Denuncia Vs Fascinación

En estos ambientes en que vivimos, la ciudad, la sociedad; el “Poder” parece estar encarnado en la osadía. El osado acumula poder y el que sabe usar el poder, crece. En ciertos casos: se agiganta.

 

. El osado acumula poder y el que sabe usar el poder, crece. En ciertos casos: se agiganta.
El poder fascina, encanta. Fascinar, justamente significa encantar, hechizar, embrujar y deriva de un elemento usado en la antigüedad: el “fasces” – “fascis”, los romanos pero antes los etruscos… para ver más está Wikipedia ;) -  El fasces es un conjunto de varias varas de juncos o ramas, atadas muy prolijamente con una tira de cuero de vaca. La atadura en forma de cilindro le da al conjunto una rigidez muchas veces superior a la varita sola o todas, pero sueltas.  Se puede ver este elemento, al cual se le acopló un hacha, al hombro de los “lictores”, guardaespaldas de los cónsules romanos. También, pero sin hacha, en el sillón de Lincoln en su escultura marmórea en Washington. Ni hablar que la palabra “fascismo” deriva del simbolismo de aquel chorizo de varitas simples.

Esa fascinación que ejerce el Poder no sólo es subjetiva; tiene su lado material. Cuando alguien anda sin trabajo o “en la mala”, no escarba mucho para saber de dónde sacó la plata quien nos da un empleo, conchabo o crédito fácil. Uno hace como si no supiera nada y el otro como si fuese honrado. Esa “gauchada” del “Poder” es retribuida, no en plata, sino en “reconocimiento” y ese reconocimiento se expresa –vaya paradoja- en silencio.

Estar cerca de un poderoso, agradarle a un poderoso, servir a un poderoso y, ya el sumun de la viveza: hacerle un favor a un poderoso; es harto ventajoso en estos tiempos. Forma parte del “sistema social”. Desde que el dinero por trabajo dejó de ser el factor de progreso, otras modalidades de mejoría personal y social se han instalado.

De allí que –se me ocurre a mí- … de allí que la denuncia sea de carrera corta. La denuncia de lo que está mal impacta, sí. Pero impacta donde hay mucha gente que está fascinada con el Poder. Y el pragmatismo imperante en sociedades complejas como las únicas que tenemos hoy, se vale de esa fascinación para diluir el cargo de la denuncia y dejar que la maquinaria funcione; aun sabiendo que se marcha sobre una o varias “disfunciones” –que pueden ser ilícitos, delitos o grosas avivadas-.

UNETE



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