Tampón botellón

 Por muy absurdo que parezca el novedoso método para aturdir la razón, al menos se demuestra que cualquier estupidez es posible en la vida. Confieso que me gustaría poner cara e imagen a la ingeniosa mente que ha dado con la uterina fórmula de tan sorprendente gilipollez. Lo más triste de estas patéticas novedades que nos llegan del exterior es que, por muy lerdas, dañinas e insensatas que sean, siempre hay grupos de jóvenes que las adoptan y las practican como últimos recursos de diversión. Acogen la insólita novedad sin pararse ni un solo segundo a valorar las consecuencias negativas que la gilipollez puede acarrear para su salud.

 

. Confieso que me gustaría poner cara e imagen a la ingeniosa mente que ha dado con la uterina fórmula de tan sorprendente gilipollez. Lo más triste de estas patéticas novedades que nos llegan del exterior es que, por muy lerdas, dañinas e insensatas que sean, siempre hay grupos de jóvenes que las adoptan y las practican como últimos recursos de diversión. Acogen la insólita novedad sin pararse ni un solo segundo a valorar las consecuencias negativas que la gilipollez puede acarrear para su salud.

Desde Estados Unidos llega a España un novedoso sistema para emborracharse de forma rápida. El método consiste en utilizar ‘tampones’ menstruales impregnados con algún tipo de bebida alcohólica de elevada graduación, como whisky, vodka, o ginebra, y acto seguido introducírselo por la vagina, caso de las jóvenes, o por vía anal, caso de los varones. El vaginal y culero sistema ya ha comenzado a practicarse en España. En fecha reciente, tres chicas asturianas fueron atendidas de intoxicación etílica debido a la práctica de esta siniestra moda.

 

Algunos médicos ya han anunciado los riesgos que conllevan estas prácticas de intoxicaciones etílicas tan anómalas, señalando que el alcohol administrado por esa vía puede dañar las paredes vaginales, provocar intoxicaciones e, incluso, causar la muerte. En un reportaje publicado en Espejo Público, el ginecólogo Iñaki Lete advertía de que la vagina “es un órgano que absorbe bien los medicamentos, por lo que las jóvenes pretenden conseguir con este sistema los mismo efectos etílicos pero con menos dosis de alcohol”.

A pesar de la gravedad y de los riesgos para la salud que tienen estas nuevas modas de embargar la mente con alcohol, la irresponsabilidad de algunos jóvenes no les va a suponer freno para evitar experimentar el gran colocón vía bajos fondos vaginales o anales. Lejos de reflexionar sobre la peligrosidad del método, se mostrarán ufanos y decididos por ser los primeros en practicar la novedosa fórmula y, así, poder presumir de las sensaciones que produce el nuevo sistema para obnubilar la mente, aturdir la razón y descompensar el equilibrio.

Es la estupidez. Es el progreso.

UNETE



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