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¿Adicción a las nuevas tecnologías?


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14/05/2013

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Desde hace algunos años estamos escuchando que las nuevas tecnologías (NTIC a partir de ahora), tan presentes en nuestras vidas, tienen el potencial de ser adictivas, pero ¿existe realmente esta adicción?


Existe una polémica entre autores que no lo tienen tan claro e incluso la niegan y autores que opinan todo lo contrario.

Una definición sacada literalmente de la Ley 5/2002, de 27 de junio, sobre Drogodependencias y otros trastornos adictivos define en su artículo 4.2., el trastorno adictivo como:

“Patrón desadaptativo de comportamiento que provoca un trastorno psíquico, físico o de ambos tipos, por abuso de sustancias o conducta determinada, repercutiendo negativamente en las esferas psíquica, física y social de la persona y su entorno”.

Según el catedrático Enrique Echeburua: “las adicciones no pueden limitarse a las conductas generadas por sustancias químicas como los opiáceos, los ansiolíticos, la nicotina o el alcohol”. Existen otro tipo de adicciones recientemente denominadas adicciones psicológicas o “adicciones sin droga”, y se trata de “todas aquellas conductas repetitivas que resultan placenteras al menos en sus primeras fases, y que generan una pérdida de control en el sujeto. Resulta frecuente que este tipo adicciones psicológicas se combinen con una o más adicciones químicas”.

Esta adicción a las NTIC puede afectar a todas las edades pero especialmente repercute sobre los adolescentes.

Entre las posibles causas que hacen más vulnerables a los adolescentes destacan:

  • Las características de la etapa evolutiva del adolescente, con todos los cambios físicos y psicológicos que no llegan a aceptar del todo.
  • Las NTIC les permiten moverse en un mundo de fantasía, irreal, a veces, impersonal.
  • Chatear por internet o teléfono móvil le da la oportunidad de manifestarse no tal como es, sino como le gustaría ser.


En un principio, los adolescentes se conectan a internet por necesidad académica, para disfrutar, contactar con amigos y esto produce satisfacción. Después al dejar de conectarse se produce el síndrome de abstinencia con todos sus síntomas asociados y la conexión se realiza no buscando tanto la satisfacción del principio sino para evitar el malestar de estos síntomas que se producen.

Podemos concretar entonces que el abuso de las NTIC cuando crean dependencia puede considerarse como una adicción.

En este punto vuelvo a preguntarme ¿existen realmente las adicciones a las NTIC?

Las investigaciones actuales señalan que aunque pueda haber adolescentes o jóvenes que las usen más tiempo del conveniente, la adicción al móvil y a los videojuegos no existe, tampoco respecto al uso de internet para búsqueda de información, uso del correo electrónico o redes sociales como el Messenger, Tuenti o Facebook, donde te conectas con gente que ya conoces, si se mantiene esta premisa no se considera riesgo de adicción pero si se podría hablar de un uso excesivo.

Existen algunas excepciones que si se considera que pueden crear adicción, como son los juegos de rol on-line (World of Warcraft, Lineage, etc.), el cibersexo, las webcams, las compras on-line, los portales de subastas, los casinos virtuales o los chats donde la identidad de los usuarios no es conocida por los otros miembros y donde es fácil hacerte pasar por otra persona.

Para poder hacer la comparación entre adicciones químicas y adicciones a las nuevas tecnologías, los síntomas principales que se tendrían que dar serían:

  • Prioridad (deseo intenso y persistente, compulsividad, falta de control, mucho tiempo de ocupación, abandono de otras actividades incluso vitales).
  • Consecuencias negativas, pero se siguen utilizando las NTIC, que pueden ser:
    • Fisiológicas (cansancio, sedentarismo, fatiga ocular, problemas musculares, etc.)
    • Psicológicas (depresión, inestabilidad emocional, agresividad, empobrecimiento afectivo, confusión mundo real e imaginario, etc.)
    • Psicosociales (aislamiento social, conflictos familiares, escolares, laborales, incumplimiento de actividades cotidianas, etc.).
  • Negación (distorsiones cognitivas en general: racionalización, minimización, ocultación, etc.).
  • Tolerancia.
  • Síndrome de abstinencia.
  • Recaída.
Existen varios factores de riesgo que nos pueden hacer más vulnerables a esta adicción que pueden relacionarse con:

  • El objeto en sí:
    • Gran accesibilidad / disponibilidad.
    • Potente estimulación, gran excitación, nuevas experiencias, curiosidad.
    • Refuerzo inmediato e intermitente que es muy resistente a la extinción.
    • Distorsión del tiempo (disociación).
    • Anonimato y juegos de fantasía, personalidad ficticia.
    • Desinhibición.
    • Intimidad acelerada.
    • Facilidad de acceso y asequible.
    • Aceptación social.
    • La conexión puede no tener fin.
    • Sexo cibernético, juegos, móviles, etc.
    • Disminución momentánea del malestar emocional, escape de las tensiones.
  • En el entorno:
    • Publicidad: presión hacia el consumo, gran presencia en todo tipo de programas de TV, etc.
    • Sociedad hedonista (carpe diem).
    • Crisis situacional: viudedad, ruptura, desempleo, fracaso o desmotivación escolar, problemas familiares.
    • Permisividad y falta de límites familiares, además del desconocimiento paterno.
  • En el propio individuo:
    • Baja autoestima, inseguridad, falta de identidad, impulsividad, falta de habilidades sociales, baja tolerancia a la frustración, incapacidad para expresar verbalmente las emociones.
    • Cognitivos: atención dispersa, necesidad de estimulación novedosa constante, tendencia obsesiva, etc.
    • Psicopatológicos: depresión, ansiedad, TDAH, inestabilidad emocional, trastornos bipolares, fobia social, hostilidad, trastornos del control de impulsos, TOC, trastornos alimentarios y abuso de drogas.
  • ¿Qué nos puede hacer sospechar que el adolescente realiza un uso excesivo de las NTIC? Las principales señales de alarma de un uso problemático de Internet o de las NTIC son las siguientes:

  • Aumento creciente del tiempo dedicado a los juegos, internet u otras tecnologías digitales.
  • Cambios negativos en el rendimiento o en el comportamiento escolar / laboral, llegando incluso al absentismo.
  • Disminución en la participación social y familiar, que puede derivar en conflictos familiares por el uso del ordenador y en un aumento del aislamiento social donde el adolescente exprese más interés por el juego, internet, etc., que ir con amigos, hobbies, relaciones con el otro sexo, etc.
  • Cambios repentinos en el estado de ánimo (irritabilidad, nerviosismo, tristeza), actitud, etc.
  • Incremento del gasto de dinero en tecnología y juegos, frecuentemente por encima de sus posibilidades.
  • Incumplimiento de horarios y de tareas domésticas.
  • El adolescente se encuentra absorto ante la pantalla, tenso.
  • Manifiesta quejas orgánicas inespecíficas, habitualmente leves: cansancio, sueño, dolores musculares, etc.
  • Irritabilidad o reacciones agresivas ante intentos de control por parte de los padres.
  • Ocultación, negación (mentiras) que justifiquen el uso excesivo.
  • Verbalizaciones del tipo: “me gusta estar conectado”, “soy muy hábil”, “me buscan para jugar en grupos”, etc.
  • Ante cualquier problema o dificultad se refugian en el juego o internet.
  • Aumento del secretismo en torno a su comportamiento en internet y con el resto de tecnologías.
  • ¿Cómo prevenir la adicción? Algunas recomendaciones preventivas generales para padres y educadores son:

    • Fomentar y enseñar un “uso responsable”: no crear hábito, limitar tiempo de uso, uso como “premio o privilegio” y no como un “derecho”, programar horario de actividades en la red, no utilizar el ordenador en la habitación sino en espacios comunes, no permitir contactos con desconocidos, no dar datos personales y tampoco descargar archivos o programas “sospechosos”.
    • Usar filtros y programas para control de contenidos.
    • Utilizar mensajes recordatorios en la pantalla como tareas por hacer, horarios de deportes, palabras clave como STOP o DESCANSO.
    • Potenciar la vida familiar: acompañarles a la hora de jugar, que lo hagan con amigos en casa o fuera, etc.
    • Educar y reforzar alternativas de ocio (arte, deporte, música, lectura).
    • Desarrollar factores personales de protección.
    • Detectar precozmente el problema (signos de alarma) para pedir ayuda especializada lo antes posible.
    Tratamiento: Una de las grandes diferencias entre el tratamiento de la adicción a las NTIC y la adicción a las drogas es que el objetivo a conseguir para el “adicto” no es la abstinencia plena sino poder lograr un uso responsable (si es posible) ya que lo va a tener que seguir utilizando en el mundo laboral, académico, social, etc.

    Se podría plantear abstinencia total en tal o cual juego on-line, aplicaciones (chats, foros, etc.), uso de webcams, los portales de subastas, cibersexo, etc., pero sabiendo que el adolescente necesitará manejar la red en su día a día tanto personal como posiblemente de forma profesional.

    Sin embargo, hay varias similitudes con el tratamiento de la drogadicción:

    • Abordaje de los problemas subyacentes.
    • Trabajar la motivación intrínseca para el cambio.
    • Tratamiento integral integrado e individualizado.
    A modo de conclusiones finales comentar que…
    • La verdad es que las NTIC poseen un enorme potencial comunicativo y educativo pero también entraña riesgos.
    • Las NTIC han supuesto y lo siguen siendo, un gran avance y poseen unas consecuencias muy beneficiosas y ventajosas a nivel laboral, académico, cultural, lúdico, que difícilmente se puede discutir ni poner en duda en la actualidad.
    • En el balance beneficio / riesgo aportan mucho más en positivo que el potencial riesgo de desarrollo de conductas adictivas.
    • El punto anterior no puede ocultar la necesidad de tomar medidas en aquellos casos en que se detecten riesgos contrastados o situaciones patológicas que exijan algún tipo de intervención.
    • La percepción que la sociedad ha desarrollado necesita ajustarse a la realidad, en relación al potencial adictivo derivado de un uso inadecuado de las NTIC.
    • El uso de estas tecnologías no tiene porque implicar el dejar de utilizar otro tipo de relación más personal y directa u otras formas de entretenimiento. De hecho paradójicamente las NTIC tienden a aislar a quien abusa de ellas aunque una de sus mayores virtudes es la de “conectar” a las personas.
    • Las NTIC no son las que producen las consecuencias de estas adicciones, se vuelven adictas las personas que previamente tienen algún problema.
    • Teniendo en cuenta la etapa que viven los adolescentes, además de responsabilizar a los adolescentes de ese uso inadecuado hay que recordar que la responsabilidad también es de los padres, educadores, políticos y la sociedad en general, y es obligación de todos el poner todos los medios para evitar en lo posible los riesgos y consecuencias perjudiciales qué está teniendo el uso inadecuado de las NTIC y fomentar e impulsar las enormes ventajas de las mismas.
    • Se debe trabajar en la prevención desde edades tempranas, tanto en la familia como en la escuela pero implicando activamente a los padres y trabajando directamente con los profesores en actividades dirigidas a los más jóvenes.
      • Por un lado, trabajando en la capacitación y familiarización de los adolescentes en el uso adecuado de las NTIC.
      • De otro lado, formando a los padres con el fin de que conozcan el fenómeno que nos ocupa sin alarmismos y sean capaces de detectar posibles problemáticas para atajarlas o al menos pedir ayuda para hacerlo. En este sentido el reto sería conseguir que un elevado porcentaje de padres y madres se familiaricen con el uso de las NTIC para poder navegar conjuntamente, conocer aplicaciones, manejo de redes sociales, etc…
      • Por último, implantando el valor protector de la formación en temas como la resistencia a la presión del grupo y toda acción encaminada al favorecimiento de un desarrollo madurativo adaptativo a la elección entre diversas opciones, potenciación de la autoestima frente al comportamiento gregario típico de la adolescencia, etc.


    Etiquetas:   Tecnología   ·   Adicciones

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    1 comentario  Deja tu comentario


    Denitsa Gencheva, Psicologos Muy buen artículo y bastante completo. Enhorabuena.




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