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Volatilidad propiciada, recesión asegurada


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26/06/2013

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La semana pasada como se había anticipado con anterioridad en los círculos más influyentes del análisis económico y financiero mundial, el Presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos Ben Bernake, anuncio la eventual disminución de su programa de estímulos antes de finales de este año.


La noticia provoco la caída de todas las bolsas de valores del mundo, incluyendo la mexicana, efecto que además en nuestro país provoco la consiguiente fuga de capitales y la caída del peso frente al dólar.

En lo que pudo parecer un intento por reactivar la economía norteamericana, la Reserva Federal ha venido disminuyendo paulatinamente  la tasa de interés de referencia, buscando que los bancos pudieran ofertar créditos más baratos.

La idea por supuesto era que un aumento de las solicitudes de crédito, significara una mayor demanda de bienes servicios y esto a su vez fomentaría un mayor flujo de circulante.

Sin embargo eso no ha sido suficiente, por lo que adicionalmente la Reserva Federal desde hace cinco años, ha estado comprando activos respaldados por hipotecas, así como bonos del tesoro.

Estamos hablando de que actualmente esas compras oscilan alrededor de cuarenta mil millones de dólares mensuales en bonos soportados por hipotecas y cuarenta y cinco mil millones más en bonos del tesoro.

Los bonos de deuda son papeles con valor económico que emiten y colocan los tres niveles de gobierno, o los corporativos en los mercados financieros nacionales e internacionales, para obtener dinero prestado a cambio del pago de una tasa de interés atractiva para los inversionistas.

Pero eso no ha logrado que en Estados Unidos la inflación baje del siete por ciento y la inflación no suba más del tres por ciento, cifras que representan la meta que justificaría la estrategia de la Reserva Federal.

De cualquier manera y aun considerando que los resultados de la intervención de la Reserva, no han alcanzado los parámetros previstos, y que hay síntomas de recuperación moderadas, Bernake expreso su intención de reducir los alcances del programa de estímulos.

La sola mención, que se puede anticipar como el antecedente de un anuncio oficial, de inmediato colapso las bolsas de valores, provocando una gigantesca volatilidad.

Naturalmente la disminución de los estímulos a cargo de la Reserva Federal, implicaría un aumento de las tasa de interés, lo que de nueva cuenta significaría una contracción de la economía norteamericana, sin omitir la influencia global negativa que eso traería aparejada.

Este tipo de anuncios provocan nerviosismo y sobre todo mucha especulación, los rangos de esta reacción se observan en la caída de las bolsas y el tipo de cambio y aunque la Secretaria de Hacienda y el Banco de México, insistan en lo contrario, la afectación en nuestro país es tangible.

Porque como base de la especulación, los inversionistas buscan escenarios de seguridad a través de instrumentos que si bien no les aporten mayores rendimientos en el corto plazo, si al menos menor riesgo.

Es por ello que salen las divisas del país, generando el aumento de la demanda de dólares y elevando el tipo de cambio tal y como sucedió en la crisis financiera mundial hace cinco años.

Incluso Luis Téllez Presidente de la Bolsa Mexicana de Valores, se aventuro a señalar que este comportamiento negativo, calificado de sobre reacción, no corresponde a la situación nacional.

Pero la volatilidad propiciada por la sobre reacción, por supuesto que nos perjudica, no se trata de un tema de racionalidad, simple y llanamente, una grave afectación a nuestro tipo de cambio.

El tipo de cambio ciertamente es un precio más en la economía, pero su importancia radica en que está ligado no solo a los precios del propio país, sino también a los del exterior.

Debido a ello las fluctuaciones tienen consecuencias directas en la inflación, los salarios, las tasas de interés, los niveles de producción y el empleo y en nuestro caso debido a nuestra coyuntura el tipo de cambio referencial es frente al dólar estadounidense.

El deterioro en el tipo de cambio, reduce la capacidad de compra y encarece nuestros productos, lesionando severamente las exportaciones mexicanas, así que por un lado, hay alza de precios y por la otra parte menor capacidad de venta.

De entrada la reducción del programa de estímulos, conlleva un retroceso, es decir una reversión de todo lo que se había logrado conseguir, al menos a manera de contención.

Siendo así las condiciones quedarían en circunstancias similares a las que se vivieron durante la crisis económica pasada, por lo menos en materia de deuda y eso va a limitar los esfuerzos de crecimiento.

Es por ello que entre otros factores, en una columna anterior hablamos de señales que indican que estamos en la antesala de otra crisis económica mundial.

Sin embargo y también en referencia a otra colaboración anterior en este espacio, decíamos que los Estados Unidos han iniciado negociaciones con la Unión Europea para establecer un tratado de libre comercio.

De tal suerte que si analizamos los tres factores, es evidente que hay una estrategia de por medio, es decir que ante la inminencia de otro fenómeno financiero mundial, los Estados Unidos habrán de apostar por fortalecer la integración comercial occidental.

Siendo así es muy probable que si los trámites para establecer y consolidar el acuerdo de inversión trasatlántico demoren un año y medio como se ha dicho, el programa de reducción de estímulos de la Reserva Federal vaya en la misma sintonía.

Lo que sugiere que la disminución de estímulos será paulatina y cronometrada para coincidir con el tratado con Europa, no porque se trate de una substitución, sino de la maduración de un proyecto de mayor alcance.

Entretanto lo que vale la pena ponderar una vez más, es que si el anuncio de Bernake provoco tal efecto en nuestra economía, solo habría que imaginar lo que sucederá cuando realmente se detengan los estímulos.

Lo que pasara una vez que se firme el acuerdo de inversión trasatlántico entre norteamericanos y europeos, porque no hay duda significara un acontecimiento impactante para nuestra economía.

Porque digan lo que digan nuestras expertas autoridades en la materia, la economía no se dirige con buenas intenciones y frases, no será un catarrito y tampoco estamos llevando ningún tratamiento preventivo.

 

twitter@vazquezhandall

Etiquetas:   Bolsa de Comercio   ·   Crisis Económica   ·   Tipo de Cambio   ·   Recesión   ·   Reserva Federal   ·   Bolsa Mexicana de Valores

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