Un semanario de gran divulgación social, si no el medio impreso más vendido en Chile – el irónico The Clinic - , esta semana ponía en boca del Ministro de Educación, el confesionalista y conservador Joaquín Lavín, una frase impostada y humorística en que calificaba las protestas estudiantiles: “Son solo jóvenes con mala educación”. Cargada de lecturas la frase, además de su alcance humorístico, tiene la connotación de un diagnóstico compartido por gran parte del país: la educación chilena está en un muy bajo nivel calidad, pero lo que es peor, el país carece de una perspectiva concreta que aventure una solución a sus problemas.




