Los mexicanos cargamos con el estigma de ser flojos y de estar constantemente buscando la forma de evitar la fatiga, para decirlo en palabras del célebre Chespirito. Afrenta que quizás sólo deberíamos verla como un estereotipo más de los muchos con los que tenemos cargar, si no fuera porque el fenómeno de la hueva endémica subyace en el subconsciente nacional como una explicación válida para muchos de los graves problemas que nos aquejan: pobreza, bajos niveles de desarrollo, crisis recurrentes, deficiencias en la educación, por mencionar sólo algunos.



