. En artículos
anteriores he señalado la irresponsabilidad de estos seres de otro mundo
llamados flamantes diputados y senadores de la república. Por cierto son
muchos.
Los he calificado
de hampones, vagos, impreparados, interesados, mezquinos, ratas, espías,
mafiosos hasta encantadores de serpientes sociales que embaucan al público con
discursos aparentemente muy nobles pero con un fondo muy perverso sin color.
También he
recalcado lo más reprobable de su responsabilidad que es atorarle al dinero público
con toda impunidad y sin rendir cuentas a nadie y pedirlas-exigirlas a todos.
Algo muy extraño
pasa, apesta, está podrido ahí dentro y nadie hace nada. Al parecer no hay
autoridad que pare a estos barbaros sin llenadera.
He dicho que hay
excepciones muy contadas también, y una de ellas es el sonorense y paisano por
suerte Lic. Alfonso Durazo del movimiento ciudadano. Gente sencilla del norte,
tratable, culto, sano y sobre todo con una alta calidad moral.
Ha señalado muchas
cosas y a muchos que conspiran contra la sociedad que se supone representan. Ha
levantado la voz fijando su postura clara pensando siempre en sus
representados.
Su experiencia con
gente del alto nivel le ha permitido aprender de aciertos y errores que ha
vivido, ha visto y ha señalado puntualmente.
La trayectoria
limpia de este funcionario lo hace ideal para ser tomado en cuenta con mucha
seriedad en la próxima sucesión de gobernador en el estado de Sonora, por ahora
gobernado por gente improvisada, miope, deshonesta que además viola la ley al
amparo de gente del PRI que lo puso en palacio y a quien le debe lo que ya
tiene.
Sonora necesita un
cambio de políticos y de política. Ya probo de uno y otro. Las cosas van de mal en peor.
Pensar en un
ciudadano como Alfonso Durazo no es descabellado, por el contrario es sensatez
pura y la fundo en una cosa: su honestidad.
Preparado
profesionalmente, caballero de la política, conocedor de pasillos mal barridos,
experiencia vasta, madurez y una cualidad muy escaza en la clase política actual:
Sostiene la mirada al hablar. Sonora debe pensar bien en el modelo que quiere
para los próximos años, pensar en los equilibrios sociales necesarios para
vivir bien, en armonía y con seguridad sin sospechas como hasta ahora.
Alfonso Durazo ha
demostrado de lo que es capaz y para Sonora sería ideal un hombre que ama a su
estado, pelea por él, debate razonablemente las cosas y es serio en sus
compromisos.
Hombre de palabra
que no busca reflectores, aplausos, fotos, primeras planas, 8 columnas,
entrevistas o fama hueca como otros paisanos políticos que viven en frascos de
cristal con el peligro latente de romperse en cualquier momento. Lo fácil no le
va.
Los sonorenses no
debemos dejar pasar la oportunidad de señalar a un destacado profesional de la
política, pensando en que él puede ser el mejor candidato ciudadano a
gobernador.
Él nunca ha sido un
ofrecido y si un llamado, sabiendo cumplir con sus responsabilidades. Llamemos
a Alfonso Durazo y pidámosle que sea nuestro candidato a gobernador en las
próximas elecciones. Seguro escucha y atiende.
Conocedor,
validador de la confianza depositada por un grande del reformismo de los
tiempos modernos. No sabe de todo pero se rodea de sabedores. Decidamos nosotros.
El predicador
económico.