Liderando desde el frente (Leading from the front)

En mi post anterior “Liderando desde atrás (Leading from behind)”, afirmaba que la actitud de “liderar desde atrás”, es lo que los grandes líderes eligen a fin de que los diferentes equipos, jefes y demás directores de la organización, sean los que conducen porque se sientan respaldados y empujados a cumplir con los objetivos, al saber que comparten la misma visión con su líder y tienen perfectamente diseñadas las estrategias para cumplir con aquellos.

 

.reeditor.com/columna/3926/7/economia/negocios/liderando/atras/leading/from/behind">Liderando desde atrás (Leading from behind)”, afirmaba que la actitud de “liderar desde atrás”, es lo que los grandes líderes eligen a fin de que los diferentes equipos, jefes y demás directores de la organización, sean los que conducen porque se sientan respaldados y empujados a cumplir con los objetivos, al saber que comparten la misma visión con su líder y tienen perfectamente diseñadas las estrategias para cumplir con aquellos.
 Liderar en el frente externo e interno

Hoy nos referimos a la otra cara de la moneda: “liderar desde el frente”. La actitud de abrir el camino y “combatir” en el mercado, en las relaciones de la organización con otras empresas e instituciones e incluso con el propio estado. En el “frente interno” (la propia organización) tomar la iniciativa, dar el ejemplo, sacrificarse al máximo por estar comprometido con su gente y los objetivos a cumplir. Preocuparse por los miembros del equipo y de todo el personal de la organización, demostrando que este sentimiento es real. Tan simple, como pararse en un pasillo y preguntarle a un empleado, por ejemplo, como sigue su madre porque sabía que la habían operado. Aquí no está detrás. Está en el frente mismo de los acontecimientos.

 Integridad, sensibilidad, firmeza y flexibilidad

En los hechos, los líderes efectivos tienen la capacidad natural para equilibrar todos los buenos valores del liderazgo, sea cuando lideran desde atrás o desde el frente. El líder efectivo no tiene dos personalidades ni utiliza un “disfraz” para ejercer uno u otro tipo de liderazgo. Es una persona que comparte ambos atributos del liderazgo porque es íntegro y sensible al mismo tiempo. Es duro y flexible. Tiene determinación para tomar una decisión, pero también flexibilidad para adecuarlas a la realidad que es la que manda.

 El líder siempre encuentra un nicho de mercado

Un consejero delegado del sector publicidad, muy reconocido y respetado en los medios españoles, me comentaba recientemente en referencia a cómo debían plantearse los objetivos de su organización en plena recesión, que cuando casi todo se ha hecho ya en el pasado, igualmente puede ocurrir que uno encuentre una nueva idea emprendedora, un nuevo nicho de mercado en el cual estar en primera

posición. Pero agregaba: la ley de probabilidades indica que se sumarán rápidamente otros competidores y lucharán encarnizadamente por un “puñado de euros”.

En caso de que la actividad de la empresa esté en peligro porque lo que hasta el presente no había sido cuestionado (su viabilidad técnica-económica), en circunstancias en las que los mercados se mantienen deprimidos durante un período relativamente largo, con la velocidad del rayo surgirá el “enfrentamiento” con los competidores y será mucho más duro que en épocas expansivas.

Ante este tipo de escenario, hay que demostrar un estilo de liderazgo efectivo y único. Un liderazgo que marque la diferencia en la lucha competitiva y que decida el fiel de la balanza a favor de una determinada empresa, porque ha sabido innovar en sus productos y servicios, pero más importante aún: ha podido asignar todos los recursos disponibles, humanos y materiales, para adaptarse al cambio.

 Pensar diferente y actuar rápido

Es por ello que este consejero me decía, que la receta que viene aplicando en los últimos años para poder seguir siendo un referente del mercado, es en primer lugar: pensar diferente, pero pensar continuamente en la mejora. Pensar de otra manera no es teoría, sino puro intelecto aplicado a una realidad concreta. La diferencia entre los buenos líderes y los que nunca lo serán, está en la capacidad que tienen de modelar una teoría, adaptar un modelo existente o incluso dejarse llevar por su intuición, llevándolo a la práctica con resultados razonables. Cuanta más velocidad de respuesta mejores serán aquellos. A más precisión en adoptar el modelo a los cambios operados en el entorno, mejor dotada estará la organización para mantener un crecimiento sostenible.

Gracias a que aflore una nueva idea que tenga un mínimo de posibilidad de implementarse con éxito y con una asignación de recursos razonable, la obsesión –la que debe prevalecer en cualquier líder- es la de “buscar el hueco”, ese espacio libre de mercado, para que si se planifican adecuadamente las acciones a implementar, permita tomar posición y hacer que la accesibilidad a este nuevo espacio, sea lo más rápido posible para evitar “imitadores” –que los habrá en breve- pero que le de tiempo suficiente para gozar de lo que los economistas llamamos “beneficios de monopolio”. En otras épocas éstos podían durar años. Actualmente solamente semanas o incluso, en mercados de alta tecnología, unos pocos días.

La razón por la que este empresario de los medios ha tenido resultados exitosos a pesar de la crisis, no es porque las condiciones de los servicios que ofrece su agencia sean las más atractivas, sino porque “nos movíamos más rápido que el resto”.

 Liderar desde el frente exige persistencia y tenacidad

Debo agregar un pequeño matiz, pero importantísimo en la actividad emprendedora y empresarial: la persistencia. Liderar desde el frente exige –entre otras virtudes- una buena dosis de tenacidad. La persistencia hasta cumplir con la meta que se ha impuesto para la organización.

Decía Benjamin Franklin que la energía y la persistencia conquistan todas las cosas, y llevaba razón.

Cuando Thomas Alva Edison fue criticado por hacer más de 1.000 pruebas para finalmente lograr la bombilla eléctrica, en plena tarea de investigación respondía que gracias a los errores cometidos sabía las mil cosas que no debería hacer.

Cuando los demás consideran que todo está perdido – sea en las actividades empresariales o en la política-, los grandes líderes aún albergan una esperanza porque ven con claridad cuál es el camino de salida.

 Características comunes de organizaciones que lideran desde el frente

Gil Marmol y Mike Murray directores respectivamente de las divisiones de McKinsey Dallas y Chicago, llevaron a cabo en los 90 un estudio de por qué habían sobrevivido un grupo de corporaciones de primera línea, a los tremendos cambios habidos en la economía y las empresas entre finales de los 70 y principio de los 90. El proyecto estudiaba qué características de liderazgo comunes habían tenido estas organizaciones que se mantuvieron a pesar de ser un período de convulsiones competitivas y de grandes transformaciones por fusiones y absorciones.

Mike Murray dice que todo empieza porque estas organizaciones líderes han contado con un liderazgo sostenido por gestores con unas características únicas y que han liderado desde el frente:

- Fijando metas que cumplieron con resultados superiores a los esperados y a los de la media del mercado

- “Empujando” (motivando y llevando) a su gente mejor que nadie y logrando niveles de competitividad que se convierten en estándares.

Cuando un procedimiento se convierte en un estándar y se analiza en los manuales, es que ha habido un líder y una organización que lo han puesto ha prueba con eficacia.

 Liderar desde el frente es contrario a la complacencia y el conformismo

Gil Marmol dice que el elemento diferencial de este tipo de liderazgo, es la absoluta falta de complacencia y conformismo que han sido la muerte de muchas organizaciones. Un liderazgo no complaciente y con miedo al fracaso.

Cuando se deterioran los márgenes de beneficio, alguna línea de productos no ha sido exitosa en el mercado, nuevas tecnologías y menores costes de elaboración de parte de la competencia, pueden explicar los resultados no deseados habidos en la organización y a conformarse con haber perdido posiciones, la respuesta del liderazgo desde el frente es “combatir” para revertir esta tendencia.

La complacencia no forma parte de la personalidad de los líderes que están desde el frente “empujando” a su gente a ver qué ocurre en el mercado y cómo neutralizarlo para volver a ser los primeros o competir por los primeros puestos.

Motivan a los cuadros de manera tal de estar alertas prestando atención, muy cerca de los acontecimientos, para que la organización siga siendo altamente competitiva.

 La estrategia no solamente es cómo ejecutar sino cómo comprometer a la gente

Por eso, afirma Murray, que si bien todos los que se refutan como líderes son buenos estrategas, la diferencia sustancial con los que lideran desde el frente con un impulso extraordinario y ejemplar sobre su gente, es la intensidad y la pasión con la que implementan las estrategias y cómo asumen el compromiso y le hacen asumir a todo el equipo. Para estos líderes la estrategia no es solamente cómo ejecutar sino cómo comprometer a los responsables para la consecución de los objetivos.

UNETE



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