Reflexión sobre el arte de gobernar

Si cree en la democracia o no, en este caso no es válido. Si piensa que su voto vale o no, tampoco. Sin embargo lo que sí es válido es que alguien nos tiene que gobernar. Para poder gobernar se necesitan cualidades naturales que no se pueden comprar, lo que sí se puede comprar son las cualidades artificiales que en el momento menos esperado brotan del cuerpo como cohetes expulsados a propulsión.

 

. Si piensa que su voto vale o no, tampoco. Sin embargo lo que sí es válido es que alguien nos tiene que gobernar. Para poder gobernar se necesitan cualidades naturales que no se pueden comprar, lo que sí se puede comprar son las cualidades artificiales que en el momento menos esperado brotan del cuerpo como cohetes expulsados a propulsión.
Nos referimos al caso de México donde los gobernantes tienen categorías y mandos específicos. El más alto gobernante es el presidente de México que dura 6 años en el puesto de acuerdo a las leyes que nadie respeta pero todo mundo menciona. No se puede reelegir, aunque trata de dejar al sucesor que al principio parece pelele pero cuando se sienta en la silla procede de inmediato la traición.

Traicionar en política es común pero lo que no es común traicionar al dinero. Por ende quien manda es el dinero. Luego del presidente que se da el gusto de nombrar lacayos en las cámaras de senadores, diputados, ministros, consejeros, asambleístas, huevones de tiempo completo que solo sirven para el reciclaje, surge un personaje más complejo que el de gobernador de un estado.

Luego de saber mentir en público sabiamente, levantar la voz en protesta por los males que están dejando los gobernantes anteriores, repartir despensas en bolsas, tarjetas, despensas, laminas y algún material de construcción adicional y sobre todo que las fuerzas vivas te apoyen encaprichadas en que tu sea el mandamás del palacio, viene en ti un síndrome inevitable que muchos consiguen de diferentes formas. Dejar o nombrar al sucesor por aquello de las dudas o miopía.

El gobernador en turno que está por terminar busca entre sus favorecidos al más leal, menos conflictivo, popular pero sobre todo bruto que pueda sucederlo. Esto es válido en toda democracia, se ha hecho, se ha dicho y se seguirá haciendo. Hay algo nuevo que surgido en todo esto y que la sociedad en silencio sabe pero calla por temor o conveniencia. Se lo comento: el gobernador está bien que deje sucesor, se cuide las espaldas de la rapacidad hecha en su caso pero que de ahí brinque a puestos de nivel federal también es válido, lo que no es válido y si reprobable que se le permita nombrar funcionarios sexenio tras sexenio en un estado que el desgobernó.

Es trabajo político de gobernación para el presidente detener estas prácticas anti políticas, anacrónicas, abusivas, inestables e inconvenientes a todas luces para la máxima autoridad del país. El fulano ya gobernó mal o bien pero su tiempo ya paso. Debe dejar que otros pasen por las sillas que calentaron 6 años en perjuicio del estado en cuestión. Son gestos de grandeza enana de políticos obsoletos, bribones chantajistas que quieren seguir mandando cómodamente desde fuera, aparentando hacer favores en beneficio de municipios de su partido que por obligación legal les corresponde.

La gravedad de lo anterior es que muchos en su tiempo fueron malos gobernantes y ahora quieren dejar peores para ellos lucir y todo en detrimento del estado. Tiene y debe haber un contrapeso con estos traficantes de puestos federales que en apariencia no comprometen en nada pero a la hora electoral tienen un peso parcial brutal en favor de señalado. La tentación del sucesor es válida pero la de varios jamás. Ojo buey  

UNETE



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