Más allá de esta comparación de un lugar mítico y el basurero de cualquier ciudad el relato de Burroughs marca el escenario de la perdida o la muerte de un ser amado, es el viaje sin regreso, el adiós definitivo que no queremos dar, es ese llamado que ya no tiene respuesta. Con la llegada de las aves-mensajero[1] se inicia el viaje y la perdida que sufre la madre y abuela[2] de los gemelos. Con la presencia de los búhos, el mensaje no es el de una muerte llana y repentina, implica entonces que el mensaje se convierte en un engaño por lo que los padres gemelos se despiden teniendo la intención de su regreso, sin embargo nos dice el narrador que Ix Mucane la abuela siente tristeza y llora[3] igual que Ixquic en las dos despedidas, en la primera con sus hijos gemelos:



