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ESPACIO SCHENGEN: Nuevas fronteras


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18/06/2013


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Tras largos meses de bloqueo, los Estados miembros y el Parlamento Europeo acaban de acordar nuevas normas que facilitan la aplicación de fronteras internas en el espacio de libre circulación.  Realmente es un progreso?


 El Parlamento Europeo y el Consejo finalmente llegaron a un acuerdo el 29 de mayo sobre el nuevo paquete legislativo relativo a Schengen. Llegar a un compromiso siempre es algo positivo. De este modo, se ha dado luz verde a la nueva gobernanza del espacio sin fronteras internas, tras un bloqueo en el proceso durante un año y medio, debido a las divergencias en los puntos de vista entre el Parlamento y el Consejo.

Sin embargo, la cuestión es si la nueva gobernanza representa un avance o un paso hacia atrás. Es algo que, evidentemente, depende de la parte en la que nos posicionemos, pero también del modo en el que los Gobiernos europeos perciban el reciente compromiso.

 

Algunos Estados miembros decidieron unilateralmente suspender el acuerdo. Una suspensiones sin sanción.

Este sería el resumen del historial de esta cuestión: en 1985, siete países de la Comunidad Europea, la UE de entonces, firmaban en la pequeña localidad luxemburguesa de Schengen un acuerdo cuyo fin era abolir las fronteras interiores. Algo que en la práctica no se consiguió hasta 10 años más tarde. Desde entonces, se han adherido un buen número de Estados, incluso Estados que no son miembros de la Unión, como Noruega, Islandia, Suiza o Liechtenstein, de manera que hoy, el espacio Schengen incluye a 30 miembros, de los cuales 27 aplican realmente el acuerdo, mientras el resto se encuentra en transición.

Todo marchaba bien hasta que, en los últimos años, la presencia de una gran cantidad de inmigrantes empezó a molestar a parte de los autóctonos, algo ante lo que los políticos no podían permanecer indiferentes. La situación se agravó con la crisis económica y, por consiguiente, resultó urgente introducir nuevas normas en el espacio Schengen.

Durante este tiempo, algunos Estados miembros decidieron unilateralmente suspender el acuerdo. Fue el caso de Francia e Italia en la primavera de 2011, exponiendo como argumento la presión de varios millares de inmigrantes norteafricanos. O de Dinamarca, ese mismo año, por razones más bien electorales: llevarse algunos votos antes de las elecciones del otoño. A pesar del impacto mediático de la suspensión del acuerdo, el Gobierno de centro-derecha no llegó a ganar las elecciones. Por supuesto, la Comisión Europea no sancionó ni a Francia, ni a Italia, ni a Dinamarca.

 

El nuevo sistema de gobernanza del espacio Schengen ha encontrado un punto medio?

El nuevo sistema de gobernanza del espacio Schengen ha surgido del enfrentamiento de dos puntos de vista contrarios. El de los Gobiernos (el Consejo), que pedían más libertad para los Estados, para que pudieran volver a instaurar controles en las fronteras cada vez que lo estimaran necesario. Y el del Parlamento, que quería imponer condiciones estrictas a la suspensión unilateral del acuerdo, con el fin de defender el derecho de los ciudadanos europeos a la libre circulación.

Al final, el Consejo y el Parlamento han encontrado un punto medio. Los Estados miembros podrán volver a introducir controles en las fronteras durante un periodo máximo de dos años, cuando se consideren amenazados por una oleada masiva de inmigración.

Las formalidades de acceso en el espacio Schengen para los ciudadanos externos a la UE (incluso los que no necesitan visado) se endurecerán y los viajeros deberán registrarse a través de Internet, según el modelo ya aplicado en Estados Unidos.

La Comisión vigilará la aplicación de las medidas de reintroducción de controles, para evitar abusos. La nueva gobernanza entrará en vigor el 1 de enero de 2014.

La eurodiputada rumana Renate Weber [ALDE, liberales], que ha dirigido las negociaciones en nombre del Parlamento Europeo en el ámbito del Código de fronteras Schengen, confía en que el acuerdo pueda fijar unas normas comunes para la reintroducción de controles y sólo en circunstancias excepcionales.

 

Al final ¿quién decidirá qué constituye una situación excepcional?

Los Gobiernos, al menos al principio. Y aquí el riesgo reside en que la decisión no siempre se base en aspectos técnicos, sino también políticos. Las amenazas se pueden "exagerar" por motivos electorales, como sucedió con el caso de la "invasión rumana ", en Reino Unido (que sin embargo no se encuentra en el espacio Schengen) o el "asalto de Cuervos" en el que basaban su campaña los oponentes a la entrada de Suiza en el espacio Schengen.

Esta primavera, la Asociación de Ciudades Alemanas se quejó ante el Gobierno federal de que los inmigrantes, en especial los procedentes de Rumanía, ejercían una gran presión sobre los sistemas de protección social y obligaban a los Ayuntamientos a gastar demasiado. ¿Se puede considerar esto como una situación excepcional?

 

El caso de Rumania y Bulgaria  se maneja con afirmaciones exageradas  y demasiados cálculos políticos

En cualquier caso, según el comisario de Energía Günther Oettinger, Rumanía, junto a Bulgaria e Italia, es un país "casi ingobernable", una afirmación evidentemente exagerada (pues en todo caso podemos decir país mal gobernado), pero que el Gobierno de Berlín no se ha molestado en desmentir. Según esta lógica esta claro que , un país "casi ingobernable" genera inestabilidad regional, lo que conlleva un flujo de inmigrantes...  Deriva en un discurso maniqueo que atrae cierto publico y gana votantes.

Todo esto no es sino una especulación, pero este ejercicio de imaginación demuestra que el reciente compromiso sobre el nuevo modo de funcionamiento del espacio Schengen puede ser un paso hacia delante, o hacia atrás, según la buena fe de los Gobiernos de los Estados miembros.

Pero también depende de los cálculos políticos en las capitales de los países miembros del Acuerdo y en menor medida, o incluso en absoluto, de la Comisión o del Parlamento Europeo...

 

¿Por qué se ensaña la UE con Rumanía?

El problema de Schengen ya lo trataron de esta forma el primer ministro italiano Silvio Berlusconi y el presidente francés Nicolas Sarkozy. La táctica de distracción empleada por los viejos países europeos para desviar la atención de la opinión pública de los asuntos delicados en el ámbito interno forma parte de un arsenal que hace que la UE sea cada vez menos creíble, sobre todo porque cada vez demuestra tener menos aptitudes para resolver sus problemas.





Últimamente, la actitud de Reino Unido, que se niega abiertamente a respetar los acuerdos europeos sobre el acceso de los búlgaros y los rumanos al mercado laboral, a partir del 1 de enero de 2014, también confirma una realidad cada vez menos alentadora en el seno de la Unión. Empleando este mismo tipo de mensaje incendiario, el primer ministro David Cameron presenta la idea de una invasión de trabajadores procedentes de estos dos países que afectará a los empleos de los británicos, y juega a su vez la baza del extranjero para volver a lustrar su imagen en el interior.

 

Parece que nadie le importa, empezando por sus propios dirigentes.

 Todo esto no habría sido posible si, en Bucarest, el Gobierno se hubiera comportado de forma correcta y constante en materia de política interior y con respecto al pueblo. Ninguno de los ministros rumanos de Exteriores o de Interior ha pagado ni pagará por los fracasos de los Gobiernos, y mucho menos por el tratamiento insultante infligido por los países de la UE a los ciudadanos europeos originarios de Rumanía.

Según el ministro rumano de Exteriores, "Rumanía asegura la seguridad de las fronteras exteriores de la UE desde su adhesión en enero de 2007. […] Los informes de las misiones de evaluación de los desarrollos técnicos han demostrado que se han aplicado todas las disposiciones de Schengen de forma uniforme y correcta”. Por lo tanto, es natural preguntarse por qué la Unión Europea se ensaña con Rumanía. ¿Durante cuánto tiempo más se seguirá utilizando el procedimiento técnico como medio de chantaje político y económico?

 

Discriminación en las contrataciones, amenazas de los restablecer Visas de viaje ....etc. Más de seis años después de su adhesión a la Unión Europea, se trata a los Ciudadanos búlgaros rumanos como ciudadanos de segunda clase.

 

Hartos del chantaje europeo

La reacción del ministro de Exteriores Titus Corlanzade Corlatean, aprobada por el primer ministro Victor Ponta y rechazada por le presidente Traian Basescu [según la cual, Bucarest “dejará de estar interesado” en caso de un nuevo veto], expresa claramente una realidad social, al menos tan real como la expresada por el ministro Hans-Peter Friedrich: los rumanos que comprenden lo que está en juego y están hartos de la política europea de chantaje.

 En febrero, alarmada por la posición de Turquía, parte destacada en la cruzada de Oriente y de Europa y miembro de la OTAN, la canciller Angela Merkel se dirigió a Ankara para atemperar las declaraciones del primer ministro turco, dispuesto a reorientarse hacia Asia y China porque las negociaciones con la UE se han congelado por un periodo indeterminado.

Por consiguiente, es posible que los responsables políticos y los países miembros de la UE empiecen a reaccionar no sólo por las presiones que van del Oeste hacia el Este, sino también en el sentido inverso. Porque, mientras Reino Unido y Francia [aunque sólo es el caso de la dirigente de extrema derecha Marine Le Pen] plantean la posibilidad de celebrar referéndums para salir de la Unión, ¿por qué Rumanía no deja de aceptar incondicionalmente ser un mero mercado de salida para todos lo productos de los grandes países chantajistas de la UE?

Visto desde Alemania. La prensa alemana se muestra crítica hacia los prejuicios sobre los rumanos, los búlgaros y, en particular, los gitanos de estos dos países.

Cuidado con los prejuicios

Tras las propuestas del ministro del Interior Hans-Peter Friedrich sobre los inmigrantes europeos, la prensa alemana se muestra crítica hacia los prejuicios sobre los rumanos, los búlgaros y, en particular, los gitanos de estos dos países.

 En una lista de “6 verdades sobre los gitanos en Alemania", el tabloide Bild explica que aún cuando “numerosos inmigrantes son pobres y algunos ayuntamientos altamente endeudados deben a veces gastar millones de euros para ayudarles...", "no se registra una inmigración masiva” de gitanos en Alemania.

 El diario Bild precisa que el “80% de los inmigrantes procedentes de Bulgaria y de Rumanía han encontrado un trabajo regular” y que no existe ninguna estadística sobre la proporción de gitanos entre los delincuentes búlgaros o rumanos.





El Tageszeitung, por su parte, señala que: Rumanos y búlgaros con formación vienen aquí para trabajar. [...] Pero es un hecho que no todos encuentran trabajo. Decir que los gitanos lo hacen expresamente [...] es una insinuación malintencionada que no se debe al azar[...]Es una sensibilidad típicamente alemana la de sentir que su bienestar está continuamente bajo amenaza [...] A veces, es por los griegos, a veces por los solicitantes de asilo, pero nadie les conviene tanto para ello como los gitanos. Ningún otro grupo suscita tantas asociaciones negativas en  la Unión -y se  hace todo lo posible para que así permanezca.

 

“Queridos británicos, mejor vengan a nuestro país”

La "avalancha" procedente de Bulgaria y Rumanía anunciada por el líder del Partido considerado de extrema derecha,  "Independencia del Reino Unido Nigel Farage, después de que se abra en 2014 el mercado laboral británico a sus residentes ha suscitado diversas reacciones entre Búlgaros y rumanos.

Las declaraciones de Nigel Faragey con la intención del Gobierno británico para lanzar una campaña para disuadir a los rumanos y a los búlgaros de ir al Reino Unido, cuando a partir del 1 de enero de 2014 una vez que las restricciones a su contratación sean levantadas, han provocado numerosas reacciones en las redes de los países aludidos.

 En Bulgaria, el colectivo “Not O.K. for the UK” ha lanzado una página en Facebook en la que responde a los clichés de los británicos sobre los búlgaros.

Una joven que ha estudiado en Edimburgo ha escrito una carta para responder al líder independentista y euroescéptico británico. En donde desmonta uno por una las afirmaciones del político ingles

En Bucarest, el diario Gandul ha retomado el eslogan de la campaña de la oficina de turismo británica — ”Why don’t you come over?”(“¿Por qué no viene a visitarnos?") — aplicándola a Rumanía.



Etiquetas:   Ciudadanía   ·   Unión Europea   ·   Espacio Schengen

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