Inmigrantes: Compraventa de Ilusiones en el Sueño Americano de la Green Card

Leyendo informaciones que llegan de Chile, donde ha quedado al descubierto una irregular situación de trabajadores paraguayos inmigrantes en el fundo de un conocido empresario y ex candidato a la presidencia chilena, Francisco Javier Errázuriz, se me vino a la memoria una cuestión relacionada con la inmigración y el “sueño americano” de la conocida “tarjeta verde” o “Green Card”, en el proceso conocido como “Lotería de visas americanas”

 

. Esto, conforme a una ley del Congreso que posibilita 55.000 green card anualmente para que sean adjudicadas por los candidatos a inmigrar al país del norte.

 

El proceso se realiza ingresando en la página del Departamento de Estado y no tiene ninguna complejidad especial. El único requisito es ser mayor de edad y tener una educación mínima equivalente al High School en los Estados Unidos, (Enseñanza Media en Chile) y finalmente, corresponder a un país que sea elegible, no todos los son y eso depende solamente de ese organismo conforme al criterio de diversificación de la población, objetivo del programa que comento.

 

¿Pero qué vínculo tiene esto con la situación de los trabajadores paraguayos?

 

Quienes somos inmigrantes, sabemos de las razones, ilusiones y sueños, cualquiera que fueren que nos movieron en algún momento a avecindarnos en otros países.

 

No alcanzo a imaginar la trama de los trabajadores paraguayos, pero sí puedo percibir que hay un sueño, una ilusión, una esperanza en cada uno de ellos que los llevó a migrar a Chile. Si ese sueño, ilusión, esperanza u oportunidad de una mejor suerte fue abusado con un bastardo objetivo por alguien de manera premeditada, que sea sancionado con el rigor mayor que la ley permita, que no quede impune, porque no sólo se ha trasgredido la normativa inmigratoria chilena, sino que se ha abusado de sueños e ilusiones de seres humanos, más allá de su condición, origen, raza o religión.

 

Con la Green Card, pasa algo parecido. No con el Departamento de Estado, si no con aquellas personas, grupos o empresas que profitan y comercializan con esos sueños e ilusiones de miles de personas que pugnan por cambiar sus vidas por una mejor suerte.

 

Los ciudadanos de países como Venezuela, Venezuela, Argentina, Paraguay, Bolivia, Honduras, Costa Rica, Nicaragua, Panamá o Chile,  -países elegibles- en esa parte del mundo, son bombardeados en sus computadores de manera diaria por publicidad o e-mail ofreciendo “asesorias” para participar en la Green Card.

 

Estas empresas, ofrecen planes de participación por períodos de tiempo (1,2,4 y hasta 10 años), ofrecen programas que llaman “VIPS” –según ellos aumentan las chances en el sorteo- o le agregan cursos de idiomas o aportes de hasta USD 500 si resultan ganadores, etc, etc…

 

Una persona puede llegar a pagar hasta USD900 en la creencia que de esta forma obtendrá la tan ansiada “tarjeta verde” o “green card”, esto es especialmente abusivo, si se considera el monto de los sueldos mínimos de la gran mayoría de los países señalados como elegibles, donde el importe de incorporación exigidos por esas empresas puede perfectamente llegar a constituir una o dos veces sus ingresos mensuales. Estas empresas saben que es muy poderoso el sueño, la ilusión, y esos es lo que explotan estos mercaderes para que los aspirantes a emigrar se rindan a entregar todos sus datos de cartas de crédito y paguen lo que saben necesitan para cosas o situaciones mucho más importantes y cedan a los requerimientos que se les hacen por ellos.

 

Buscando antecedentes, basta ingresar en los buscadores de Internet los nombres de estas empresas para descubrir miles de quejas en su contra y múltiples acusaciones de abusos, de no hacer lo que ofrecieron, de querer sacar más dinero, etc.

 

En todo el mundo a principio de este año, y probablemente pasó desapercibido en Chile para muchos, a pesar de que la Embajada de los Estados Unidos lanzó mediante comunicado una alerta mundial a todas sus Embajadas,  a estar alerta y rehusar participar en estas “llamativas ofertas” que realizan empresas, indicando este Organismo que no avala ninguno de esos procedimientos o empresas que ofrecen esos servicios, habida consideración que registrarse y realizar el trámite en la página web del Departamento de Estado y de manera completamente gratuita no requiere la intermediación de ninguna entidad.

 

Los sueños e ilusiones entonces de muchos, quedan atrapados en la “oportunidad ingeniosa” de algunos que de manera indecorosa, indecente y sin ningún escrúpulo despliegan toda una actividad de acoso, mediante correos electrónicos, llamados telefónicos con el sólo objeto de ganzuarles una parte o gran parte de sus ingresos, con cargo a ofrecer una asesoría, amarrada a mejores chances y otros engaños, para participar en un proceso que es de entera y exclusiva responsabilidad del Departamento de Estado y ninguna influencia tienen o podrían tener estos mercaderes de ilusiones.

 

En Europa, España particularmente, los “parados” (cesantes) y los inmigrante son los principales candidatos a víctimas. Venezuela otra plaza escogida por estas empresas, ante la inestabilidad y falta de certezas del régimen de turno imperante. En Chile, es menor la incidencia de estos agentes de sueños, la situación económica o laboral no tiene la gravedad o intensidad para que los que sueñan con inmigrar, sean capturados en su ingenuidad. Otros países como Nicaragua, Honduras, Panamá o Costa Rica, son escogidos igualmente por la presunción de un bajo nivel educacional, lo que no constituye ningún obstáculo ético o moral para el accionar de estos “especiales asesores”.

 

Si usted es nacional de algunos de los “países “elegibles” según el Departamento de Estado, es candidato a recibir publicidad y correos electrónicos  de estas entidades, la seducción continuará mediante “banners” o correos “amables”, luego el llamado telefónico de una amistosa voz que será la encargada de “registrarla en el proceso de la Green Card”, claro que previamente le registrará cuanta tarjeta de crédito, suya  o de un familiar o cualquiera  otra persona tenga a mano con la falacia de “no perder la excelente oportunidad” de cambiar su vida en los Estados Unidos”.

 

Una campaña o accionar más directo del Departamento de Estado es deseable, más allá de sus alertas, para impedir que “a su nombre” y con cargo a un programa inmigratorio de los Estados Unidos, se profite y trafique con sueños e ilusiones de miles de personas que son presas fáciles de estas verdaderas maquinarias de engaño y seducción.

UNETE



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