La Seducción del Sistema

 

. Un sistema que a través de sus productos puestos en el mercado con el auxilio de las nuevas tecnologías, son quienes imponen su dinámica dentro del grupo familiar y dentro del medio ambiente que comprende a la sociedad más próxima. Porque convengamos que hoy, los que pretenden conducir al grupo familiar desde adentro, tienen menos posibilidades para hacer valer lo que consideran importante y fracasan cuando quieren transmitirlo a los miembros pertenecientes a las nuevas generaciones. Una transmisión de conductas, cultura y valores, que sin lugar a dudas es lo que creen mejor para el crecimiento y el desarrollo de los mismos. El sistema ha llegado a tal alto grado de seducción que hoy no sería posible la convivencia dentro de una enorme cantidad de hogares, si no existieran las tecnologías de las pantallas, las que compensan el desagrado de la vida dentro del grupo y que además permiten el aislamiento y la evasión deseadas. Un sistema que le da importancia solo a lo que quiere vender a sus dóciles miembros del mercado consumidor, que abarca a la totalidad de los miembros de la familia. Porque convengamos que las nuevas tecnologías han seducido a todos sin excepción y se han introducido entre las preferencias imposibles de evitar consumir. Es así como salir de la casa sin llevar el teléfono móvil, resulta prácticamente imposible y provoca una sensación de desnudez a quien lo hace. Tal es el grado de seducción que los miembros pertenecientes a los escalones más bajos de la pirámide socioeconómica, son capaces de imponerse las mayores restricciones en consumos básicos, con tal de tener saldo en su teléfono móvil. Esto es explicable porque tener un aparato de semejante tecnología es interpretado por ellos, como una posibilidad de igualación con el resto de la sociedad. Una igualación que anhelan muy fuertemente. Es así como los modelos de móviles más caros, están en manos de quienes tienen menores recursos económicos. Si alguien pretendiera realizar alguna acción que impida a las empresas de la telefonía móvil funcionar, la reacción popular contra la autoridad que lo intente sería unánime y de una gran magnitud. Originando un malestar social, verdaderamente mayúsculo. Es decir, que el medio ambiente creado por los poderosos intereses económicos  han cautivado a los jóvenes y también a los no tan jóvenes, de tal manera, que no diferencian lo esencial de lo superfluo. Es más, lo superfluo, se ha vuelto lo esencial. 

Eugenio García

http://mis-relatos-breves.blogspot.com.ar

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