. Después de conocer el Plan Nacional de Reformas del Gobierno, otro
más, uno tiene la impresión –ya casi la certeza- de que nuestro gobierno no
está preparado para gobernar. Ni los Ministros ni sus miles de asesores
políticos parecen tener la menor idea de qué hacer para controlar la
destrucción de empleo y el hundimiento económico. Ya no hablemos de crear empleo
o fomentar el crecimiento económico. Su inutilidad ha llegado a límites ya
insufribles. Se dicen y se desdicen al momento. Se contradicen unos ministros a
otros sin el menor rastro de pudor o vergüenza. Anticipan que van a tomar una
serie de medidas y luego toman las contrarias o no toman ninguna. Y cada vez
que el ministro de Economía, Luis de
Guindos, y de Hacienda, Cristóbal
Montoro, hablan frente a los medios de comunicación se les ve en la jeta
que ni ellos mismos se creen la cantidad de sandeces que están diciendo. Incluso
el propio Presidente del Gobierno, Mariano
Rajoy, confirmaba frente a la ciudadanía que “no sabemos más”. Y, en
realidad, no saben más, porque -por un lado- no tienen la capacidad suficiente
y -por otro- porque no quieren.
Tras el lamentable
espectáculo del otro día, definitivamente todos los españoles sabemos por fin que
estamos abocados al puro azar. Y lo que es peor, a la reiteración de políticas
de recorte a los ciudadanos. Nuestro gobierno es actualmente un organismo
inútil, vacio, cruel y cobarde. Nuestro gobierno no está dispuesto a hacer más
de lo que está haciendo; nuestro gobierno no está dispuesto a tomar medidas
para hacer verdaderas reformas, no está dispuesto a bajar el IRPF para fomentar
el consumo, no está dispuesto a meter en vereda a sus amigotes de las entidades
bancarias, no está dispuesto a eliminar la ingente cantidad de asesores y
cargos políticos que pululan por la Administración metidos a dedo, no está
dispuesto a atajar la corrupción política y empresarial, no está dispuesto a desmantelar
la deficitaria España de las autonomías..
Pero lo peor de todo este
desgobierno que estamos padeciendo en España, son las constantes mentiras que
tenemos que soportar. El Partido Popular está incumpliendo sistemáticamente
todo aquello que afirmó que iba a hacer una vez que llegase al gobierno.
Afirmaron que no iban a subir los impuestos y fue lo primero que hicieron.
Afirmaron que no iban a tocar las pensiones y las tocaron. Afirmaron que iban a
crear empleo y ya vamos por más de seis millones de parados. Y, a pesar de todo
ello, siguen mintiendo. Cada vez que sale un ministro diciendo que no se va a
quitar la extra a los funcionarios, o que no se va a subir el impuesto de
bebidas alcohólicas, o que no se va a aumentar la edad de jubilación, todos
sabemos que en cuestión de meses tomarán esa medida.
Cualquier ciudadano puede
comprender que, ante una situación de crisis, un gobierno se vea obligado a
tomar una serie de medidas impopulares. Sin embargo, lo que no se puede perdonar
jamás es que un gobierno solo esté dispuesto a seguir apretando un poco más el
cinturón de los recortes y a hurgar en los bolsillos de los ciudadanos para
quitarles el poco dinero que les queda, mientras luego salen en rueda de prensa
diciendo que no nos mean encima, sino que llueve. Foto: CC. Chesi