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S - Eleccion 2013 - Titiriteros de las Comunicaciones.CL


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08/05/2013

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(para los que gustan del inglés: Master of puppets)

 

 Al ver la facilidad con la cual la manipulación consigue regular el comportamiento social del colectivo, hasta dan incontrolables deseos de retarlos. Es habitual que cuando se habla de proselitismo en la adversidad política, en algún momento alguien intentará terminar de súbito la plática y lo hará con una inmensa decepción, además de una sensación angustiante de impotencia, al sentir cómo invariablemente se reduce a nada el espacio para continuar la seriedad del diálogo.

Esta improductiva y popular emoción no es casual, ni es otra cosa que la consecuencia de un muy bien calculado programa comunicacional destinado a gobernar el inconsciente de las masas, pero cuando uno forma oraciones que incluyen sublimar, subrepticio, psicoanalítico, inconsciente o palabrotas similares, involuntariamente saca de la comodidad y el foco a un gran porcentaje de lectores y deja colgando escépticos al resto.

Es algo así como la corrupción en el deporte: todo el mundo sabe que existe pero sólo se reflexiona sobre ella por un rato. La gente sabe, supone o sospecha que la publicidad les hace comprar objetos innecesarios, pagar constantemente sobreprecios, subscribir productos o servicios deficientes o de mala calidad pero aun así son muy pocos los que dan a la psicología el real crédito científico del mecanismo manipulador que lo genera. Con frecuencia uno suele oír a la misma persona que dice ver el poder de la sicología en el marketing despreciar categóricamente la de terapia de un sicólogo. Es como si hablaran de dos cosas diferentes o si uno oyera a dos personas distintas. 

Somos una civilización subjetiva arrastrada a una polarización radical fundamentalista, llena de terminachos que no dejan dudas ¡Es una barbaridad! Las dudas son a la verdad lo que la fiebre es a la infección. Es tan peligrosa la virtual adquisición del árbol de la verdad absoluta que le advierto que cuando no tenga ninguna duda de lo que usted piensa, normalmente lo que hace es defender un pensamiento ajeno. El motivo es solo uno: LA PROPAGANDA.

 

En Chile, durante la elección del 70, la propaganda de derecha y de izquierda compitió por descarrilar la candidatura del candidato del gobierno y demócrata cristiano Radomiro Tomic. La derecha sabía que inflando las concentraciones de Tomic sería muy difícil para la DC negociar con la UP una eventual bajada, y lo fue. La propaganda de izquierda por su parte hasta titulaba a Tomic como el "otro" candidato del pueblo, porque sabían que nadie que votara por Allende lo haría por él, pero sí lo harían algunos indecisos más a la derecha y así fue. A nadie le importó que el elegido, por supuesto NO TOMIC, fuera un presidente con el 35% del universo electoral del país y ya ven las consecuencias.

En Estados Unidos, la utilización de la propaganda en política local tomó un impulso distinto durante las transmisiones televisadas de los debates Kennedy-Nixon. Hay expertos que aseguran que el terno oscuro, más sólido en la pantalla de blanco y negro, habría inclinado la balanza de opinión en favor del candidato demócrata. Desde entonces hasta hoy, así como la odontología la propaganda politológica avanzó una enormidad. Ya no se habla mucho de las condiciones del candidato, cuando las tiene, sino qué el foco se centra en descalificar las del candidato adversario, aunque las tenga. Hoy ni se gobierna, pensando en otra cosa que no sea lo que pueda hacer el equipo de consultores comunicacionales. Algo así como la introducción de la imagenologia en el diagnóstico clínico, pero con scanners’ alterados  con photoshop.  En Chile hemos llegado tan lejos con la propaganda que la realidad no es lo que nos rodea, sino lo que parece que lo hiciera, donde el único digno de llamarse candidato en una elección por cierto irrelevante es una Señora visiblemente aconsejada a emplear el único antídoto a la abundancia de atropellados mensajes insustanciales que se disparan a fuego cruzado: EL SILENCIO. El silencio hace parecer más inteligente y, si no lo hace ¡por Dios como perturba! .  Entonces más se habla de lo que no dijo la Candidata que de lo sí dijo, aunque algo después y que, en perspectiva, es lo más cercano al meollo del estancamiento en la gobernabilidad: redactar una nueva constitución. Eso es precisamente lo que la propaganda de la derecha ha estado persiguiendo por décadas: jibarizar el más mínimo brote de conciencia colectiva de lo atroz que es lo parcial de la constitución ilegitima de la derecha.

 

De prueba un botón: Hay que saber bien poco de campañas políticas para no entender que una buena candidatura, luego de anunciada, solo se desgasta. Por eso solo son prematuras las candidaturas que de buena no tienen nada.

 

Las primarias, grosera y pretenciosa copia de la mecánica electoral bipartidista norteamericana, donde la constitución no se toca hace 230 años, únicamente tienen algún sentido si se hacen dentro de UN partido y con registro de inscritos en el Registro Nacional Electoral, cosa que en nuestro país no existe. Es imposible, impracticable o absurdo someter a primarias a candidatos para una coalición de distintos partidos o sin ellos, si un pre candidato tiene el lógico respaldo de un partido mayoritario y otro el de la minoría o, simplemente, no tiene alguno.

La verdad, es bastante más difícil ponerse de acuerdo en torno a ideas que a los intereses, entonces los únicos que están divididos son los que NO están a la derecha. Eso no es casualidad ni es otra cosa que la consecuencia de un bien calculado programa comunicacional destinado a gobernar el inconsciente de las masas: la derecha no habla de la Bachelet para dar energía a su candidato, aun cuando tenga UNO, lo hace para crear división en la oposición y para eso cuenta con la dirección orquestada de su máquina propagandística.

 

“ sospechoso que la derecha y el gobierno sostuvieran que las primarias revitalizarían la democracia, cuando lo que de verdad necesitamos es un constitución democrática en sus raíces y no maquillajes que no cambian la sustancia: su ilegitimidad” -  Dice la profesora Jessica Collao Espinoza, al pie de las correcciones al presente artículo.



Etiquetas:   Ciudadanía   ·   Educación   ·   Elecciones   ·   Política   ·   Democracia   ·   Constitución   ·   Partidos Políticos

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