España representada como una escombrera

Lo peor de todo este juego de desequilibrio de la sensatez es que se hace con nuestro dinero. Me refiero a las ridículas y extravagantes actuaciones con las que algunos genios de la nada, uncidos de deslumbrantes iluminaciones artísticas, nos intentan sorprender. Además lo hacen sin complejo ni recato. Ellos a lo suyo. Intentan impresionarnos con las absurdas mamarrachadas diseñadas por sus ilustres talentos, y se muestran ufanos de las genialidades paridas. Si se molestaran en mirarnos un instante, aunque fuera de reojo, comprobarían sin esfuerzo las carcajadas que nos provocan sus inspiraciones.

 

. Me refiero a las ridículas y extravagantes actuaciones con las que algunos genios de la nada, uncidos de deslumbrantes iluminaciones artísticas, nos intentan sorprender. Además lo hacen sin complejo ni recato. Ellos a lo suyo. Intentan impresionarnos con las absurdas mamarrachadas diseñadas por sus ilustres talentos, y se muestran ufanos de las genialidades paridas. Si se molestaran en mirarnos un instante, aunque fuera de reojo, comprobarían sin esfuerzo las carcajadas que nos provocan sus inspiraciones.

Tras el lujo esperpéntico de distorsión cromática, 11, 56 millones de euros, que todos los españoles tuvimos que apoquinar por el pintarrajeo del techo de la sala de la sede en la ONU en Ginebra que embadurnó Miquel Barceló, ha surgido un nuevo, deslumbrante y asombroso proyecto de arte.

La nueva iniciativa artística, digna de un privilegiado talento, se ha diseñado para representar a España en la 55 edición de la Bienal de Venecia, que se puede visitar desde el 1de junio al 24 de noviembre. Esta Bienal está dirigida a conocer las propuestas, las ideas y la imaginación de los artistas contemporáneos del planeta, y cuenta con 88 pabellones y 49 exposiciones.

 

También en esta ocasión España está representada en la Bienal. La ‘artista’ aragonesa, Lara Almarceguí, ha sido la elegida para mostrar al mundo las singularidades, atractivos, cualidades, fortaleza y señorío que ofrece España. Para ello, como muestra representativa de la nación española, de sus sólidos cimientos históricos, y de la honorabilidad del pueblo español, la sagaz creadora ha tenido la extraordinaria, sensata, y oportuna idea de escenificar con cascajos una ruina total en el pabellón. Para hacer real la escenificación del proyecto, ha distribuido y amontonado por el recinto expositivo varias toneladas de escombros, siendo precisamente la escombrera formada el motivo principal del espacio representativo de España.

Verdaderamente hay que tener mucha imaginación iluminada para llegar a este simplismo creador. Estoy convencido que la absurda mamarrachada nos ha costado un montón de pasta. Pues aunque se trate de escombros, el amontonado de tanta tonelada ha precisado un proceso de selección, transporte y apilado.

Lo más sorprendente del horror pedregoso no es la idea inspirada por la ‘artista’ delegada, sino el departamento administrativo que ha financiado y consentido la burla.

Cierto es que los cimientos económicos de España han estado próximos al derrumbe, pero no es justo que en la Bienal de Venecia se nos represente con los escombros de ruinas.

UNETE



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