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Sobre la Convivencia Escolar


Inicio > Pedagogía
24/06/2013


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Siendo una práctica estrictamente humana, jamás pude entender la educación como una experiencia fría, sin alma, en la cual los sentimientos y las emociones, los deseos, los sueños, debieran ser reprimidos por una especie de dictadura racionalista. Paulo Freire


 

Hace menos de una semana, en la comuna de Recoleta, Santiago de Chile, sucedió un hecho que ha remecido tanto la opinión pública, como también a todos los sectores educacionales, en el que un niño de tan solo 9 años falleció, la familia del menor categorizo enérgicamente el lamentable hecho como un conflicto de Bullying que sufría dicho menor, pero que el Alcalde de dicha comuna solo lo etiqueta como un “accidente confuso”

“No existe ninguna denuncia concreta, tampoco existen antecedentes de Bullying, no, no estamos de acuerdo. Se explica por un accidente entre dos niños de 10 años” Radio Bio Bio

Este lamentablemente hecho solo hace más evidente lo que muchos alumnos y alumnas tienen que vivir día a día tanto en recintos educacionales como en los alrededores de estos, existen muchos “accidentes” que se podrían traer a la palestra sobre casos que han sufrido la mirada indiferente y cruel de sus pares; por ejemplo el caso emblemático de Pamela Pizarro en la ciudad de Iquique en el año 2006, en el que luego de sufrir constantes burlas en su colegio toma la lamentable decisión de quitarse la vida.

Se podría hacer un lista innumerable de casos tanto en Chile como en todo el mundo, donde algunos exacerban las diferencias que tienen con algunas personas, generándole enormes cicatrices que en el menor de los casos son físicos, el daño psicológicos que sufren es aún mayor y mucho más dolorosas, un daño que moldea todo la personalidad de la persona, como también a sus familias, que ven impotentes cómo sus hijos o hijas caen en un abismo de tristeza y desamparo.

El punto, por lo tanto, es ¿Qué pueden hacer los establecimientos educacionales para evitar que se vuelva a repetir el caso de Pamela?, qué es lo que podemos hacer los docentes para que nunca más se vuelva a repetir estos casos tan tristes, que solo oscurece esta hermosa etapa de los alumnos y alumnas, y aun más ¿Cómo se podría generar un ambiente optimo para la docencia si se permiten que este fenómenos se produzca?

En cada aula, en cada colegio de todo Chile se logran ver diferentes individuos, cada uno con sus evidentes diferencias y es de esta manera como deben ser tratados, cada alumno y alumna es absolutamente diferente, asimismo se debe generar un aprendizaje desde sus primeros años en el sistema educativo, desde la educación parvularia, pasando por la educación básica y finalizando en la educación media, y que finaliza en la relación que tiene el individuo con la sociedad en su totalidad. En el que se valoren los aspectos para un buen ambiente; de una buena convivencia escolar.

De esta manera, es absolutamente menesteroso que en todo establecimiento educativo se generen planes para profundizar un buen ambiente, libre de problemáticas para los y las jóvenes que se encuentran allí, así generar, por un lado, un ambiente optimo para el ejercicio educativo, como también, la construcción de un ambiente en el que los alumnos y las alumnas se logren desenvolver en su amplitud; “Instaurar el sistema de convivencia escolar que posibilite acompañar el crecimiento de los niños adolescentes y jóvenes, promoviendo su desarrollo como sujeto de derecho y responsabilidades, es decir ciudadanos”[1]    

El enfoque en que debe ser canalizado una mejora para producir una convivencia escolar con la finalidad de promover un cambio significativo en los establecimiento educacionales es tarea de todos los que se involucran con ésta, desde los alumnos y alumnas que tienen una mayor cercanía con estos conflictos y por quienes se busca la generación de esta convivencia, como además los docentes que tienen la tarea de guiar y ayudar en los procesos de los y las jóvenes, así mismo los apoderados que debe ser un eje de igual importancia como los alumnos y alumnas, ya que ellos están en mayor relación con los /as estudiantes, sin dejar de lado los funcionarios de los establecimientos, todos forman el conjunto de los establecimiento donde debe producirse este mejoramiento, o profundización.

De esta manera se debe comprender que para lograr que se manifieste ésta se vaya estableciendo unos cimientos más fuertes en la convivencia, debe ser conceptualizada en primera instancias por los y las docentes que tienen mayor contacto con los niños y niñas que están en una etapa complicada, en la adolescencia, que como el mismo concepto lo define, adolecen de madurez, para, en ocasiones poder resolver o ayudar en la mejora de la convivencia, asimismo; “a través de la educación se facilita la adquisición y construcción de valores, actitudes y conocimientos fundados en el respeto de los derechos humanos; se asegura la convivencia en entornos caracterizados por la pluralidad y la diversidad cultural; se aprende a convivir de manera pacifica con los conflictos; y se evita y previene la violencia… es necesario considerar la convivencia escolar como un proceso caracterizado por una especial relación comunicativa entre los miembros de la comunidad educativa”[2]

La convivencia escolar es la construcción de un cambio, ya no enfocándose en los aspectos negativos que puedan subyacer el constante roce que puedan tener las personas, por el hecho mismo de ser personas absolutamente diferentes, sino al fortalecimientos de todos los aspectos positivos que se consideran en la mutua relación entre individuos de diferentes condicionamientos y consideraciones subjetivas, por lo que, en este cambio de enfoque en el que deben ser profundizados los aspectos más positivos de una persona entra directamente aquellos conocimientos que pueden ser tratados desde los docentes, así, en esta formación docente – alumno / a es donde se deben presentar esta aparición de valor que en ocasiones no se encuentran en los alumnos y alumnas, por la indiscutible razón de que cada uno de ellos y ellas vienes de crecimientos diferentes, lo que generó, por lo tanto, innegablemente, una diferencia en todos sus conocimientos y en la manera en que cada uno ve el día a día; “La convivencia escolar, desde este Angulo, alude, fundamentalmente, a uno de los temas básicos de la pedagogía: el aprendizaje, es decir, el proceso por el cual un sujeto adquiere o desarrolla una nueva conciencia y conocimiento, que le proporciona nuevos significados”[3]

Dicho desde lo anterior, no es solo una tarea exclusiva del docente, sino que, evidentemente, de los y las alumnas que participan en la construcción de sus propios conocimientos y de los caminos que están trazando para la formación de sus vidas, es así mismo como la convivencia escolar debe ser un eje primordial en todo establecimiento, por que, más allá de que se evitarían grandes y graves conflictos entre ellos mismos, se entregan los valores necesarios para que puedan desenvolverse adecuadamente en la sociedad, basándose en el respeto mutuo y en la tolerancia, como además, mejorar la Inteligencia Emocional; “La Inteligencia Emocional: Habilidades tales como ser capaz de motivarse y persistir frente a las decepciones; controlar el impulso y demorar la gratificación, regular el humor y evitar que los trastornos disminuyan la capacidad de pensar, mostrar empatía y abrigar esperanzas”[4]

La tarea de la convivencia escolar, por lo tanto, es una tarea de todos, por lo que, es imposible generar UN solo plan de convivencia escolar para todo el espectro de establecimientos, razón por la cual, en la construcción de un plan debe ser inverso, cada establecimiento, asumiendo sus propias diferencias está en la obligación de partir desde ahí, desde su autentica diferencia, desde sus alumnos / as, para finalmente construir un mejor clima escolar; “El clima escolar es definido como un conjunto de interacciones y transacciones que se generan en la tarea educativa en una situación espacio – temporal dada (Venezuela y Onetto, 1983)”[5]

La convivencia escolar, más allá de producir cambios en el clima escolar, esto genera una mejora en los aprendizajes de todos los y las alumnas, que a grandes rasgos, es lo más trascendental de este concepto, porque no tan solo ayuda a que los y las alumnas estén más cómodos en los establecimientos, sino que, además, se producen más y mejores aprendizajes, y es algo casi evidente, si ellos y ellas se sienten mejor en los establecimiento, esto causará que tengan una cantidad asombrosa de aprendizajes significativos que no se tenían considerados en un principio; “La convivencia, entendida así, no se refiere a espacios de esparcimiento, sino que es parte medular del acto educativo, relacionándose con el aprendizaje y la formación de la ciudadanía. En este sentido, el MINEDUC, puntualiza: La experiencia nos permite afirmar la relación que existe entre calidad de convivencia y calidad de aprendizajes. Es así que el gran objetivo de lograr una buena calidad va a incidir significativamente en la calidad de vida personal común de los estudiantes, va a ser un factor de primera importancia en la formación para la ciudadanía y va a favorecer las instancias de aprendizaje cognitivo, mejorando logros y resultados (MINEDUC, 2005, p, 185)”[6]   

Finalmente, lo que es realmente importante en esta construcción de una convivencia escolar es que se dé el espacio necesario para que todos puedan exponer sus visiones de lo que se debe hacer, sus dudas e inquietudes ante lo que ven en la cotidianidad, otorgarle este espacio, no tan solo de esparcimiento sino de un nivel más alto, un espacio donde se le autorice (y en cierto sentido se les obligue) a expresar lo que sientes los y las estudiantes, solo de esa manera, ellos / as comprenderán la real importancia que tiene sus propias apreciaciones, y con este simple ejercicio estos, finalmente, entenderán lo iguales y, a la vez, lo diferentes que son como individuo, creando una Convivencia Escolar en beneficio de todos, pero principalmente de los alumnos y de las alumnas.   

 

    

[1] La Convivencia escolar: una tarea necesaria, posible y compleja – Norberto Daniel Lanni



[2] Convivencia escolar y resolución pacífica de conflictos – Plan de Andalucía de Educación para la cultura de la paz y la no violencia – Consejería de Educación y Ciencia



[3] Ibíd. referencia 1



[4] La Inteligencia Emocional – Daniel Goleman



[5] Ibíd. Referencia 2



[6] Convivencia escolar, Documento Valoras UC, Cecilia Banz – 2008 







Etiquetas:   Educación   ·   Filosofía   ·   Convivencia Escolar

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