Si cree en la democracia o no, en este caso no es válido. Si piensa que su voto vale o no, tampoco. Sin embargo lo que sí es válido es que alguien nos tiene que gobernar. Para poder gobernar se necesitan cualidades naturales que no se pueden comprar, lo que sí se puede comprar son las cualidades artificiales que en el momento menos esperado brotan del cuerpo como cohetes expulsados a propulsión.



