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Deseo y realidad.


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11/11/2018


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Los deseos que se pueden tener como individuo o como sociedad, siempre se enfrentan a la realidad. En algunos casos el deseo desafía la realidad, la modifica y logra una nueva. En otros casos quedan limitados por la realidad, que más allá de deseos no cambia,  y a veces hasta empeora.




Las realidades adversas en general hacen que la gente se sostenga menos en deseos si estos no se verifican con el sentido común, y en cambio se sostengan en hechos y pragmatismo.

Este no es el caso de los que se ubican de ambos lados de la grieta: K y Anti K o M y Anti M. (dos grietas en realidad)

Para estos sectores---numerosos aún-- cuenta más en lo que creen, que lo que vieron, ven, comprobaron o viven.

Esto hace que irremediablemente haya extremos pesimistas y optimistas de ambos lados y viendo lo propio o lo de enfrente, sin importar todas las instancias intermedias entre los extremos y tampoco los hechos.

El gobierno anterior K hablaba de revolución (popular, regional, nacionalista...) este gobierno M habla de cambio cultural ( antipopulista, globalizador, de mérito, productivo..) 

Pero lo cierto es que si bien desde ambos gobiernos algunos cambios produjeron, lo más importante: la economía, no acompañó en ninguno de los dos casos, sus propuestas o sus deseos que se hicieron piel en sus creyentes.

Sin embargo sucedió un cambio cultural aunque no fue el propuesto por este gobierno y también hubo una evolución, que no es lo mismo que revolución y hasta puede estar más cerca de contra revolución.  En un escenario como este en cuanto a variables económicas, nadie ---salvo una minoría antisocial--- piensa en que el gobierno no termine su mandato.

Con récord de inflación cercana al 50% que para encontrar algo igual, hay que volver al año 91'. Con cerca de 100% de endeudamiento sobre PIB, algo solo similar a 2001-2002. Con caída en el poder adquisitivo del salario real, más de 15% comparable con 2002. Con caída en en la actividad industrial del 11,7% que no se registraba desde la crisis de la hiperinflación. Con Tarifazos inéditos en la historia para actualizar servicios públicos. Y con un incremento del dólar de 120% solo el último año y más de 250% en los tres años, no hay la reacción social, sectorial, sindical u opositora, como hubo hacía quién gobernó, en cada una de las crisis anteriores.

Todos los presidentes que debieron administrar crisis graves, propias o heredadas, tuvieron muchísima presión, pedidos de renuncia, intentos de destitución e incluso fueron forzados a dejar su cargo, y Macri más allá de una minoría extrema, no.

Nadie o muy pocos, consideran que Macri se deba ir antes, pese al evidente desastre económico y que por otra parte, en muchos aspectos fue producto de mala gestión y de pésimas decisiones.

Se pudo haber evitado semejante endeudamiento externo, también el interno a corto plazo, como más aún,  la bicicleta financiera que se llevó altas tasas y luego volvieron al dólar generando la mayor fuga de divisas de la historia en tan poco tiempo. La disposición del BCRA para restrigir ahora el ingreso de divisas (que de modo masivo atrasan el tipo de cambio) para inversiones de corto plazo aprovechando la alta tasa de interés, se pudo hacer desde el comienzo.

Macri aplicó un modelo liberal en lo financiero y en el mercado importador, dejando que se lleven a discreción los dólares, entrando y saliendo de las tasas o con importaciones innecesarias. Y un modelo casi socialista en la actividad productiva, industrial y comercial interna, a la que cada vez le aplicó mayor presión impositiva, incluso multiplicando los impuestos en las tarifas de servicios, tantas veces como se aumentaron los servicios y combustibles. Sin contar que además le aplicó retenciones a todas las exportaciones, no solo al agro o minería como había hasta 2015. Ni el Kirchnerismo se animó a tanto.

Por mostrar una falsa liquidez en dólares que no teníamos (como fortaleza) dejó que se lleven justamente lo que siempre nos falta, siempre nos cuesta producir y que ni siquiera los argentinos quieren traer al sistema: los dólares.

Torpeza por donde se  mire.

Pero ni así, con todas las evidencias de la mala praxis, ni la sociedad mayoritariamente quiere que deje antes el gobierno, ni Macri lo quiere dejar.

Si se hiciera lo mismo que en ocasiones anteriores, hace rato se estaría debatiendo y hasta pidiendo una renuncia, en cambio hoy se analiza si puede ser reelecto Macri, que ya anticipó que "está listo, si la gente así lo considera"

Dice que este es el rumbo (déficit cero, ajustar al sector privado y bajar costos del Estado) pero en realidad solo se trata de un plan de emergencia, que dispone más el FMI (que nos evita de caer en default) que el Ministerio de Hacienda.

Dice que es el rumbo, pero más allá de diciembre de 2019 -- sea quien sea que siga gobernando-- no hay garantía de pago de deuda externa, del FMI solo quedarán unos 6.700 millones de dólares disponibles y los compromisos en 2020 son por más de 30.000 millones. En la última nota sobre economía y política "¿Habrá 2020?" justamente abrí este interrogante, en cuanto a cómo, no se anticipa esa situación y no solo el gobierno, sino también la oposición.

La sociedad aprendió de crisis graves anteriores, incluso se lo transmitió a las nuevas generaciones que no las vivieron.

Hoy más allá del deseo del gobierno y sus creyentes, de que al final de este plan de emergencia haya un rumbo, la realidad pone en serias dudas ese deseo.

Como la realidad pone en duda, más allá del deseo de que este nuevo tipo de cambio alto genere un shock exportador, primero si se van a sostener todos los sectores exportadores y segundo que los dólares ingresen en el sistema financiero local luego de las exportaciones. Entre las mayores exportaciones, las primeras no son los granos sino la agroindustria, le siguen los granos y en tercer lugar las manufacturas industriales y metalmecánicas. 

Lo grave es que todo lo industrial no solo sufrió este último impuesto para cerrar el déficit, sino todos los aumentos y ajustes impositivos, de tarifas y combustibles. 

En cuanto al ingreso de divisas, la primera realidad que se debe ver, es que los dólares son de los exportadores, no   tienen hoy obligación de rendir sus dólares, por la concentración comercial muchos exportadores son grandes multinacionales, operan con off shore y en casos sus dólares ni siquiera ingresan al mercado local.

El deseo del gobierno indica que las exportaciones 2019 y en adelante, con un tipo de cambio alto, le van a dar los dólares que necesita. La realidad en cambio muestra, que con las actuales expectativas, difícilmente alguien ingrese sus dólares al sistema, más allá los indispensables que necesite cambiar por pesos para funcionar.

Es que hay demasiados pesos.

Pese a que se hayan comprometido a no emitir, hay demasiados pesos reales y virtuales (meros asientos contables).

No importa que no emitan pesos hasta junio, el dinero de los bancos con las Leliq crece a un 5 o 6% mensual promedio. El dinero en pesos de los ahorristas en distintos instrumentos, crece al 4% promedio mensual. Y los dólares que ingresaron antes de las restricciones se cambiaron por pesos, aparentemente no los compró el Central si no el mercado privado, que le dio más pesos a los que vinieron a especular y habrá que ver cómo piensan salir.

En la ilustración muestro una captura de pantalla de la última semana, de las principales Variables en Pesos que publica el BCRA  Da vértigo ver la cantidad de miles de millones de pesos, que hay desde la base monetaria, a los pesos en circulación, más los distintos instrumentos depositados. No hice la cuenta exacta, se las dejo a ustedes, pero son cerca de 5 billones de pesos, que solo están donde están, por el nivel de la tasa de interés.

Si hoy quisieran todos esos pesos convertirse a dólar, aún con un tipo de cambio de 50 pesos por dólar, el BCRA necesitaría más de 100.000 millones para poder responder.

Los números no cierran por ningún lado, pero lo peor, como expuse en la nota anterior, ya sabemos hoy que en 2020 no cierran.

La única duda que cabe, es si van a cerrar hasta 2020.

Al próximo gobierno, repita Macri o sea otro el elegido, no tiene ninguna certeza. 

Si no cierra en 2020 y hay dudas hasta 2020, la actualización tarifaria, la baja de subsidios y el déficit primario cero, todos se pueden convertir es falacias y habrá que volver a empezar.

La única certeza es que los números no cierran y que la mayoría quiere que Macri complete su mandato.

Todo lo demás que digan: gobierno y oposición y los creyentes de cada lado, son deseos, que si no propone un verdadero plan económico más allá de la emergencia, solo se chocarán con la realidad de los números.







Etiquetas:   Devaluación   ·   Deuda Pública   ·   Dólar   ·   Kirchnerismo

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