. La decisión del PSOE de no aceptar la propuesta de TVE para
celebrar un debate a cuatro -la normativa de la Junta Electoral no permite la
participación de partidos extraparlamentarios en la televisión pública- e
inclinarse por el del grupo Atresmedia en el que sí estarán los cinco
principales partidos, ha provocado las críticas de los profesionales de TVE y
de Podemos.
Pero hay que decir que en torno a los debates hay mucha hipocresía,
por no decir auténticas mentiras. Debe añadirse a la polémica la posición de
Pablo Casado, que ha acusado a Pedro Sánchez de “tener miedo” a mantener un cara
a cara con él. Hay que recordar al candidato del PP que en su día tanto Aznar en el 2000, como Rajoy en el 2004, se negaron a debatir con Almunia y Zapatero, respectivamente, y no creo que Casado considere cobardes a los ex líderes de su partido. Pero veamos que se esconde detrás de la controversia que provoca
este importante evento de la campaña electoral. Lo
primero que debe tenerse en cuenta es que la decisión de participar o no en un
debate electoral forma parte de la estrategia de cada partido. Y son
precisamente razones de estrategia las que han llevado a Pedro Sánchez a tomar
las dos decisiones sobre las alternativas de debates que hay en la campaña del
28A.
Empecemos por TVE, aceptar un debate en el que no estuviera Vox habría
cargado de argumentos a la formación de extrema derecha, si se le marginaba del
debate en la televisión pública. Pero, por otra parte, si Sánchez hubiera
aceptado la propuesta de TVE, nadie duda que el resto de los partidos habrían acusado de parcialidad a la televisión pública y habrían dicho que la celebración del debate en un
plató de Torrespaña favorece -sea verdad o no- a Pedro Sánchez. Así ha ocurrido
en anteriores campañas electorales, especialmente cuando gobierna el PSOE. Hay
que recordar que en los últimos cara a cara celebrados en España los partidos
han acordado que fuera la Academia de Televisión la que organizara el debate,
por considerar que era un escenario “neutral". Vayamos
ahora al cara a cara con Pedro Sánchez que han pedido tanto Pablo Casado como
Albert Rivera. Sánchez ha declinado aceptar debate alguno con los líderes de
estos partidos de la derecha. El motivo es evidente, aceptar el debate con
Pablo Casado o con Albert Rivera, supondría reconocerles como líderes de la
oposición y darles un protagonismo que sin duda les favorecería electoralmente.Los
debates son muy importantes en una campaña electoral y pueden decidir el
resultado de las elecciones. Esto ocurre especialmente en esta campaña ya que según
la mayoría de las encuestas hay un alto porcentaje de ciudadanos que todavía no
han decidido su voto. Pero debe tenerse en cuenta que en un debate se pueden
cometer errores -por muy bien que los candidatos se hayan preparado- y que un
solo error puede llevar a perder el debate y consiguientemente las elecciones.
Por ello los candidatos deben tener claro que los debates electorales son al mismo
tiempo “ocasión de ganar y ocasión de perder”.@rsanchezsa