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¿Para quién gobierna Macri?


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09/09/2018


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Del optimismo vacío de realidad y luego del optimismo cínico, cuando ya era evidente la realidad, ahora el gobierno pasó al diagnóstico crudo, sin hacerse cargo completamente del resultado y con el rumbo, como último recurso de algo bueno en su gestión.




No puede ser acertado un rumbo, cuando en el camino va a haber tanto perjuicio y se van a quedar tantos.

Es como si un guía de montaña que fue a rescatar a un grupo, por malas decisiones en el recorrido lo metió en una tormenta de viento blanco y avalanchas, y finalmente llega a un valle seguro, pero con la mitad de los integrantes de la expedición en pie y todos medios congelados.

La herencia fue mala, es más, desde la prensa y la oposición le marcaron al gobierno las inconsistencias que debía resolver, pero no atendió a ninguna opinión. Lo justificaron con el daño que podían hacer las correcciones desde el principio, a no actuar de shock con el tema cambiario y de déficit,  y hoy está haciendo más daño no haber corregido, con el agravante de haber sumado una enorme deuda.

Los números del desastre son de conocimiento público, no hace falta repetirlos, como también todos los conceptos de esta nota, lo llamativo es que  no alarme lo que sabemos y eso no haga reaccionar a la sociedad. 

Muchos pueden decir también que es fácil marcar esto con el diario del lunes, pero en mi caso lo hice en febrero de 2016 con apenas dos meses de gestión de Macri en "El Mercado ya lo adivinó" .Sin embargo haberlo expuesto en ese momento, cuando ni los Libertarios todavía cuestionaban la gestión, solo me sirvió para ser cuestionado y tener debates inútiles.

La lógica y el sentido común no acompañan las justificaciones que da el gobierno. 

Si la herencia era tan terrible, aunque no la hayan expuesto tal cual al comienzo, era irracional pagar a los Buitre lo que los Buitre querían cobrar, bajar impuestos a los sectores más concentrados de la economía, como las exportadoras de granos y mineria, que ademas se iban a beneficiar de la segura devaluación. Como también era una locura liberar el mercado de divisas, no poner ningún condicionamiento a la entrada y salida de dólares, cuando no había dólares genuinos y comerciales. O pagar una tasa increible, de las más altas del mundo, cuando todos los economistas y no economistas, advertimos que esos dólares de Fondos de Inversión, iban a aprovechar esos intereses y luego iban a volver al dólar, generando una corrida de envergadura.

Hubo muchas posiciones irracionales, pero además contradictorias. 

Dejar retrasar el dólar por esa entrada de divisas de corto plazo y que al final del ciclo se llevarían muchos más dólares y a la vez abrir importaciones, prácticamente sacó de juego a todas las manufacturas industriales y de bienes nacionales. Se puede ser liberal y exponer como concepto:  que nos debemos dedicar a lo que sabemos hacer y somos competitivos y lo demás comprar al mundo, lo no se puede ser es idiota comprando desde alta tecnología que no producimos a un escobillón o un vaso a China que si podemos producir, porque por el tipo de cambio retrasado y el costo argentino en impuestos, logistica y trabajo, hace inviable cualquier producción nacional.

Si el problema histórico de Argentina es tener dólares genuinos, no solo hay que tratar de exportar más, si no de importar menos o no importar bienes de consumo, que se llevan miles de millones de dólares, que no tenemos y debemos endeudarnos.

Como también pasó con el turismo y las compras en el exterior, con cambio bajo o retrasado, es lógico que vamos a perder más de 10.000 millones de dólares al año. Lo increíble es que aquellos que compraron artículos, bienes, tecno o sencillamente gastaron en el exterior, creen que pagaron mucho más barato que en el país, sin advertir que esos dólares que gastaron, son los que debimos pedir de deuda y deberemos pagar todos, los que viajaron y los que no viajaron.

No hubo una comunicación certera, honesta y realista de parte del gobierno.

No se le dijo a la gente acerca de todo esto que podía suceder, para que desde el comienzo estuviera dispuesta a soportar una corrección de shock, que hoy ya hubiera sido superada.

Ahora la corrección la hizo y la va a seguir haciendo el Mercado y no va a discriminar, no va a atender a las necesidades de los más vulnerables, ni le va a importar el empobrecimiento que quede luego y en el final del mandato de Macri, con año electoral de por medio.

Si duda el PRO era bueno ganando elecciones, pero no porque fueran la nueva política, si no porque son el nuevo marketing político, con una comunicación vacía de realidad. Nunca puede ser la nueva política un gobierno que su modelo ---si es que tuvo algún modelo--- primarizó aún más el aparato productivo, no diversificó las exportaciones,  redujo el comercio exterior a exportaciones de primarios, por el ajuste le quitó fondos a ciencia, tecnología e innovación y por atraso cambiario sacó de competencia a toda la industria y manufacturas de bienes. 

La nueva política sería aquella que puede hacer de Argentina un país viable, capaz de producir los dólares que necesita para importar lo que todavía no puede hacer, al menos con calidad. La nueva política es la que sea capaz de incluir sin asistencialismo, generando condiciones de empleo en pymes, microemprendimientos y cooperativas productivas.

Pero para que esto suceda, hace falta otra visión del Estado y el Mercado.

Una visión donde el foco esté puesto en lo productivo tanto micro como macro y no en lo financiero. Donde importe más corregir el déficit comercial externo, produciendo más en el país, que buscando colocar más deuda.  Que bajar el déficit fiscal sea una meta para bajar la emisión, pero no a costo de congelar la actividad de la economía real. Que reemplazar importaciones sea la meta, pero no cerrando el mercado externo, sino creando las condiciones cambiarias, bajando costos de producción e innovando para lograr mejor costo y calidad.

Dólar alto sin duda es el mejor escenario para el crecimiento, si además se desdolariza la vida de los argentinos. 

Desde los aspectos alimentarios, previendo la cantidad necesaria de commodities para el consumo local, sea de alimentos o insumos para producción, a la energía y los combustibles. Sin embargo seguiríamos siendo un país inviable, si la producción, las exportaciones y la balanza comercial necesitan dólar alto para despegar y a la vez no se desdolariza lo esencial que hace al consumo y necesidades de los argentinos.

El déficit cero primario lo podrán conseguir, a fuerza de congelar la actividad y exprimir a la gente; pero el déficit fiscal real, contando intereses de la deuda, es una pelota de nieve. Los intereses crecieron un 40% de 2017 a 2018 en el presupuesto y en el que va a presentar ahora el Ejecutivo para 2019 crecerán un 50%. Así para el año que viene se proyectan casi 600.000 millones en pago de intereses, contra 160.000 millones nada más en obras públicas. Un despropósito en cuanto a prioridades.

El problema no es el modelo de Macri ---si es que estos tres años tuvo alguno--- el problema es el propio Macri y su equipo, incapaces de tener una visión del Estado con el rol que deben cumplir. Ellos no se ven como el Estado, no sienten pertenencia por la administración de lo público y asumen un falso liberalismo, haciendo que un país pobre o empobrecido los últimos seis años  y ahora de paso paralizado, pague en plena caída de la actividad y recesión consolidada, lo que financieramente no puede pagar. No,  sin enormes costos productivos y sociales.

No solo vienen los meses más difíciles, sino un recorrido cuyo rumbo lleva al país a un escenario peor que el actual.

Cuando está en juego el bien común, hay realidades que no se pueden omitir.

La deuda con sus intereses catastróficos crece mucho más que cualquier otra cosa en el país. Si los intereses crecen más porcentualmente que la producción, las exportaciones, la actividad e incluso más que la inflación, la recaudación nunca va a lograr poder pagar esos compromisos.

No se puede seguir improvisando.

El Estado no es una empresa, que si los números no cierran ajusta, echa personal cierra sectores o presenta quiebra; el Estado debe sostener su estructura aún en situaciones límite, debe ser equitativo en la distribución de cargas en un ajuste y a la vez debe crear las condiciones para que nadie quede fuera del sistema.

Pero sobre todo el Estado debe dar previsibilidad, no hacer inviable la economía de un país y adelantarse a los hechos, porque sino el Mercado, les hace lo que viene haciendo desde abril hasta hoy.

Si ya es evidente que las deudas crecen por arriba de cualquier otra variable en el país, es claro que no pagar, es solo una cuestión de tiempo.

¿No será sensato lo que aconseja Stiglitz con respecto a "reestructurar la deuda argentina" y que "Las medidas de austeridad ralentizarán la economía e impondrán un alto costo en la gente"?. Este economista  podrá ser un heterodoxo para el gobierno de Macri, pero se trata de un Nobel de Economía que opinó para un medio inglés como la BBC, no en un encuentro de partidos de Izquierda. Su Visión de la situación económica argentina, es pragmática y desprendida de algún interés corporativo, debería ser tenida en cuenta.

Para salir de esta encerrona que el mismo gobierno se puso, Macri es el problema,  porque siente un falso liberalismo, y digo que es falso porque en la actividad privada el Estado pesa un 50% en impuestos, pero a la vez lo que le saca a los privados no le alcanza. Así en su falso liberalismo, ajusta más sobre el sector,  paraliza la actividad y entonces le va a alcanzar menos. Macri no genera las condiciones para importar menos (gastar menos dólares) y exportar más (traer más dólares al país) salvo por la megadevaluación que le hizo el mercado de shock y aún no sabemos si terminó.

No fue una devaluación programada por el Estado para obtener mayor competitividad y con un Plan Económico que la sostenga, fue una devaluación producto de fuga de capitales, que sabían de los riesgos de invertir y salieron cuando las condiciones no le garantizaron su rentabilidad.

Macri paga más de 50% de intereses en pesos y más de 7% en dólares a los que solo especularon con capitales y cobra al sector comercial, industrial y productivo más de 50% de impuestos, que en el caso del agro, donde no discrimina entre productores pequeños, medianos o grandes concentradoras de granos, puede llegar a más de 70% con los nuevos impuestos.

Somos como una Suiza pobre, donde los inversores financieros tienen garantizada una rentabilidad, aunque sea  insostenible porque se paga aún con dinero de FMI. Y los productores, empresarios y comercializadores que generan la renta y el PBI del país, son asfixiados con impuestos.

¿Qué tiene de liberal el Modelo de Macri? 

¿El problema es su modelo o su incapacidad para representar al rol del Estado?

Su incapacidad para defender los intereses de lo público, frente al tema financiero es alarmante. Es impensado verlo tomar la decisión, de hacerles pagar el riesgo al que se embarcaron con su inversión financiera, los que solo estuvieron especulando estos dos años.

Salió mal la teoría de alquilar dólares, se sobre endeudaron,  y no solo a corto plazo sino a largo plazo también, la deuda es impagable.  

Si primero no se reestructura la deuda en pesos y segundo con esa reestructuración, no se baja la tasa, se devuelve el crédito al sector productivo, se bajan impuestos a la producción y en las tarifas, no solo habrá más empobrecimiento, sino que será imposible pagar esas mismas deudas.

Tenemos dos carriles distintos uno es el de la deuda en pesos, que no deben seguir dolarizando y hay que frenar y reestructurar para bajar la tasa. Y el otro es el de la deuda en dólares, que tampoco debe crecer más allá de la tomada con FMI y para poder pagar sus intereses, es indispensable cerrar primero la de pesos, bajar la tasa y que crezca la actividad sobre todo exportadora.

Si Macri no asume su rol de defensa del Estado y el interés público, va a ser muy dificil poder salir no solo de la crisis, si no del empobrecimiento que está sucediendo.

Los países no quiebran, pero siempre pueden estar peor, sobran ejemplos en el mundo de esto.

A esta altura el modelo de Macri ya perjudicó hasta a su propio entorno empresario y familiar. Las Empresas argentinas valen la mitad o menos desde que asumió. La obra pública de la cual vive su familia y amigos, se cayó y es posible se paralice por completo. Las ADR que cotizan en las bolsas de EU después de meses de caída estrepitosa, se recuperan pero vuelven  a caer. Las empresas internacionales instaladas en el país se quedaron sin crédito externo. Y hasta la rentabilidad que habían recuperado con los tarifazos las Distribuidoras Eléctricas de sus propios amigos, buena parte se licuó con la devaluación.

Ya ni siquiera se puede decir que Macri gobierna para los ricos o para un capitalismo de familiares y amigos, que si bien debieron tener información privilegiada y habrán pasado sus carteras a dólares, hoy están tan paralizados como una buena parte del país, sacando al agro y las economías regionales ( pero con más impuestos).

Hoy ni siquiera es claro para quién gobierna Macri, solo parece entregado a una inercia, de no dejar de  sostener el flujo de divisas y dinero hacía el sector financiero, aunque cada vez tenga menos dinero y deba pedir más.

Si FMI adelanta los desembolsos, sólo se habrá corrido el problema y 2020 más que una incógnita de por quién gobierne ---que será lo de menos-- tendrá una certeza: el que gobierne ya no contará con más apoyo de FMI, ni con endeudamiento privado, ni con más dólares.









Etiquetas:   Crisis Económica   ·   Deuda Privada   ·   Crisis Social   ·   Dólar   ·   Mauricio Macri

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