En la larga lista de gastos disparatados que las distintas administraciones sufragan con nuestros impuestos destaca, entre otros de escándalo, el destinado a satisfacer la mamandurria dineraria de la casta de ‘asesores’. Roza lo impúdico el presupuesto anual que nos cuesta a todos los españoles del curro pagar las cargas dedocráticas de los amiguetes de políticos. La nómina de los que disfrazan su enchufismo con el rimbombante apellido de ‘asesor’, nos cuestan un pastón. Además abundan como champiñones.



