto está muy presente desde que se definió la final de la Copa Libertadores de América,  y sabemos que por primera vez la van a protagonizar los dos equipos más grandes de Argentina: Boca y River.

Pronto los fanáticos de ambos equipos exteriorizaron tanto triunfalismo como miedo, aunque no lo reconozcan,  y todos sus conceptos folclóricos propios del fútbol, que son de imposible interpretación desde el sentido común y la racionalidad.

Ante esta oleada de emociones, deseos, irracionalidad, miedo y euforia que puede pasar a la ira de la nada, se supone que los mayores referentes, los dirigentes, los que pueden marcar tendencia, deberían ser los más cautos y bajar el amperaje de semejante situación, que va a prolongarse por cuatro semanas.

Este no fue el caso del hincha más importante de Boca, el Presidente de la Nación.

Fue insólito, es como si ante los hechos que se sucedían y daban como resultado esta superfinal, Mauricio Macri no solo olvidó por completo su investidura presidencial, su responsabilidad institucional, sino además su enorme experiencia como ex dirigente futbolístico.

Sus frases y sus propuestas, desafortunadas algunas, irresponsables otras, pero sobre todo infantiles, sorprendieron.

En lo previo de la definición entre Boca y River con sus respectivos rivales brasileños Palmeiras y Gremio, Macri dijo que "prefería jugar con un brasileño.".."que la final sea entre un argentino y un equipo de Brasil.." después trató de arreglar con la segunda frase,  para que su fanatismo por Boca no sea tan notorio.

Es llamativo que para un Presidente de todos los argentinos, incluído en todos los argentinos sus clubes, prefiera que un equipo brasileño llegue a la final con uno nacional (su idea era Boca-Gremio) y no los dos argentinos.

Luego aseguró que una final Boca- River era para estar"tres semanas sin dormir.." eso sumado agregó "l estres de la función en esta crisis.." En este caso también luego de decir lo que sentía, luego se dio cuenta de su afirmación y amplió el concepto.

Su última frase desafortunada fue.."te imaginas lo que es una final así, el que pierda no se recupera en 20 años..."

A esta afirmación directamente irresponsable, más propia de un hincha fanático que de un presidente que alguna vez habló de "unir a los argentinos" se sumó quizá la peor idea de todas: jugar con público visitante en ambos partidos de ida y vuelta.

La violencia en el fútbol fue el motivo de que hace años no se juegue con visitantes en las canchas de CaBA, PBA y otras ciudades del país. En realidad esto sólo evitó el traslado de las barras bravas de su lugar de origen a los estadios visitantes, porque la violencia no se terminó. Varios de los incidentes más violentos entre barras brava, sucedieron los últimos años entre facciones de una misma barra y de un mismo club. Pocas veces salvo enfrentamientos de pequeños grupos, casuales y lejos de los estadios, las situaciones de violencia se dieron entre barras de clubes adversos.

Esto nos debería dar una pista, de que si los barras se pelean, no es por su lugar en una cancha para manifestar su pasión, sino por los negocios, beneficios y hasta ilegalidades que al amparo de las dirigencias, las Fuerzas de Seguridad y por encima de eso la política, obtienen los que son la barra oficial. Los dirigentes no pueden negar esta realidad, como tampoco que directa o indirectamente a través de dirigentes menores u operadores, negocian la connivencia y los beneficios con las barras.

Por eso quién menos lo puede negar, porque tuvo recambio de liderazgos en la Barra (y los negocios) de Boca y también varias pujas de poder que se fueron apagando, es justamente Macri que fue presidente de Boca.

Pero además de no desconocer de la connivencia y el negocio de las barras y en particular de la de Boca, sabe que una partido cualquiera que fuera de visitante el equipo, que pudiera haber público  visitante también, los primeros en ocupar esos lugares y seguramente no pagarlos, serían los Barras.

Si Boca fuera a River o River a Boca, el público visitante contaría con unas 3500 a 5000 entradas, de las cuales la mayoría más allá de los controles que se propongan, se las llevarían las barras y otro porcentaje no menor, la reventa, los protocolos y las entradas para dirigentes, familiares o amigos.

Lo de "público visitante" solo hubiera sido un concepto vacío y demagógica para la tribuna, pero en la realidad, los Socios que pagan cada mes del año no hubieran tenido casi acceso a esas entradas.

Ambas barras y las dirigencias corruptas que pueda tener cada club, nunca se hubieran perdido semejante negocio, en función del valor que puede tener una entrada, para un evento único como este.

Macri no desconocía nada de esto y si dice que si, hablaría muy mal de su capacidad en la gestión política, tanto en el gobierno como en el club del que fue presidente.

Como Macri tampoco desconocía, no solo que muy pocas entradas hubieran beneficiado a los Socios de ambos clubes, sino que el operativo para transportar a ambas barras de una cancha a la otra, más las viandas, bebidas y varias cosas más que demandan los barras, sumado a los gastos de custodia policial, les hubiera salido una fortuna a cada club.

Es muy dificil creerle a Macri que haya propuesto el público visitante sin demagogia,  conociendo todo esto que mencioné, que no fue más que un acotado resumen de la realidad.

De todos modos el negocio central sigue y la defensa del "socio" que hizo Angelici estos días, negándose al público visitante para "no perder entradas para la gente de Boca" es otra falacia.  D'Onofrio no expuso ese argumento, aunque coincidió con Angelici en distintos programas donde estuvieron juntos, anticipando la decisión que le van a comunicar al gobierno a partir del lunes.

Sin embargo lejos de ser real que ambos clubes, sobre todo Boca que es el que menos capacidad tiene y los Socios más Adherentes la superan, no quieren visitantes para vender esas entradas a sus socios, es directamente falso.

No es muy dificil de comprobar.

Solo tienen que hacer una búsqueda mínima en Facebook por ejemplo por los que ofrecen el "Adrenalina Tours" un día con la Barra, con partido incluido y todo los demás. En esas páginas que cada tanto cambian para no ser detectadas, aparecen teléfonos como para empezar el recorrido hacía la Entrada como Turista a la cancha. Claro que los precios son de primer mundo, como la mayoría de los turistas que las adquieren. Y con respecto a esta Super final en particular, ni siquiera hay precio todavía.

Pero en la era de la tecnología donde todo se puede comprar con un clic o dos, las entradas no serían la excepción. Así es fácil también solo googleando, encontrar el sitio Viagogo.com donde tanto para Boca como para River, se pueden adquirir entradas. desconozco cómo es el manejo en River, ya que cuenta con más plazas más allá de tener muchos socios, pero en Boca claramente la cantidad de socios, abonados, Vitalicios y Adherentes superan al menos una vez la capacidad del Estadio la Bombonera ¿Cómo es que venden entradas en internet y por los valores se supone que a Turistas? ¿Quién las vende?¿Quiénes son los titulares de esa firma digital que vende entradas de ambos clubes?¿Hay un acuerdo firmado con la Comisión Directiva del los Clubes? ¿Los dirigentes o sus variadas empresas, no tienen nada que ver con ese sitio digital?

Pueden visitar los link que enlace en cada texto subrayado y comprobar que, pese al discurso que la entradas se las reservan para sus socios, a la vez se ofrecen en Internet, a través de distintos medios, en cantidad incluso (avancen con las instrucciones como si fueran a comprar) y a costos insólitos, al menos para argentinos.

Nada es claro en esta superfinal, que tenemos la suerte de ser contemporáneos para vivirla, pero que desde las distintas dirigencias, desde los clubes a las de política nacional, nadie hace nada para transparentar.

El foco se hizo en la posible violencia, en el que le tocará perder, en las posibles reacciones, en lo cual los Presidentes de ambos clubes actuaron de modo correcto y ejemplar. 

Pero a la vez se quitó el foco,  del negocio que hay detrás de esta final.

Y más allá del negocio legítimo de los clubes, por  derechos de transmisión,  la venta de publicidad, merchandising y todo lo que les pueda generar esta superfinal, las entradas son sagradas esta vez.

No creo que esté escrito en los estatutos de ninguno de los dos clubes, tampoco es algo que explicitamente digan sus dirigencias, pero un partido como este entre River y Boca, siendo que ambos clubes tienen más socios que plazas, las entradas no se deberían vender a no socios y mucho menos a turistas.

Por eso en esta nota, además de exponer las irresponsabilidades que dijo el Presidente, muy lejos de lo que debió transmitir en una final como esta, también era necesario exponer el falso discurso en cuanto a por qué no quieren público visitante y que los presidentes de ambos clubes, si venden entradas a no socios o turistas, se los digan cada uno a su gente y les expliquen por qué lo hacen y quien se beneficia.

De mi parte como socio e hincha de Boca como los que leen mis notas saben, algo que nunca me impidió ser un comentarista imparcial en cada partido e incluso exponer lo criticable del club, sé y quiero transmitir, que más allá de quien gane, que no será "el mejor" sino el que cada partido esté y haga mejor las cosas, mi mayor satisfacción es poder ver este partido, ser parte de todos los que hoy vivimos en este 2018, para ver una final única, que todos los hinchas y socios de ambos clubes que ya no están, no pudieron verla.

Y por eso este Boca- River, las entradas son sagradas.





Foto crédito Twitter































Etiquetas:   Fútbol   ·   Mauricio Macri

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