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Bonanzas coyunturales y estrategias de futuro


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21/02/2011

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La cifra récord de Paraguay en este 2010 es clara: 14,5% de crecimiento de la economía. Como nunca antes, se conjuntaron varios factores en serie que hicieron posible que el país tenga un notable incremento de su Producto Interno Bruto (PIB) y que se pusiera a la vanguardia de América Latina y en tercer lugar a nivel mundial en materia de crecimiento económico anual. Pero esta situación de bonanza nos confronta con muchos de nuestros prejuicios y con nuestra peculiar forma de ver el mundo. Nuestro anclaje al pasado y nuestra proyección al futuro exigen una nueva perspectiva.


 

En primer lugar, tenemos que este repunte en la producción de riqueza es un grito contra el ostracismo: el trabajo constante genera mejorías y rompe el mito popular conformista de que “así nomás luego tiene que ser”. Las frases que simbolizan el atraso y el estancamiento deberían desaparecer del imaginario colectivo, de la mano del trabajo que reivindique la capacidad de hacer que tenemos los paraguayos.

 

Pero, en un segundo plano, este crecimiento nos obliga a cuestionarnos sobre los fundamentos de este logro. Aquí nos encontramos con que la economía dio el salto gracias a la excelente producción agrícola -apoyada en un clima altamente favorable-, los buenos precios de estos productos en el mercado internacional, el incremento de la ganadería y el acompañamiento de sectores como la industria y la construcción. Pero, en el fondo, es la convergencia de factores la causante del repunte: sin un clima favorable o sin los precios convenientes, lo demás sería difícil de lograr, porque la producción agrícola sería mala o mal pagada.

 

Ante esto, el planteamiento que corresponde es pensar cómo hacer que el crecimiento económico sea sostenible en el tiempo y que no sólo dependa de variables casuales como el clima. Y más aún: ¿cómo lograr que la mejoría de la economía llegue a la mayoría de la gente y no quede concentrada solo en pocas manos de los sectores beneficiados?

 

Más allá de una bonanza coyuntural debemos aprender a diseñar estrategias de futuro que nos lleven a construir una mejoría sostenida e inclusiva. La economía de un país no puede estar a merced de factores momentáneos y cambiantes que no garanticen más que un beneficio casual, sino que debe construirse sobre la base de la capacidad de la gente. Por eso, el gran desafío que tenemos los paraguayos es lograr que este año extraordinario sea el trampolín hacia un futuro de mayores certezas. Y para ello se debe pensar en buscar los mecanismos para mantener el crecimiento, al mismo tiempo que se invierte en la proyección de la gente hacia la generación de mayores oportunidades.

 

En este escenario, estamos en el momento ideal para dejar de lado la dependencia a lo ocasional y externo, y pasar a lo visionario, lo planificado y sostenible. Necesitamos con urgencia un plan económico para aprovechar el momento y que nos lleve a mejorar la competitividad de las empresas, a industrializar la producción para generar más empleos e ingresos, y sobre todo para dar el gran salto de una economía primaria a una economía del conocimiento.

 

Y para ello hay que invertir más en la gente, en la educación como elemento estratégico para el desarrollo. Así lo hizo Noruega, que a partir de las bondades del petróleo supo aprovechar esa riqueza ocasional para proyectarla en el tiempo mediante la inversión en el mejoramiento de la calidad educativa de su gente. Hoy, este país tiene los mejores indicadores de calidad de vida del mundo y ha erradicado totalmente la pobreza.

 

Paraguay tiene hoy una oportunidad admirable para planificar un futuro con más empleo y menos exclusión. Pero debe hacerlo sobre la base de invertir más en su gente, en la capacitación de las siguientes generaciones y en el desarrollo de una economía competitiva. Si no invertimos correctamente los recursos en este momento estratégico para el país, las bonanzas de la economía no durarán mucho tiempo y volveremos a caer en el ritmo monótono de la dependencia de aquello que no somos capaces de construir por nosotros mismos.

 

Basta de excusas. Mejoremos la calidad de la educación, la competitividad y mejoremos el país.



Etiquetas:   Economía

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