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Se ha pretendido
minimizar a esta policía, denigrarla, agredirla, enfrentarla, eliminarla,
acusarla de actuar al margen de la ley, lo cual ha resultado miope, torpe e
insensible. Nadie mejor que un gobernador legítimo, acreditado con una elección
popular conoce mejor la situación de las comunidades en conflicto de su región.
Por lo mismo nadie
mejor que ellos mismos sean los vigilantes de su pertenecías, familias,
hogares, campos, cosechas y animales. Ha habido una lectura equivocada sobre
esta seguridad más eficaz que la que ofrece el gobierno por medio de un ejército
chafa, una policía corrupta, una marina de uniforme limpio y judiciales cómplices
de los mafiosos que operan en las regiones más alejadas de los centros de
consumo.
No ha habido un
aprovechamiento de esta valentía, una multiplicación de la seguridad, una
ecuación de paz y bienestar que genera el ver conocidos aunque sea armados
hasta los dientes pero sabiendo que son los hijos de Pancho, doña Chola, Doña
Juana, del abuelo Ruben o sobrinos de la Loncha que vende la fritanga del
pueblo. Esto no tiene precio en estos días de hebilla, reloj, botas y pistolas
salvajes.
La incapacidad del
gobierno es el resultado inicial de este tema, pero hay otro muy delicado y no
se ha mencionado en los medios de comunicación por demás extraño. Es el
descontento de la población en general con el gobierno que se maneja entre
alfombras, fiestas, aviones, autos, celulares, sueldos fuera de serie y que ven
con desdén al resto del país como prole pobre, idiota e improperada. Es una
llamada de atención a los señores de la política y del dinero. Los ricos
también lloran a la larga.
Señores la gente está
hasta la madre de los excesos cometidos por hombres públicos y privados. 12
años de mitos, sandeces, estupideces, complicidades y espejismos que solo
burlaron la buena fe del pueblo con un supuesto cambio que jamás se dio. Una
docena trágica con 2 ineptos que hicieron más daño al país que los 70 que
gobernó el verde, blanco y rojo. Por quererlo exhibir como el mayor corruptor
de todo, el tiro se les cebo, pues en lugar de prever, cambiar, mejorar, se
coludieron con leperos públicos oportunistas y fauna privada adoradora del
dinero publico alterando porcentajes de mordida a niveles de pecado mortal,
según sus creencias. Asaltaron las oficinas públicas, doblaron el empleo a
través del servicio profesional de carrera, solo para acomodar conocidos
egresados de instituciones patitas carentes de preparación profesional. No se
vale ahora que políticos de quinta con viejas mañas, discursos trillados,
quieran ofrecer unas recomendaciones improcedentes y anacrónicas, además de
decir que nadie los ha elegido y se jactan como líderes y representantes
populares. Ya no es el mismo México que imbéciles asesinos de estudiantes,
padrotes, borrachos y homosexuales que abusaron del poder sin rumbo con rumba,
vicios romanos que el pueblo ya no está dispuesto a permitir. Es un llamado a
la clase política vieja con un joven al frente. Se le recomienda no tomar ese
camino por ningún motivo pues los resultados hace muy pocos años fueron fatales
para todos. Párenle no.