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Entre disonancias, sustos y judicializar la comunicación.


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30/06/2013

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Muy interesante toda la "seguidilla" de notas periodísticas, reacciones y demás que se han presentado sobre el Gobierno en la última semana. Pero, lo cierto del caso es que el asunto tomó un rumbo distinto del que veníamos observando, al menos en el tratamiento de los llamados "nuevos medios". 






Más allá de las declaraciones del abogado de doña Laura, al que citan los medios para señalar que se tiene personal "24 horas monitoreando" (http://www.monumental.co.cr/noticia/abogados-vigilan-comentarios-en-redes-sociales-sobre-presidenta-las-24-horas) y que luego doña Laura desmiente señalando que "cómo exageran las cosas" pues "no hay tal funcionario contratado para dar seguimiento a las redes", lo relevante acá - a mi limitado enteder - anda por otro lado. Veamos dos puntos que parecieran relevantes:





a) No existe coordinación alguna en el área de comunicación, a lo que el propio señor Ministro deberá atender con urgencia, incluso aplicándose a sí mismo una estrategia. Al final no queda claro si hay o no, alguien para atender las manifestaciones sociales. El abogado dice sí, doña Laura dice que no, pero al parecer más o menos, pues el mismo señor Ministro dice que:

 

“Doña Laura va a demandar aquellas informaciones que sean falsas y afecten el honor, que sean difamatorios y que afecten la honradez de ella, eso no lo vamos a permitir. Es injusto que se malinterprete la situación. Las críticas por más soeces que sean, son respetables”, finalizó Roverssi (http://www.crhoy.com/una-vez-mas-las-redes-hierven-contra-la-mandataria-chinchilla/).





Si va a demandar es porque hay forma de enterarse, ergo sí hay quién revisa y continuará haciéndolo. ¿Entoces? Que el señor ministro le diga a la señora Presidenta que no difunda más mensajes disonantes, de momento sólo él y el señor abogado sí parecen tenerlo claro.





* http://www.repretel.com/presidenta-niega-que-censura-uso-de-redes-sociales-para-criticarla

* http://www.monumental.co.cr/noticia/laura-chinchilla-asegura-que-el-gobierno-promueve-una-internet-sin-censura





¿Disonantes por qué? Porque la ciudadanía no necesariamente comprende cómo se conjuga una internet sin censura, pero en disposición, en alerta para demandar. 





b) Creo que el Gobierno se asustó. Sí, así como suena, se asustó y dejó hilos por fuera en el remiendo que estaba haciendo. Doña Laura, hasta el momento ha sido criticada por todo, todo, absolutamente por todo, menos por corrupción directa, hacia ella. No ha habido hasta el momento - creo yo - mención directa o señalamiento hacia la señora Presidenta en el plano de algún acto corrupto. Al contrario de lo que sí ha pasado con funcionarios y funcionarias de su gobierno. Digamos que, el 50% del slogan de campaña, es el que aún sale "bien parado", puede que la ciudadanía no la vea "firme", pero sí honesta. Esto reconocido por el propio ex presidente don Óscar Arias, a pesar de todo lo demás que le señala (http://www.poder.cr/inicio/2010/10/chinchilla-y-arias-cada-vez-mas-alejados/).





Lo que hizo el ahora demandado, al señalar que presuntamente doña Laura es propietaria de tierras en Guanacaste, es abrir la posibilidad de que se perciba que la señora Presidenta tenga más recursos disponibles - que el salario suyo y la pensión de su esposo - para posesiones millonarias. Ahí sí, se entró en pánico. Todo puede pasar, ya incluso hasta se está de alguna manera hasta acostumbrado este Gobierno a ser criticado por todo, pero señalar posibilidad de cualquier sombra, fisura o señalamiento por más ínfimo que sea de corrupción no. Es ahí donde creo, se entró en pánico - leve pero pánico en fin - y se estableció un cerco. Un cerco firme: se permite y se ha permitido la crítica, se permite y se ha permitido el insulto, pero no se permite ni se permitirá mención alguna directa a ser señalada la señora Presidenta como corrupta. Eso atenta contra el último de los pilares, probablemente el único, que aún podría no hacer caer en un caos mayor. Se acepta todo, menos que se la tilde o insinúe como corrupta. 





El Derecho asiste a la señora mandataria, además me parece no sólo lógico, sino también necesario. Como ciudadanía debemos enteder que son cosas distintas y cada vez que señalamos a un político sólo por el hecho que no nos gusta como corrupto cometemos un abuso, una injusticia y no sólo lesionamos el honor de esa persona, sino también, cuando se hace generalizado, se socavan las bases institucionales. 





Pero, por otra parte, me parece que el gobierno, una vez más, da muestras de debilidad en comunicación y no supo responder a la situación, empeorándola. Ahora no sólo corre el riesgo de convertir al personaje demandado en una figura pública, en un referente, sino cuidado y también en un mártir. Además, "agrandó" el pleito. Era con el presunto difamador y lo convirtió en una suerte de amenaza generalizada y con ello exacerbó los ya de por sí "caldeados" ánimos de la población. "El diablo está en los detalles".





El transfondo acá es que precisamente el Gobierno hasta ahora reacciona tan vehementemente contra las redes sociales. Eso me sugiere un cambio de estrategia. Pero además, ha levantado suspicacias, pues la forma en que se actuó hace parecer que se intenta alguna desenfocar la atención hacia otro punto. Nadie cuestiona más si lo dicho por el ahora demandado es cierto o no (ese es el foco que debió atender el Gobierno) y no si se iban a tolerar injurias o calumnias por parte de la señora Presidenta. Lo segundo está clarísimo, es obvio y además le asiste todo su derecho. Lo primero no. El Gobierno entra perdiendo la batalla. Su acento debió ser procurar desmentir, con igual o mayor contundencia  los supuestos argumentos del demandado y ganarle en el imaginario social, luego llegará la prueba en lo legal. Pero no, se optó por lo segundo y nada más que en lo segundo, judicializando ahora la dinámica comunicacional con la población. Lo cual ya rindió sus frutos y contraataque de la ciudadanía (#LauraLeaEsto). No sé si ahí querían llegar.





Habrá que ver en qué termina este nuevo capítulo, de este libro que día a día escribe el Gobierno, en el que parece registrar sólo ejemplos de un manual de cómo no hacer las cosas. Lo triste del caso es que incluso está siendo leído y con mucho interés por algún público ávido de informaciones de Costa Rica http://www.elnuevodiario.com.ni/internacionales/290209-redes-sociales-truenan-contra-laura-chinchilla... esa, es otra historia.



Etiquetas:   Comunicación   ·   Redes Sociales   ·   Gobierno

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