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6,7,8...antes de creer,contar hasta 10


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30/05/2011


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"...El periodismo adicto no es periodismo. Por favor, reflexionen sobre el significado de la palabra adicto. Etimológicamente, “ad-dictum” se refiere a alguien que no es libre, sino que le dictan qué hacer, que se encuentra a disposición para recibir órdenes, encargos o mandatos y acatarlos, es decir, un dependiente. Por eso se utiliza la palabra adicto a las drogas: un adicto tiene su voluntad dominada por la sustancia o la conducta a la que se somete.Aquel que es reactivo a los ataques del otro también tiene su conducta dictada por ese otro que se la impone. La libertad es no responder al “dictum” del paranoico para no configurar la conocida circularidad de la locura de a dos"...


Fragmento de "El triunfo de la paranoia" Jorge Fontevechia Editor de Perfil





La Noticia sin duda más analizada y debatida, de la televisión argentina esta semana, fue la presencia de la intelectual, escritora y periodista Beatriz Sarlo, en el programa 6-7-8 del Canal Público.No hace falta-creo- citar que este programa, se levanta en la televisión oficial, como avanzada comunicacional ofensiva hacia Oposición y los grupos que ellos señalan como opositores Y a la vez, cono una vehemente defensa del gobierno nacional. Todo es válido, si se trata de atacar a adversarios-enemigos para ellos- del gobierno y también para omitir, cualquier cosa- sin importar su gravedad- que pueda dañar la imagen de la gestión Kirchnerista.Pueden sacar de contexto publicaciones, noticias, vídeos o cualquier declaración, que convenga a la causa.  





Martín Garcia el Director de Telam,  la agencia de noticias oficial, lo dijo y luego ellos lo repitieron hasta convertirlo en consigna "Periodismo Militante"   Hoy el panel de 6-7-8 entre otros programas oficialistas-que también hay en la televisión privada- se autodenominan de ese modo y tratan con eso, de justificar  que en sus contenidos, solo ataquen a la oposición y en cambio defiendan la gestión del oficialismo, argumentando, que "detrás de la oposición y los medios corporativos opositores, se encarama la Derecha". Ellos asumen" la misión", de luchar, para que la derecha y los grupos de poder dominantes, no se vuelvan a instalar en la escena política, como en los 90' y durante la Dictadura. Pero para esto, a cualquiera que no piensa-exactamente- como ellos y el Gobierno Nacional, lo colocan en el bando, de los que defienden a esos grupos y los relacionan, con esos momentos de la historia. Implantaron un pensamiento "binario" de amigos los que están con el "Modelo" y enemigo, los que lo critican.





Esa estrategia no es inocente, ya que nadie puede objetar, al menos sin ser ubicado en esa categoría, ni aún, lo objetable de Gobierno. En ese escenario ideológico,político y comunicacional, se enfrentó Beatriz Sarlo, a los 6  periodistas - militantes- estables del programa, más Gabriel Mariotto el   presidente de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA) y Ricardo Forster uno de los intelectuales que fundó Carta Abierta, que además conduce programas y conferencias, para producciones del ente público. Ocho cabezas, pensando, calculando,analizando y sobre todo cuestionando al detalle, cada una de las palabras, las frases, las ideas y las respuestas de Sarlo.





Después  de una semana, de todas las líneas,columnas y análisis, que se hicieron sobre las respuestas de Beatriz Sarlo al panel de 6-7-8   es innecesario repetir textuales, y me parece más valioso, salir de este laberinto y esta trampa conceptual que se plantea, desde la comunicación oficialista, como se sale de los laberintos: por arriba. En la previa, mucho antes de que Sarlo se sentara en esa silla, los periodistas que conocemos a la intelectual y a la vez, dentro de lo tolerable, miramos habitualmente 6-7-8, sabíamos que el debate, para los oficialistas, estaba perdido. No importaba que en el panel, estuviera un peso pesado como Forster  o que la reverberancia oral de Mariotto, estuviera esperando el error; por que ella, contaba con una ventaja conceptual: no estaba allí para defender a nada, ni a nadie.





En cada tramo de programa, las preguntas, siempre dotadas de tomas de posición para condicionar las respuestas de Sarlo, apuntaron a cuestionar a Grupo Clarín y a los opositores. Esto le facilitó mucho la tarea a ella, ya que ellos estaban haciendo, justo lo que esperaba que hagan. La intelectual y escritora, tenía la libertad de responder, sin medir si en sus respuestas,defendía o perjudicaba la posición de un tercero, a quien  desde el comienzo, aclaró "no representar". En cambio, en el paralelismo que Sarlo estableció, cuestionando, a la vez que respondía, con temas que son "tabú" en ese programa-inflación, Indec, inseguridad, jóvenes que no estudian, ni trabajan, corrupción y la historia reciente del Peronismo, entre otros-    los terminó condicionando  y  los convirtió en un panel sin argumentos-al menos creíbles- y sin más respuestas, que mirarse entre ellos.





Seguramente  el periodismo, ni el actual ni el de antes, es perfecto, objetivo o completamente independiente. Sin embargo esa utopía de objetividad, esencia  critica y cuestionadora del poder  y la permanente búsqueda de la verdad, es la que le da sentido al periodismo. Sin eso, no existirían motivos, para que los medios, contraten a especialistas, destacados y personas de trayectoria para realizar esa tarea, por que sería suficiente, con establecer un mensaje único a todos los comunicadores y que a estos se les indicara, de qué hablar y con cuales argumentos, para que la misión de la prensa estuviera cumplida.





 Hubo políticos, funcionarios y mandatarios, Néstor y Cristina Kirchner entre ellos, que se pronunciaron en favor, de tener "comunicación directa con la sociedad, sin la prensa como intermediarios". Esto puede sonar muy bien a los oídos de sus partidarios y adeptos, que a cada discurso desde el atril -y en cadena nacional- se agolpan a aplaudir. Pero visto desde la comunicación profesional, es justamente una aberración a la comunicación. Desde el atril, hay un concepto único, sin preguntas, sin repreguntas y sin cuestionamientos. El público no puede preguntar, y aunque pudieran, no tendrían los conocimientos, la investigación sobre los hechos que se citan en el discurso y la comparación con otras fuentes y archivos. Esa es la tarea de la prensa profesional, contrastar lo que el poder dice, con lo que dijo antes, con lo que dicen otros , con documentos y con la realidad-al menos la que desde su lugar percibe- La prensa no está para cambiar la realidad, ni para omitirla, si no para exponerla e interpretarla. Luego se la ofrecerá a la sociedad, para que la opinión pública y sus acciones, la modifiquen o la acepten.





En una sociedad dividida, con medios de comunicación dominantes-oficialistas y opositores- también divididos, aveces parece que hay que tomar partido, por uno u otro bando. Pero afortunadamente no es así. Porque entre lo que dicen los medios públicos y privados oficialistas, defendidos por periodistas militantes y lo que dicen los medios opositores interpretados por periodistas corporativos, estamos todos los demás. Se preguntaran ¿quienes son todos los demás? los periodistas- y no digo independientes porque sería una redundancia- que decimos lo que dicen ambos bandos, cuestionamos por igual a las dos partes y de paso, buscamos la información -y la analizamos- que los dos omiten.





Es posible que no sea sencillo entre tanta comunicación, identificar a los periodistas que buscan la verdad. Desde este lugar solo les puedo dar una pista: los periodistas que buscan la verdad, no se llevan muy bien con ningún poder, sin duda porque lo cuestionan. Por otra parte cuestionan a todo poder, público o privado y al momento de opinar, no asumen una posición personal en esa opinión, si no que la ofrecen como producto de la realidad que ellos ven-aquí está la parte subjetiva del contenido- pero dependiendo de fuentes, de datos y de la confirmación de esos datos y de si esas fuentes son confiables o no. El periodista profesional, sabe que en cada información, cada opinión y cada noticia, va su credibilidad, por eso no puede arriesgarla, siendo parte un un aparato comunicacional que lo que intenta es deformar y omitir lo que no le sirve de la realidad. 

Cuando duden de un periodista, tienen que saber que la esencia de periodismo es la crítica y el cuestionamiento y preguntarse ¿Qué son, los que desde los medios, defienden al Poder?

6,7,8... y antes de creer, contar hasta 10



























Etiquetas:   Literatura   ·   Política

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Daniel Viglione, Economía y Empresariales Excelente! compartimos




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