La eficacia de una mentira: “Las Fronteras de 1967 entre Israel y Palestina”



En mi artículo anterior, señalé porqué la sugerencia de Barack Obama para sustentar la Paz en Oriente Medio era una contribución con “muletas”. La conveniente imprecisión jurídica y el intencional silencio palestino de las causa que originaron esas líneas demarcatorias hoy tan controvertidas, sumado a la completa falta de lealtad de sus dirigentes en cumplir los compromisos empeñados y una “impecable trayectoria terrorista” desde sus orígenes, -aunque hoy se ha moderado Al Fatah-, y la constante y declarada pretensión del actual “nuevo amigo” de Abbas, el grupo terrorista Hamas, cuyo declarado objetivo  de desconocer al Estado de Israel en consonancia con sus mentores iraníes, hacen no sólo inviable, si no que inaceptable y con justificación en los hechos y en el Derecho tal pretensión por Israel.

 


 

Agrego mayores argumentos para los lectores no siempre todos provistos de la información necesaria y que suelen cometer con demasiada facilidad el error de levantar su voz en contra del Estado de Israel, sin el conocimiento de los hechos, sumándose a una retórica construida sobre la base de falacias y manipulaciones mediáticas.

 

Vuelvo a recordar acá nuevamente, la Resolución 242 de la ONU.

 

La naturaleza transitoria de las líneas del armisticio 1949 fue claramente reconocido por el Consejo de Seguridad, que afirmó en su primer párrafo:

  

"... El respeto y reconocimiento de la soberanía, integridad territorial e independencia política de todos los Estados de la zona y su derecho a vivir en paz dentro de fronteras seguras y reconocidas, libres de amenazas o actos de fuerza. "

 

En auxilio de lo anterior y que reafirma la posición de Israel, debe considerarse la declaración tanto de palestinos como de israelíes de 1993, que convinieron el recíproco compromiso básico para negociar sus fronteras de los respectivos territorios. Esto fue refrendado entonces por Yasser Arafat y su adjunto y hoy Presidente de la Autoridad Palestina Mahmoud Abbas.

 

Para mejor precisión, se trata de la “Declaración de Principios para un Gobierno Autónomo”, de fecha 13 de septiembre de 1993 y que reconoció que las negociaciones de la cuestiones entre ellos pendientes cubren:  “…Jerusalén, refugiados, asentamientos, arreglos de seguridad, las fronteras de las relaciones y la cooperación con otros, vecinos y otras cuestiones de interés común.

 

En la víspera de la firma de la declaración anterior, Arafat hizo el solemne compromiso en una carta al primer ministro israelí, Yitzhak Rabin:

 

"La OLP se compromete con el proceso de paz en Oriente Medio, y en una resolución pacífica del conflicto entre las dos partes y declara que todas las cuestiones pendientes relativas al estatuto permanente se resolverán mediante negociaciones."

 

Es evidente que la pretensión actual de los palestinos dirigidos hoy por el segundo de Arafat de entonces, Mahmoud Abbas, al tratar de eludir los acuerdos de negociación y lograr el reconocimiento unilateral de un estado palestino dentro de lo que llaman  "fronteras de 1967", no solamente  contraria la promesa solemne de Arafat en el nombre del pueblo palestino en 1993, si no que tiene por objeto intentar justificar un derecho que no tienen y que solamente han logrado imponer como agenda y discusión sobre la base de la grave omisión y condescendencia de un hipócrita doble standard de una diplomacia europea y latinoamericana amiga más bien de barrer los problemas más que enfrentarlos y reconocerlos. 

 

Pero hay más, se suceden desde ahí una serie de documentos de acuerdo mutuo celebrados entre la OLP y el Gobierno de Israel, cito: El llamado “Acuerdo Provisional de 1995”, Memorando de Sharm el Sheik de 1999. A lo largo de todas las fases de las negociaciones sobre estos diversos acuerdos y memorandos entre Israel y los palestinos, y en los textos de estos documentos, nunca hubo ninguna referencia alguna a las fronteras de 1967 como una frontera reconocida entre los dos vecinos, ni hubo por cierto igualmente nunca, ninguna referencia a ningún compromiso u obligación por parte de Israel a retirarse a las fronteras de 1967.

 

Más tarde, en la Hoja de Ruta de 30 de abril de 2003 existe otra indicación adicional de la inexistencia de cualquier mención a "fronteras de 1967" y el rechazo a cualquier acto unilateral de los palestinos en ese sentido. Es lo que se desprende de los términos de la "Hoja de Ruta del Cuarteto para una Solución Permanente de dos estados al conflicto israelí-palestino.

 

En este documento las partes se propusieron, en la segunda y tercera fases de la aplicación de la "Hoja de Ruta" y después de la elección de un liderazgo palestino responsable, para participar en la negociación se centra en la opción de crear un y viable estado palestino independiente, en un principio con "fronteras provisionales". Este es y debió ser el paso previo a una solución permanente que estaba prevista para la tercera fase, donde el estatus final de las fronteras sería reconocido por una conferencia internacional convocada a tal efecto.

 

Resulta de todo lo anterior entonces, que si la intensión para definir una frontera común entre las parte nunca contempló como referencia la líneas de 1967, si no que éstas se establecerían en negociaciones de buena fe y previo la concreción de las fases uno y dos de la hoja de Ruta, no se entiende si no sobre la falta de lealtad con sus propios compromisos obviados y olvidados como tantas veces ya ha ocurrido, que la ANP y Abbas emprendieron esta embestida “inventando” las fronteras de 1967, sabiendo que carecen de base histórica, legal o de hecho y porqué no decirlo, a la imposibilidad de ofrecer un liderazgo palestino responsable.

 

Si el lector se atreve a incursionar precisamente en los hechos, el derecho y las conductas desplegadas por Israel y los grupos Palestinos, no podría concluir una cuestión distinta a la que ya he sostenido antes. Los palestinos no pueden pretender imponer una realidad inexistente, en los hechos y en el Derecho, esto ha sido explotado de manera eficaz por ellos y ha tenido eco inexplicable en la diplomacia internacional. Ni siquiera el más leal a la causa palestina podría desvirtuar la veracidad de los compromisos suscritos por los dirigentes palestinos, ni rendir prueba en contrario, por ello, la estrategia seguida ha sido el olvido y la tergiversación clara y pura para intentar imponer un status fuera de los compromisos asumidos por ellos mismo.

 

Los dirigentes palestinos han inventado esta “mentira de fronteras de 1967” para que la opinión pública internacional pierda de vista, obvie o simplemente no quiera mirar el récord de conducta de los grupos palestinos que desde siempre a faltado a sus . La historia trágica y aterradora de actos de terrorismo y crueldad que ha marcado su accionar, e insisto, hoy Al Fatah se ha morigerado, pero no hace pocos años, nada tenía que envidiarle a Hamas en salvajismo, cobardía  y terror y donde discrepancias en esas formas de práctica de combatir y destruir al “enemigo sionista” los enfrentó en una guerra fraticida sin piedad entre ellos, repetiré nuevamente para que se entienda bien, hoy caminan juntos, pero el objetivo de Hamas es desconocer a Israel y combatirlo hasta destruirlo y el de la ANP -en el discurso-, inventar fronteras, en la acción, ya veremos.



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La eficacia de una mentira: “Las Fronteras de 1967 entre Israel y Palestina”


En mi artículo anterior, señalé porqué la sugerencia de Barack Obama para sustentar la Paz en Oriente Medio era una contribución con “muletas”. La conveniente imprecisión jurídica y el intencional silencio palestino de las causa que originaron esas líneas demarcatorias hoy tan controvertidas, sumado a la completa falta de lealtad de sus dirigentes en cumplir los compromisos empeñados y una “impecable trayectoria terrorista” desde sus orígenes, -aunque hoy se ha moderado Al Fatah-, y la constante y declarada pretensión del actual “nuevo amigo” de Abbas, el grupo terrorista Hamas, cuyo declarado objetivo  de desconocer al Estado de Israel en consonancia con sus mentores iraníes, hacen no sólo inviable, si no que inaceptable y con justificación en los hechos y en el Derecho tal pretensión por Israel.

 


 

Agrego mayores argumentos para los lectores no siempre todos provistos de la información necesaria y que suelen cometer con demasiada facilidad el error de levantar su voz en contra del Estado de Israel, sin el conocimiento de los hechos, sumándose a una retórica construida sobre la base de falacias y manipulaciones mediáticas.

 

Vuelvo a recordar acá nuevamente, la Resolución 242 de la ONU.

 

La naturaleza transitoria de las líneas del armisticio 1949 fue claramente reconocido por el Consejo de Seguridad, que afirmó en su primer párrafo:

  

"... El respeto y reconocimiento de la soberanía, integridad territorial e independencia política de todos los Estados de la zona y su derecho a vivir en paz dentro de fronteras seguras y reconocidas, libres de amenazas o actos de fuerza. "

 

En auxilio de lo anterior y que reafirma la posición de Israel, debe considerarse la declaración tanto de palestinos como de israelíes de 1993, que convinieron el recíproco compromiso básico para negociar sus fronteras de los respectivos territorios. Esto fue refrendado entonces por Yasser Arafat y su adjunto y hoy Presidente de la Autoridad Palestina Mahmoud Abbas.

 

Para mejor precisión, se trata de la “Declaración de Principios para un Gobierno Autónomo”, de fecha 13 de septiembre de 1993 y que reconoció que las negociaciones de la cuestiones entre ellos pendientes cubren:  “…Jerusalén, refugiados, asentamientos, arreglos de seguridad, las fronteras de las relaciones y la cooperación con otros, vecinos y otras cuestiones de interés común.

 

En la víspera de la firma de la declaración anterior, Arafat hizo el solemne compromiso en una carta al primer ministro israelí, Yitzhak Rabin:

 

"La OLP se compromete con el proceso de paz en Oriente Medio, y en una resolución pacífica del conflicto entre las dos partes y declara que todas las cuestiones pendientes relativas al estatuto permanente se resolverán mediante negociaciones."

 

Es evidente que la pretensión actual de los palestinos dirigidos hoy por el segundo de Arafat de entonces, Mahmoud Abbas, al tratar de eludir los acuerdos de negociación y lograr el reconocimiento unilateral de un estado palestino dentro de lo que llaman  "fronteras de 1967", no solamente  contraria la promesa solemne de Arafat en el nombre del pueblo palestino en 1993, si no que tiene por objeto intentar justificar un derecho que no tienen y que solamente han logrado imponer como agenda y discusión sobre la base de la grave omisión y condescendencia de un hipócrita doble standard de una diplomacia europea y latinoamericana amiga más bien de barrer los problemas más que enfrentarlos y reconocerlos. 

 

Pero hay más, se suceden desde ahí una serie de documentos de acuerdo mutuo celebrados entre la OLP y el Gobierno de Israel, cito: El llamado “Acuerdo Provisional de 1995”, Memorando de Sharm el Sheik de 1999. A lo largo de todas las fases de las negociaciones sobre estos diversos acuerdos y memorandos entre Israel y los palestinos, y en los textos de estos documentos, nunca hubo ninguna referencia alguna a las fronteras de 1967 como una frontera reconocida entre los dos vecinos, ni hubo por cierto igualmente nunca, ninguna referencia a ningún compromiso u obligación por parte de Israel a retirarse a las fronteras de 1967.

 

Más tarde, en la Hoja de Ruta de 30 de abril de 2003 existe otra indicación adicional de la inexistencia de cualquier mención a "fronteras de 1967" y el rechazo a cualquier acto unilateral de los palestinos en ese sentido. Es lo que se desprende de los términos de la "Hoja de Ruta del Cuarteto para una Solución Permanente de dos estados al conflicto israelí-palestino.

 

En este documento las partes se propusieron, en la segunda y tercera fases de la aplicación de la "Hoja de Ruta" y después de la elección de un liderazgo palestino responsable, para participar en la negociación se centra en la opción de crear un y viable estado palestino independiente, en un principio con "fronteras provisionales". Este es y debió ser el paso previo a una solución permanente que estaba prevista para la tercera fase, donde el estatus final de las fronteras sería reconocido por una conferencia internacional convocada a tal efecto.

 

Resulta de todo lo anterior entonces, que si la intensión para definir una frontera común entre las parte nunca contempló como referencia la líneas de 1967, si no que éstas se establecerían en negociaciones de buena fe y previo la concreción de las fases uno y dos de la hoja de Ruta, no se entiende si no sobre la falta de lealtad con sus propios compromisos obviados y olvidados como tantas veces ya ha ocurrido, que la ANP y Abbas emprendieron esta embestida “inventando” las fronteras de 1967, sabiendo que carecen de base histórica, legal o de hecho y porqué no decirlo, a la imposibilidad de ofrecer un liderazgo palestino responsable.

 

Si el lector se atreve a incursionar precisamente en los hechos, el derecho y las conductas desplegadas por Israel y los grupos Palestinos, no podría concluir una cuestión distinta a la que ya he sostenido antes. Los palestinos no pueden pretender imponer una realidad inexistente, en los hechos y en el Derecho, esto ha sido explotado de manera eficaz por ellos y ha tenido eco inexplicable en la diplomacia internacional. Ni siquiera el más leal a la causa palestina podría desvirtuar la veracidad de los compromisos suscritos por los dirigentes palestinos, ni rendir prueba en contrario, por ello, la estrategia seguida ha sido el olvido y la tergiversación clara y pura para intentar imponer un status fuera de los compromisos asumidos por ellos mismo.

 

Los dirigentes palestinos han inventado esta “mentira de fronteras de 1967” para que la opinión pública internacional pierda de vista, obvie o simplemente no quiera mirar el récord de conducta de los grupos palestinos que desde siempre a faltado a sus . La historia trágica y aterradora de actos de terrorismo y crueldad que ha marcado su accionar, e insisto, hoy Al Fatah se ha morigerado, pero no hace pocos años, nada tenía que envidiarle a Hamas en salvajismo, cobardía  y terror y donde discrepancias en esas formas de práctica de combatir y destruir al “enemigo sionista” los enfrentó en una guerra fraticida sin piedad entre ellos, repetiré nuevamente para que se entienda bien, hoy caminan juntos, pero el objetivo de Hamas es desconocer a Israel y combatirlo hasta destruirlo y el de la ANP -en el discurso-, inventar fronteras, en la acción, ya veremos.




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