Red de publicación y opinión profesional
Política · Economía · Sociedad · Cultura · Ciencia · Tecnología ·
Últimas etiquetas:   Periodismo   ·   Escritores   ·   Psicología   ·   Lectores   ·   Libros   ·   Reseña   ·   Cultura   ·   Tratamiento Psicológico   ·   Psiquiatría   ·   Psicopatología



En la antesala de otra crisis financiera mundial


Inicio > Política Nacional
13/06/2013

963 Visitas



Aun y cuando hablar de fechas puede resultar inexacto, no hay duda que el comportamiento actual de las economías nacionales, nos referimos a las de los principales países, cuya dinámica influye globalmente, sugiere la eventual irrupción de una nueva crisis económica mundial.


A raíz de la pasada crisis, los mercados financieros han obtenido importantes ganancias, sin embargo estas se han conseguido de manera artificial, lo cual naturalmente significa un riesgo mayúsculo.

Esto por supuesto puede generar una contracción de las inversiones, considerando que, recientemente han aparecido de nueva cuenta señales negativas.

Empezando por la desaceleración del crecimiento de los mercados emergentes, el estancamiento del mismo en los Estados Unidos y ni que decir de la comunidad europea.

A pesar de los esfuerzos de las principales economías por retomar la senda del crecimiento, se observan grandes contrastes, tanto en la aplicación de políticas públicas, como en la injerencia de estas en los mercados comerciales.

Después de la última recesión de hace cuatro años, la economía global esta todavía más endeudada que en aquella ocasión, lo cual infiere un antecedente que puede generar otra crisis en el corto plazo.

Según los principales analistas económicos, hay que plantear dos opciones para que en teoría se pudiera hacer frente al efecto del endeudamiento y la consecuente desaceleración del crecimiento.

Una es aumentar el nivel de riesgo de las inversiones, para inyectar un mayor dinamismo a los procesos y además poder obtener el retorno de esas inversiones más rápido, sin embargo no hay argumentos para garantizar que eso suceda.

La otra opción es radicalmente opuesta y conservadora, es decir a través de una corriente mediante la cual, se limite el riesgo de nuevas o más agresivas inversiones.

Aun y cuando esto sugiere una mayor contracción, al menos supone un espacio de tiempo de estabilidad, que de alguna manera no solo ayuda a limitar los alcances de una nueva crisis, sino que aporta tiempo para el despliegue de las políticas públicas, establecidas para enfrentar la emergencia y reencauzar las economías.

Sobre todo en los países con un mayor índice de volatilidad en sus mercados financieros, como Japón, los Estados Unidos, Alemania y México entre otros, cuyas expectativas de crecimiento han disminuido considerablemente.  

Sin embargo como ya lo hemos comentado recientemente en este espacio, en el caso de nuestro país, independientemente de los efectos globales, la desaceleración de nuestra economía y por tanto el aumento de la inflación, se deben en gran medida, entre otros elementos a la inexplicable contracción del gasto publico.

De tal suerte que con y todo y que las previsiones apuntan hacia una enorme probabilidad de otra crisis financiera mundial, en México están siendo los factores internos los que nos están debilitando.

De tal suerte que las alarmas en el sentido general, tendrían que obligar al gobierno federal a impulsar con mayor determinación, fortalecer el mercado interno, precisamente para poder enfrentar un fenómeno global inminente.

El régimen, debería involucrarse en el tema económico con toda la fuerza y convicción con la que atiende el aspecto político, el gobierno ha priorizado las negociaciones para impulsar reformas legislativas, pero esta menos preciando la conducción política.

Se trata pues de encontrar un equilibrio, las reformas son ciertamente esenciales en el diseño del modelo que la administración quiere impulsar, incluso reconociendo los éxitos parciales alcanzados en materia de gestión política.

Porque es innegable que el régimen, está logrando los acuerdos necesarios para que las cosas sucedan, sin embargo da la impresión que eso lo distrae de sus otras responsabilidades y eso puede resultar muy costoso.

De nada va a servir que se promulguen las reformas, si en el tiempo en que estas deban de comenzar a sentirse y consolidarse, atravesemos una crisis económica.

Porque precisamente el sentido de esas modificaciones legislativas, debe su origen a contribuir al desarrollo, de tal suerte que si este no está en proceso, el resultado de las mismas será un desperdicio.

 

twitter@vazquezhandall.



Etiquetas:   Economía   ·   Crisis Económica

Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

0 comentarios  Deja tu comentario




Los más leídos de los últimos 5 días

Comienza
a leer


Un espacio que invita a la actualidad e información
 

Publica tus artículos


Queremos ser tus consejeros y tu casa editorial

Una comunidad de expertos


Rodéate de los mejores y comienza a influir
 

Ayudamos a tu negocio


El lugar y el momento adecuado donde debes estar
Secciones
18750 publicaciones
4729 usuarios
Columnas destacadas
Los más leídos
Mapa web
Categorías
Política
Economía
Sociedad
Cultura
Ciencia
Tecnología
Conócenos
Quiénes somos
Cómo publicar en Reeditor
Contacto
Síguenos


reeditor.com © 2014  ·  Todos los derechos reservados  ·  Términos y condiciones  ·  Políticas de privacidad  ·  Diseño web sitelicon.com  ·  Únete ahora