Por unos Compradores Más Racionales y Menos Emotivos
Por unos Compradores Más Racionales y Menos Emotivos
.blogspot.com.es/2011/04/de-esos-supuestos-perversos-de-la.html" style="text-decoration:none;">De esos efectos perversos de la publicidad que en su tiempo, fue muy controversial en mis entornos más cercanos, así como en todos mis ex-alumnos. Luego de conversarlo con mi gran amiga y coach personal, me volví a interesar en el tema. Me refiero al hecho de que si la publicidad hace que nos convirtamos en unos empedernidos compradores o en otras palabras en unos títeres del mercado capitalista y a manos de unas empresas tildadas moralmente de malas por perseguir el ánimo de lucro.
Recuerdo que el primer axioma que manejé era invalidar la cuestión de la publicidad subliminal, tema por el cuál me quedé corto en términos demostrativos (no hacer una investigación científica) pero pienso que tampoco hay que hacerla para saber si el Sol proporciona calor. El tema es que sigo pensando lo mismo y vuelvo a traer el debate aprovechando el espacio que me ofrece Reeditor. Mi interés no es desmontar lo que considero una nefasta Matriz de Opinión sobre la Publicidad y sus efectos sino en cuestionar el supuesto matemático para que los seres humanos compren éste o aquél producto (aunque muchos ROI, me desmientan), quiero zanjar un punto de vista diferente al dominante. Sólo piénsese en el hecho de que si esto es cierto, no existirían empresas quebradas, sólo con desarrollar publicidad venderíamos hasta las piedras y la otra consideración es pensar que todos lo seres humanos son tan tontos y estúpidos (títeres manipulables al antojo) como para comprar cualquier cosa sólo porque lo afecta la publicidad. Dónde está la elección individual, dónde está el razonamiento del consumidor por el producto o servicio?.La Investigación de Mercados clave de la PublicidadAunque muchas veces se encuentren publicistas que atinen a las cosas, por aquello de la casualidad y de los incrédulos del esfuerzo por “suerte”, confiar en Shamanes por estos tiempos puede ser muy costoso, además que por este camino, es imposible sostenidamente vender. La Publicidad inteligente es aquella que combina los hallazgos de una investigación de mercado con la creatividad para que los consumidores puedan decodificar el mensaje con claridad. Entonces ¿qué hay de asombro en una campaña publicitaria cuando ya se sabe de antemano las preferencias y gustos de los compradores. Bueno, habría que alabar la capacidad creadora de transmitir el mensaje. Y con todo y ello, es difícil predecir su éxito en la venta. Otra cosa es el posicionamiento que puede o no coadyuvar a generar las condiciones para la venta.Además faltaría incorporar al argumento, la evaluación por parte del consumidor, si un producto o servicio merece o no que lo compren. Si no cumple con las expectativas del consumidor, es posible que sea comprado una sola vez y ya, pero para eso hay una respuesta: un test de producto.Argumentos más o argumentos menos, no me preocupa tanto hacer reflexiones sobre la dupla de estos métodos. Tampoco es mi intención desacreditar el trabajo del publicista y ni mucho menos, el de una actividad ligada a la estrategia de marketing. Mi atención va a la postura evaluadora-juzgadora con que se construye el discurso, en rebajar la condición humana a la de títeres manejados por una mano perversa y a la separación de estos evaluadores como seres superiores “No engañados por la Publicidad” y con licencia de hablar sobre los “Sí engañados por la Publicidad”Consumidores y Compradores: Racionalidad y EmotividadLa Venta, más allá de una transacción comercial, es un intercambio de valores. Los productos y los servicios en tanto creaciones del hombre le son asignados unos valores. Y la verdad es que con esos atributos, se cae en una extensa relativización sobre lo que tiene valor. Porque para cada quien esa medida variará. Y es que al final el comprador es quien tiene el inmenso poder de elegir o no los productos y servicios que estime y crea conveniente para sí. Y lo hace con o sin Publicidad. Otro factor que no debe escapar al argumento, es la calidad del producto o servicio. Los productos se dispersan en una gran línea horizontal de buenos a malos. En términos lógicos son las bondades del producto lo que impulsaría su venta. Pero aun, la decisión es del Comprador y mejor aun, posiblemente de cálculo razonado de su presupuesto.Esto nos lleva a una gran distinción. Y es que hay compradores y consumidores Racionales y Emotivos. Y cualquiera sea la clasificación que se encuentre, es su derecho comprar lo que estime y crea que tiene Valor para él. Lo hace porque quiere o le place.En este sentido, y como intenté reflejarlo en este otro Artículo la compra es una gran balanza que tiene en un extremo aquello que necesitamos y utilizamos y en otro, aquello que construye e identifica nuestro pensamiento: percepción y realidad. Así que nada de títeres. No dejamos de tener cerebro por operarnos el busto o la nariz ni tampoco porque compremos un par de zapatos que cuestan 1000 cuando te puedes comprar 10 pares de otros por la misma cantidad. El que haya un abanico de oportunidades para poder tener una elección es solo una bondad del Sistema Capitalista y de una Sociedad que aspira la Libertad de elegir