.wordpress.com/2013/06/13/atentado-contra-el-erario-publico/">confunden el patrimonio personal con los recursos públicos. No solo
se da esa confusión a título personal sino que algunos piensan que sus
familiares tienen derecho a hacer uso de tales recursos. En Castilla y León
llueve sobre mojado desde hace mucho tiempo. Hay medios de comunicación que lo
han denunciado, pero otros callan para seguir conservando prebendas y trato
preferencial.
Algún lector se preguntará a santo
de qué viene el párrafo anterior. La respuesta es simple: allá por octubre o
noviembre del año pasado, el actual consejero de Presidencia de la Junta de
Castilla y León anunció con luz y taquígrafos que la comunidad iba a ser la
primera en adoptar medidas de austeridad en la línea marcada por el Gobierno de
Rajoy. Hasta ahí todo perfecto, digno y en su sitio; no obstante, el tiempo ha
hecho que el citado consejero se pillara los dedos.
No negamos que la Junta de Castilla
y León haya reducido el número de coches oficiales, pero no es cierto que solo
sean usados por consejeros y por el presidente Herrera Campo; al menos el coche
asignado al consejero de Presidencia lo usa su esposa con cargo al erario
público. Mejor dicho: hace mal uso de él su esposa, porque no es de recibo que --varias
veces a la semana-- el conductor asignado al consejero lleve en el coche oficial
a una clínica privada a la compañera/esposa del consejero.
Mientras esas barbaridades se
producen en Valladolid, los trabajadores de la Junta son sometidos a drásticos
recortes, rebaja de vacaciones y eliminación de derechos adquiridos. Un agravio
que se da solo entre ciertos funcionarios, porque el señor conductor oficial
del consejero cobra un sobresueldo de más de 4.000,00 euros cada tres meses,
según consta oficialmente, además de estar ya publicado.
Lo cobra como “gratificación”,
además de su sueldo mensual; dicho dato ha sido publicado por “ÚltimoCero” en
enero pasado. Ni siquiera los conductores del Presidente cobran ese
sobresueldo. ¡Qué vergüenza y qué indignidad! ¡Ya está bien de “bufandas” en la
Administración!
Ese tipo de “bufandas” me recuerdan
a las del Servicio Militar. Se pagan favores personales con dinero público.
Mientras eso sucede hay hospitales donde los recortes han sido bestiales,
centros de salud donde se han eliminado guardias nocturnas y colegios con una
economía de guerra, además de supresión de profesores, reconversiones, rebaja
amplia de gastos de funcionamiento, aumento desorbitado de ratios en los
centros educativos,…
Por si alguien no sabe qué son las
“bufandas”, he de decir que son –como las llama la Junta de Castilla y León, en
ese caso- “gratificaciones extraordinarias por servicios prestados fuera de la
jornada de trabajo”.
Eso de “fuera de la jornada de trabajo”
se refiere a que, desde hace varios meses, la ‘media naranja’ del consejero de
Presidencia es trasladada en el coche oficial a una clínica privada haciendo
uso y abuso de recursos públicos de la comunidad autónoma. ¡Joder, qué tropa!
En palabras del conde de Romanones. Con razón dice el procurador de UPL que
"el consejero debería justificar por escrito que se ha
tratado de una emergencia y, en caso contrario, dar explicaciones claras de por
qué lo ha hecho".
Personalmente discrepo parcialmente
de lo que dice el procurador, señor Valderas, porque cuando un ciudadano tiene
una emergencia llama a un taxi, una ambulancia o utiliza su vehículo
particular. No se puede ir por la vida de cara dura y mucho menos de abusón con
cargo al dinero de otros.
Son numerosas las fotos que
constatan el abuso: coche, matrícula, cédula del vehículo, chofer abriendo la
puerta de forma sumisa a la “doña” del consejero,… Cuanto refiero es una prueba
más de que no se ha racionalizado el uso de los recursos públicos, además de que
no tenemos una comunidad para lanzar cohetes. Estamos ante una falta de respeto
a la ciudadanía, una patada a la dignidad de la persona y un sopapo en la cara
del contribuyente. No es ética la actuación y mucho menos justa.
No estaría de más que el señor
consejero de Presidencia aprendiera a conjugar el verbo dimitir. Ha perdido
toda su credibilidad. Se ha dotado de una caperuza de indignidad y, además, hoy
es el destinatario de todos los chistes de “abusadores”, “tragones” y
“aprovechados” del dinero público.
Personalmente le aconsejo que pida
perdón antes de marcharse, porque en lo sucesivo escuchará allí donde acuda eso
de: ¡Váyase, señor consejero, váyase de una vez!
Jesús Salamanca Alonso