. No sólo hablamos del 13% de repunte previsto para 2013,
sino que posiblemente nos encontremos ante la década más favorable en mucho
tiempo. Con todo por construir, con el auge de los ingresos que se deben a la
agricultura y la ganadería, con una población joven que nos favorece con el
bono demográfico y que podría convertirse en la generación de la innovación y
la renovación de las formas de orientar a la sociedad, además de tener el mayor
per cápita de energía eléctrica a nivel mundial, las condiciones son demasiado
buenas como para desaprovecharlas.
Los datos del
Banco Central del Paraguay (BCP) indican que el sector primario tendrá un
repunte del 33,5% -fundamentalmente por la buena producción y los altos precios
en agricultura y ganadería-; el sector secundario tendrá un incremento de 5,6%;
en tanto el sector terciario crecerá 9%. En otras palabras, habrá un buen flujo
de ingresos que no sólo oxigenará al campo sino que permitirá contar con
recursos frescos para invertir, emprender y proyectar. El desafío de los
ingresos a corto plazo es un compromiso para mejorar la producción, la
competitividad y el alcance de los sectores económicos para los siguientes
años. Y para eso se necesita planificación, estrategia y mucha capacidad de
gestión.
Con la coyuntura
favorable se debería impulsar con fuerza el sector de la construcción, pues el
país necesita con urgencia pavimentar todas sus rutas para facilitar las
comunicaciones y hacer que se minimice el costo de la mediterraneidad, al
tiempo que se mejora la competitividad y se generan miles de empleos que
inyecten ingresos a las familias. Carreteras, puentes, escuelas,
hospitales…todo está por construir, en medio del auge económico y el
crecimiento de la población que demanda mejores condiciones de vida.
El transporte
público debería ser uno de los grandes objetivos para los próximos años. Con la
inversión en un sistema de trenes eléctricos se podría no sólo aprovechar los
recursos energéticos que nos sobran, sino bajar los costos del transporte y brindar
un servicio de calidad. La ubicación privilegiada de Paraguay, en el corazón
del tránsito del Atlántico al Pacífico –por donde pasa la producción con
destino a Asia-, permitiría recuperar la inversión en poco tiempo, así como
generar una distribución de la riqueza hacia muchos sectores que hoy aparecen
como olvidados. La consolidación de un sistema de transporte eficiente y de
infraestructura vial de primer mundo debe ser una de las exigencias máximas
para las siguientes administraciones.
Sin embargo,
quizá la necesidad más imperiosa para Paraguay en el contexto de la bonanza
económica sea invertir en la formación de la siguiente generación. Sin una
capacitación fuerte en materia de recursos humanos, en poco tiempo se perderán
los ingresos y nos encontraremos ante un bono demográfico desaprovechado y
costoso. Por ello es necesario destinar una parte importante de los ingresos
que se tendrán en los siguientes años para formar a los nuevos cuadros de
profesionales que se pondrán al frente de la economía, la política, la salud,
la educación y las iniciativas en general. Países como Noruega, Finlandia y
Singapur demuestran que una buena utilización de recursos en cuanto a
educación, ciencia y tecnología es sinónimo de desarrollo, crecimiento y
calidad de vida. Por eso debemos asegurar que los ingresos vayan hacia donde se
necesita: la educación de la gente.
Lograr un
crecimiento superior al 10% anual es una gran noticia. Ahora lo que se requiere
es que eso se traduzca en visión y estrategia, en inversiones correctas y en
consolidar una economía que pueda mejorar año a año, en forma sostenida, para
beneficio de la gente. Ese es el desafío.