. Ello coincide con una unión política
que la pueda dotar del empoderamiento suficiente para poder tomar medidas
necesarias para atemperar los diferentes shocks asimétricos que puedan llegar a
existir.
Un ejemplo de área
monetaria óptima que funciona lo encontramos en USA, donde coexisten las
uniones mencionadas. En cuanto a la unión bancaria, si bien en USA existe la
regulación y supervisión única, ésta sólo ha conllevado el rescate de bancos e
instituciones sólo en el caso de que éstas pudiesen conllevar peligros
sistémicos. Al resto de bancos no sistémicos se les ha dejado sin problemas
caer en bancarrota, aplicándose el orden de prelación existente en quiebras bancarias.
En Europa llevamos
ya varios años en esta crisis que diversos y variados economistas argumentan
que es necesaria una unión bancaria europea que conlleve el rescate público
europeo de los bancos de la Eurozona en problemas.
Pues bien, en
Europa, después de haber destinado 1,6 billones de euros en el rescate de las
entidades en problemas (podríamos compararlo con los rescates sistémicos de
USA), hemos llegado al punto en que para no comprometer el equilibrio y
solvencia de todo el sistema público europeo (cuentas públicas nacionales y
supranacionales) se debe dejar caer a los bancos si ello no supone riesgo
sistémico.
Y eso es lo que
recientemente se ha aprobado en Europa: en cada resolución bancaria se va a
aplicar el orden de prelación establecido para las quiebras bancarias y sólo
estrictamente en caso necesario se utilizará capital público. Además se ha
hecho preservando el peligro de la extensión del pánico mediante la protección
de los depósitos inferiores a 100.000 euros y un especial trato a los depósitos de familias y
pymes superiores a 100.000 euros.
Al final, si un
banco quiebra quien debe perder el dinero son quienes mayor riesgo han
incurrido en su relación con ese banco, quienes no afecten al correcto
funcionamiento de la economía (si se perjudicara a familias y pymes podría
conllevar un ahondamiento de la crisis en forma de menor consumo, inversión y
empleo) y en función del conocimiento de la actividad bancaria adoptada. Y ello
debe ser defendido de forma política, económica y legal. Así debería ser y
parece ser que así será.
¿Qué
puede suceder en el largo plazo?
En el largo plazo,
y a la luz de lo sucedido en Chipre, puede suceder que las entidades nacionales
que quiebren y liquiden queden al amparo de los bancos nacionales de mayor
solvencia en cada uno de los países de la Unión.
Ello en la práctica
puede conllevar un oligopolio nacional de facto en el que sólo queden 4/5
entidades nacionales en cada país con el efecto pernicioso sobre la libre
competencia y la libre creación de precios en el mercado bancario, con lo que
los consumidores quedarían en una gran indefensión.
La falta de
competencia ya ha sucedido en otros sectores en Europa (sector eléctrico por
ejemplo) y ello ha conllevado con el tiempo un problema de competencia y
distorsiones relevantes en los precios aplicados a consumidores. Y hoy la
recomendación en estos sectores es que las compañías europeas operen en todos
los países europeos independientemente de su nacionalidad para fomentar la
competencia.
Es por ello que
creo que la primera recomendación al respecto del sector bancario europeo debiera ser
que, desde Europa, política y económicamente se debería apostar por la entrada de entidades europeas no nacionales en
cada uno de los países mediante la toma de poder de los bancos nacionales
liquidados.
O es que, ¿no es mejor para BBVA o Santander poder tomar el
control de un banco alemán o italiano que un banco español ya que diversifica
riesgos geográficos y obtiene no sólo sinergías de costes sino también de
ingresos?
Y como ello es
particularmente difícil que se realice de forma autónoma por el mercado (en el
caso alemán por ejemplo con tomas de poder en países de la periferia dados los
elevados riesgos de país existentes), el poder público europeo (nacional y
supranacional) debería intervenir.
Para ello se
debería poder proveer un marco de actuación estable que eliminase un posible
riesgo de devaluación futura de las monedas nacionales. Así, si los bancos alemanes tuvieran la certeza de la no vuelta a
las monedas de origen seguramente también estarían más cómodos tomando el
control de un banco italiano o francés o español que uno alemán puesto que se
abrirían a otros mercados (probables sinergías de ingresos y de costes) y
diversificarían riesgos geográficos. Y ello sería plenamente beneficioso para
los consumidores europeos.
Por otra parte, el
sector bancario se encuentra en plena reconversión: en el futuro, las entidades
off-line pueden perder la batalla ante entidades on-line, con lo que un Google
Bank o un Apple Bank por ejemplo podrían llegar a dominar a la larga este sector
en Europa, dados sus menores costes hundidos y su excelente posición de
liquidez. Así, el sector bancario europeo podría llegar quedar a muy largo
plazo en poder de manos extranjeras y ello debería ser motivo de preocupación
en Europa. Es por ello que además de la anterior recomendación, sería deseable:
1.
Promover que las entidades europeas que subsistan en el mundo off-line realicen
de forma acelerada una reconversión al mundo on-line.
2.
Promover unas mejores y objetivas condiciones para la creación de start-ups
bancarias on-line en la Eurozona que permitiesen una mayor librecompetencia
europea.
Hoy, por ejemplo en
España, se necesita para fundar un banco una cantidad de capital mínimo
demasiado elevada (18M de euros) y una decisión política (acuerdo del
Ministerio de Economía). Según mi opinión, el capital necesario para fundar un
banco debería ser un % del balance de cada banco y no una cantidad, ya que
limita la entrada de cualquier competidor on-line nacional y europeo. Si se
quiere este % de capital podría ser del 30% del balance y no del 10,5% que se
puede exigir en el futuro a las entidades ya consolidadas, pero si se quiere
hacer frente a la competencia china o americana y/o a la menor competencia en
Europa, es necesaria esta libertad de creación de start-ups online bancarias
(ojo, que tenemos gente formada para ello dadas las reestructuraciones
bancarias acaecidas). A la vez, se debería sustituir el actual poder político
en estas decisiones con una amalgama de condiciones objetivas para la creación
de entidades bancarias. Ello es necesario y debe ser apoyado por Bruselas.
Habiendo ya
comentado que la Unión Bancaria debería circunscribirse a la regulación y
supervisión y a casos de intervención circunscritos a riesgos sistémicos, es
hora de volver a hablar de la Unión Monetaria Óptima.
Para que exista una
correcta Unión Monetaria Óptima,en Europa, debemos avanzar sin excusas hacia:
- Un
empoderamiento efectivo para tomar decisiones. Aquí seguramente
habrán dificultades políticas para llegar a acuerdos, pero ya sea de forma
federal como de forma centralizada, la toma de decisiones debe ser ágil y
efectiva y siempre tendente al objetivo de la creación de un Área Monetaria
Óptima que funcione. Además es primordial que este empoderamiento venga a
través de las urnas: Europa sólo tendrá futuro si sus ciudadanos se sienten
representados y creen en la Unión, y eso pasa por escoger a los representantes
empoderados a través del voto.
- Unión
Fiscal: se debe avanzar y completar la Unión Fiscal. Ahora bien, los
shocks asimétricos existentes hacen que sea necesario realizar un debate acerca
del futuro del euro. Existen varias posibilidades:
a.
Moneda Común Única con Eurobonos: es la mejor solución ya que
permite acelerar y completar la Unión Fiscal y soportar los shocks asimétricos
de tales medidas y sus efectos sobre la confianza de las cuentas públicas de
los países con mayores dificultades. Ahora bien, parece que políticamente puede
ser difícil su instrumentación (veremos después de las elecciones alemanas).
Esta opción permitiría la entrada de capital extranjero en los países
periféricos puesto que esfumaría de golpe la desconfianza en los países en
problemas y el posible riesgo futuro de devaluación de moneda. Ello permitiría
un aumento de las transacciones intracomunitarias y un mejor funcionamiento del
mercado único europeo (capital europeo de otros países en bancos,
eléctricas,...nacionales).
b.
Moneda Común No Única: Permite que el euro-peseta por ejemplo se pueda
devaluar un 30%-40% respecto al euro-marco para ganar competitividad y así
poder hacer frente de forma inmediata a los shocks asimétricos creados.
Mientras se puede avanzar y completar la armonización fiscal hasta que en un
futuro cuando estuviesen solventados los shocks asimétricos que se generan se
pudiera volver a la Moneda Común Única. Esta opción si bien podría considerarse
si existen dificultades políticas a la anterior opción no acabaría de solventar
el problema riesgo país hasta que se hubieran realizado todas las devaluaciones
y solventado todos los shocks asimétricos. Si bien políticamente podría ser más
factible y tendría efectos positivos (no tanta pérdida de poder económico y
político de la UE, no efectos sobre ciudadanos y elecciones,...), tendría
efectos retrasados en cuanto al correcto funcionamiento del mercado único
(menos competencia,...).
3.
Salida de los países con problemas para que realicen una
devaluación de su moneda: esta opción es la peor dado que pierdes poder
político y económico en el mundo y no te aseguras que los países que sigan con
el euro no sufran shocks asimétricos en un futuro. Se debe decidir qué países
siguen o no, y podrían quedarse dentro de la Eurozona países que perjudicaran
en el futuro al conjunto de la Eurozona y que persistiesen en ella los shocks
asimétricos. Además, sólo y después de mucho tiempo los países que hubieran
salido podrían volver a entrar, aunque no es fácil que ello pudiese llegar a
suceder.
La Eurozona sólo
funcionará si los gobernantes y los ciudadanos actuamos como europeos y no como
alemanes, españoles,...
Y eso supone a
veces ceder (tipo de unión bancaria) y a veces exigir (Eurobonos), siempre pero
con el objetivo final que seamos un Área Monetaria Óptima que funcione sin
problemas, y que ello nos permita desterrar de una vez por todas todos los
peligros y riesgos políticos que en el siglo pasado existieron.
Todos somos
europeos y debemos pensar como europeos.
Para
lo bueno y para lo malo. En la salud y la enfermedad, en la riqueza y en la
pobreza,...