A propósito del artículo de Roberto Aguilar ‘¿El augurio de Correa se cumplió?’, publicado el 19 de mayo en diario Hoy, cabe preguntarse: ¿Por qué levantan la voz, por qué adoptan una actitud agresiva, prepotente y están a la defensiva? Me refiero a algunas mujeres a quienes se les ha entregado ciertos espacios de poder. Da la impresión que lo hacen por imitación, para que alguien las vea, para el reconocimiento, para el comentario favorable de un determinado sector. Hacen gala de una firmeza reprimida y marcada intolerancia ante la opinión contraria o la crítica. En sus intervenciones siempre se refieren a lo que alguna vez dijo ‘el señor Presidente’, a la ‘revolución’; es como si buscaran amparo a sus expresiones. Y claro, si su interlocutor es algún entrevistador de algún medio no ‘mercantilista’, en manos del gobierno -eufemísticamente autollamados ‘públicos’- se explayan repitiendo la verbología aprendida en algún taller de inducción, en donde además, alguien les dijo que coreen -y así lo hacen hasta el cansancio- que ellos ganaron, que los demás son perdedores, que el pueblo aprobó mayoritariamente el ‘proyecto’ y la profundización de la ‘revolución’(?),ratificando que el voto mayoritario (aunque no represente a la mayoría de la población) siempre es una excusa para imponer la suprema voluntad, sin consensos y sin concurso ciudadano. Se han contagiado de esa forma de hablar a nombre del ‘pueblo’, apropiándose de su representación, y claro, al no haber espacios de expresión ciudadana en la ‘prensa corrupta’, ni en la prensa oficial, el pueblo se queda sin voz.




