Periodismo más allá de la General Paz.

 

. Una tragedia con 22 víctimas fatales en el corazón de la inóspita Patagonia argentina sirvió para que nos asombremos de la pobre tarea de los colegas de la Capital Federal. El hecho azotó a los argentinos en la noche del miércoles 18 de mayo. El avión de la empresa Sol partió desde el aeropuerto de Neuquén rumbo a Comodoro Rivadavia, pero al sur de la provincia de Río Negro se declaró en alerta y cayó en un campo del paraje Prahuaniyeu. La soledad del lugar era incomprensible para los medios de comunicación de Buenos Aires. A los porteños se les complicó el momento de entender que en zonas como Prahuaniyeu no hay señal de ninguna empresa de telefónia celular, no hay teléfonos públicos ni particulares y  no se cuenta con equipos de radio. Apenas unas 150 personas viven allí y ante la más mínima emergencia deben trasladarse a Los Menucos (a 70 kms) por caminos dificiles de transitar. Claro está que los periodistas no tienen por qué conocer la realidad del lugar de la tragedia. Lo que generaba "ruido" entre colegas era la falta de profesionalismo para informarse. En más de una entrevista con los referentes de Los Menucos, los periodistas de la Capital repreguntaban demostrando que no habían escuchado nada de lo que se les decía. "Estamos lejos, los caminos son malos y de noche cuesta mucho más. Las ambulancias van a tardar una hora y media más o menos en llegar", comentaba la Intendente Yahuar. "¿Van a llegar rápido al lugar?", fue la respuesta inmediata del colega de un canal porteño. Y este es sólo un ejemplo de los que se dieron durante la cobertura.También fue cuestionable la información difundida en cuanto a la ubicación geográfica del accidente. Pese a las herramientas de moda (Google Maps, Wikipedia, etc), pocos fueron los que lograron plasmar en un gráfico la zona de la tragedia. Un par de clicks hubieran bastado para no quedar en ridículo y realmente brindar datos correctos. Twitter también podría haberlos ayudado, ya que un numeroso grupo de trabajadores de prensa rionegrinos intentabamos comunicar cómo es nuestra región. La madrugada del jueves se prestó para que circulen muchas hipótesis de lo que pudo haber pasado y para que cualquier persona que habitara en Río Negro (aunque sea a cientos de kms de la tragedia) sirviese para llenar un espacio en la pantalla. La luz de día alivió la crisis informativa de los periodistas. Los principales medios de la provincia ya estaban en Prahuaniyeu -tras varias horas de viaje nocturno- y fueron la mejor solución para el problema. La tarea periodística estuvo más cerca de llamarse "periodística".

UNETE



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