Exorcismos 2.0: Las redes no las carga el diablo, la ignorancia sí



 

... Siempre hay una razón que subyace a toda circunstancia en esta vida... Siempre. Las casualidades existen, pero ahondando en la forma en cómo se producen descubriremos la existencia de una mecánica que las desencadena. La cuestión -si queremos aprovechar y rentabilizar su potencial- está en descubrir esa fórmula determinante que nos permita conocer y controlar la situación.

En el mundo de la comunicación ocurre lo mismo. El desconocimiento en torno a las razones que mueven los hilos de todo proceso de emisión y recepción de un mensaje, suele derivar en la adopción de posturas basadas en la desconfianza.

Una desconfianza alimentada, en muchas ocasiones, por la aparición interesada de discursos oportunistas cuyo único argumento es la proyección de prejuicios.

Unos prejuicios que sólo sirven para alimentar el miedo, transformándolo en el terreno abonado para que una nueva saga de agoreros y exorcistas florezcan y hagan su agosto.

Con la irrupción del fenómeno de los social media pasa algo similar. El miedo a lo desconocido nos atenaza y no nos deja ver más allá de lo obvio y lo tópico. Nuestra ignorancia nos sumerge en el demoníaco -y fácil- discurso de estos nuevos mesías, que únicamente ven el lado oscuro y que nos conducen a una irrevocable pérdida de oportunidades.

Por este motivo, sigue siendo fundamental 'educar' y 'evangelizar' sobre las nuevos modelos de comunicación. Hay que trabajar de forma constante para iluminar el entorno, haciendo visibles y comprensibles los procesos, las oportunidades, los sistemas de gestión de la conversación. Porque, sólo a través de la formación haremos posible que, tanto marcas como personas, puedan 'elegir con libertad' su camino a seguir.

Es un hecho demostrado que la educación aporta valores que dan lugar a nuevas formas de percibir el mundo que nos rodea. Recuperemos, por un momento, la visión del mundo que tenían nuestros ancestros, cuando creían que el mundo se acababa en un horizonte finito. Pensemos en el miedo que atenazaba su razón cuando daban por hecho que sus barcos podían caer al vacío por esa catarata apocalíptica... Y no nos riamos de su ignorancia, porque hoy, en pleno siglo XXI, seguimos igual de temerosos e igual de irracionales ante aquello que desconocemos. Encendamos la luz. Iluminemos el camino hacia la comunicación 2.0... Porque las redes no las carga el diablo, pero la ignorancia sí.



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Exorcismos 2.0: Las redes no las carga el diablo, la ignorancia sí


 

pasa porque sí... Siempre hay una razón que subyace a toda circunstancia en esta vida... Siempre. Las casualidades existen, pero ahondando en la forma en cómo se producen descubriremos la existencia de una mecánica que las desencadena. La cuestión -si queremos aprovechar y rentabilizar su potencial- está en descubrir esa fórmula determinante que nos permita conocer y controlar la situación.

En el mundo de la comunicación ocurre lo mismo. El desconocimiento en torno a las razones que mueven los hilos de todo proceso de emisión y recepción de un mensaje, suele derivar en la adopción de posturas basadas en la desconfianza.

Una desconfianza alimentada, en muchas ocasiones, por la aparición interesada de discursos oportunistas cuyo único argumento es la proyección de prejuicios.

Unos prejuicios que sólo sirven para alimentar el miedo, transformándolo en el terreno abonado para que una nueva saga de agoreros y exorcistas florezcan y hagan su agosto.

Con la irrupción del fenómeno de los social media pasa algo similar. El miedo a lo desconocido nos atenaza y no nos deja ver más allá de lo obvio y lo tópico. Nuestra ignorancia nos sumerge en el demoníaco -y fácil- discurso de estos nuevos mesías, que únicamente ven el lado oscuro y que nos conducen a una irrevocable pérdida de oportunidades.

Por este motivo, sigue siendo fundamental 'educar' y 'evangelizar' sobre las nuevos modelos de comunicación. Hay que trabajar de forma constante para iluminar el entorno, haciendo visibles y comprensibles los procesos, las oportunidades, los sistemas de gestión de la conversación. Porque, sólo a través de la formación haremos posible que, tanto marcas como personas, puedan 'elegir con libertad' su camino a seguir.

Es un hecho demostrado que la educación aporta valores que dan lugar a nuevas formas de percibir el mundo que nos rodea. Recuperemos, por un momento, la visión del mundo que tenían nuestros ancestros, cuando creían que el mundo se acababa en un horizonte finito. Pensemos en el miedo que atenazaba su razón cuando daban por hecho que sus barcos podían caer al vacío por esa catarata apocalíptica... Y no nos riamos de su ignorancia, porque hoy, en pleno siglo XXI, seguimos igual de temerosos e igual de irracionales ante aquello que desconocemos. Encendamos la luz. Iluminemos el camino hacia la comunicación 2.0... Porque las redes no las carga el diablo, pero la ignorancia sí.




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