En México quienes buscan ser maestros siguen uno de dos caminos: o estudian una profesión y luego, arriban al magisterio a cumplir su vocación o en busca de un salario o bien, estudian para maestros en instituciones oficiales, con criterios oficiales y cubriendo todos y cada uno de los requisitos que el propio gobierno marca. En el caso de quienes primero tienen un oficio diverso, impartir clases puede ser un complemento, satisfacer su verdadera vocación o también, una fuente de ingresos adicional. Claro, como existen escuelas y colegios de nivel desde preescolar hasta posgrado, ahí puede llegar el profesionista que solamente busca un salario, sin vocación docente y generalmente, dañando a los alumnos.



