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Hoy hace cuatro años padres de familia esperaban fuera de la Guardería
ABC, en Hermosillo, Sonra, impacientes por saber lo que había sucedido y rezando a gritos por que sus
hijos estuvieran a salvo.
Fueron los padres de 49 de ellos quienes recibieron el peor golpe al
corazón al saber que sus pequeños habían fallecido en aquel incendio, y 72 pequeños más
quienes quedaron marcados de por vida con heridas físicas y emocionales.
Pero ahora la angustia es aún mayor. Hoy, por cuarto año consecutivo
claman justicia por aquellos que se fueron en una tragedia que, hasta la fecha,
permanece impune y con muchos cuestionamientos sin responder.
La administración de entonces, a cargo de Felipe Calderón prometió
llevar a la cárcel a quienes fueran responsables de aquella tragedia. No sucedió.
Hoy, la administración de Enrique Peña Nieto actúa de la misma manera, a
pesar de que el entonces candidato a la presidencia prometió que, de votar por
él, daría seguimiento al caso hasta llegar a las últimas consecuencias.
¿Y los responsables?
Dos de los principales responsables, al menos por omisión, —uno del PRI
y otro del PAN— continúan vigentes en actividades políticas del país.
Juan Molinar Horcasitas (panista), quien era director general del IMSS
cuando fue refrendado el permiso de operación de la Guardería ABC, es
actualmente secretario técnico del PAN dentro del Pacto por México.
El priista Ernesto Gándara Camou, quien era presidente municipal de
Hermosillo cuando ocurrió la tragedia, es senador de la República y forma parte
del grupo de senadores que representan al Comité Ejecutivo Nacional del PRI en
el proceso electoral de Baja California.
El informe de los magistrados, que hizo público la Suprema Corte de
Justicia de la Nación en marzo de 2010, establece que Molinar Horcasitas
y Gándara son responsables por negligencia y omisión, y aún así continúan
libres y tomando decisiones sobre el futuro del país.
Eduardo Bours Castelo, de entre los más señalados por la tragedia, y en aquel entonces gobernador de Sonora,
actualmente se dedica cien por ciento a administrar su “pequeña” empresa: Bachoco.
Ni una sola vez fue señalado a declarar e incluso mostró su enorme falta
de sensibilidad al comentar un mes después del incendio que no le debía cuentas
a nadie. “Duermo como un bebito”, dijo.
Hace unos días, padres de los niños fallecidos entregaron a la PGR un
peritaje elaborado por un experto, en el cual se establece que el incendio fue
provocado.
Según la investigación el fin del incendio fue destruir documentos
relacionados con la deuda de 10 mil millones de pesos generada en el marco del
Plan Sonora Proyecta, durante la administración de Bours.
Pero la PGR no se atreve a indagar esa línea de investigación.
Ni con la voz en alto de cientos de organizaciones nacionales e
internacionales las autoridades han llevado a los grandes responsables - y me
refiero a grandes por los altos cargos políticos y empresariales que ocupan en
el país, no por su capacidad de solidaridad y sensibilidad humana- a la
justicia, justicia que los padres piden desde hace 4 años.
Eso no exhime a los demás responsables quienes directa, o
indirectamente, siguen caminando por el resto del mundo libres, pero
seguramente con un alto cargo de conciencia.
Hoy, solo me queda dar una vez más mi más sentido pésame a todos esos
padres, tíos, hermanos y demás familiares de los 49 niños que perdieron la vida
en aquella tragedia, provocada o accidental, y expresar mi más sincera
admiración por continuar con esta lucha tratando de cambiar México, de hacer
justicia a gritos, con la esperanza de darles paz mental.
Y contribuyo hoy con este escrito aportando uno más a sus gritos de esperanza.