Estados Unidos, propuesta de Paz con “muletas”



 

.UU. Barack Obama, parecen ser un presagio de lo que debe resolver la ONU en el mes de septiembre en relación al reconocimiento del Estado Palestino, reconocimiento que ha buscado con tanto ahínco Mahmoud Abbas, Presidente de la Autoridad Nacional Palestina y que lo ha llevado a desplegar una intensa agenda diplomática en búsqueda de apoyos para esa decisión.

 

Es difícil abordar el tema sin un cabal y profundo conocimiento, primero jurídico y luego histórico de la cuestión que fundamentalmente provocan los naturales, obvios y en mi concepto, legítimos cuestionamiento del gobierno israelí a que el reconocimiento se efectúe en los términos mencionados por Obama, esto es, en las líneas existentes antes de 1967.

 

Debe traerse a colación algunos presupuestos básicos de origen para realizar un diagnóstico realista de por qué la pretensión del gobierno norteamericano, no cuenta y no podría contar con el consentimiento de Israel.

 

Es inaceptable para Israel la percepción que tanto errónea como injustamente  se ha formado cierta parte de la diplomacia europea muy condescendiente con los palestinos, en cuanto a que Israel habría “robado” o “usurpado” las tierras que ocupa y los únicos que tendrían derecho jurídico e histórico serían los palestinos. Esto, además de constituir una falacia, es precisamente uno de los principales elementos que alejan a los palestinos para buscar un acuerdo de Paz con Israel.

 

Las líneas de 1967 eran entre el Estado de Israel, que sí acató la resolución de la ONU del 29 de noviembre de 1947, y los estados árabes de Jordania, que reinaba sobre la Margen Occidental o Cisjordania; y Egipto, que controlaba la Franja de Gaza, luego de la guerra de Independencia de Israel.

 

Lo anterior es muy importante que no se pierda de vista, ya que la gestión palestina ha estado construida en base a ese premeditado objetivo de hacer olvidar  que esta guerra se libró porque los estados árabes se negaron a aceptar la partición, y tan pronto Israel declaró la independencia, en mayo de 1948, se lanzaron a destruirlo. Las líneas  de 1967 son más bien el producto del armisticio de 1948, cuando al no reconocer los enemigos de ayer y de hoy a Israel, se llegó a esas líneas y es precisamente gracias a Jordania y a su instancia que la línea del armisticio de 1949 no se convirtió en una frontera internacional reconocida y  sólo constituyó una línea de separación de los ejércitos. Lo que el Acuerdo de Armisticio declaró fue que: “Ninguna disposición del presente Acuerdo se entenderá sin perjuicio alguno a los derechos, demandas y posiciones de cualquiera de las partes en la solución pacífica de las cuestiones de Palestinas. Las disposiciones del presente Acuerdo están dictadas exclusivamente por consideraciones de orden militar”.

 

Vendrá luego la Guerra de los seis días donde una vez más los ejércitos árabes intentaron destruir el Estado de Israel, conflicto en el que nuevamente son derrotados los árabe y donde  Israel captura Cisjordania  y Gaza. La intervención posterior de las Naciones Unidas intentaron crear a través de la Resolución 242 una solución duradera al conflicto.

Es esta resolución precisamente  la que estableció la definición de “paz dentro de fronteras seguras y reconocidas” para la solución del conflicto y nunca, absolutamente nunca señaló en parte alguna que las fronteras debían ser tales o cuales.

Los palestinos por cierto, reclaman que la Resolución 242  se refiere a las líneas del armisticio de 1949 e Israel se atiene estrictamente al concepto de “fronteras seguras y reconocidas”.  

Para entender entonces el espíritu o la intención del concepto “fronteras seguras y reconocidas” deberá tenerse en cuenta lo señalado por algunos de los redactores de aquella Resolución 242. El representante británico, Mr. Caradon, manifestó que “hubiera sido un error exigir que Israel vuelva a su posición del 4 de junio de 1967, debido a que las posiciones eran imposibles y artificiales”. Asimismo, el delegado soviético en la ONU, Vasily Kuznetsov,  admitió que la resolución  le dio a Israel el derecho a "retirar sus fuerzas únicamente a las líneas que considere apropiadas."

De ahí entonces que se deriven dos importantes errores en la pretendida exigencia a Israel para que retorne a la líneas de antes de 1967, Error uno, no le es exigible pues nunca se estableció así en la Resolución 242 que alegan los palestinos, presupuesto de la que se han hecho eco erróneamente algunos gobiernos latinoamericanos, entre ellos Chile, y Error dos, que el menor derecho que asiste a Israel y sí es vinculante con la misma Resolución 242, es que se trate de “fronteras seguras y reconocidas”.

Y entramos entonces en el terreno que los palestinos no quieren que se analice.

 

 Primero: Lo que los que los palestinos llaman “territorios ocupados” es jurídicamente inexistente. Nunca existió un Estado Palestino previo a 1967, y esto precisamente, porque se rehusaron a aceptar la partición y prefirieron seguir el camino de la guerra para intentar destruir al Estado de Israel. En el mejor de los casos por tanto, podrían considerarse los territorios aludido como “en disputa” y no son ellos precisamente los destinatarios de esas disputas, pues Siria y Jordania tendrían mejor derecho, donde el segundo mantiene un acuerdo de Paz con Israel y el primero no ha reclamado tal derecho y menos ha dado mandato a los palestinos para ello.  

 

Segundo: Las “fronteras seguras” deben considerarse obviamente en función de quien sí obedeció la Resolución que resolvió la partición y no de quienes la violentaron con actos de guerra para intentar destruir sin éxito a quien acató el ordenamiento jurídico internacional. Eso es lo que quedó reflejado en el espíritu de los redactores de la Resolución 242.

 

Tercero: Las fronteras seguras por tanto, no han sido ni pueden ser las exigidas primero por la OLP y luego la ANP,  y menos ahora que se han asociado con el grupo terrorista Hamas, a estos últimos, habrá que reconocerles al menos sinceridad al no esconder su propósito de desconocer al Estado de Israel en coincidencia con sus mentores iraníes que buscan la destrucción de Israel abiertamente.

 

Años tras años Israel ha  defendido a sus habitantes del terrorismo palestino. Años tras años, lo ha tenido que hacer trabajando incansablemente para alcanzar fórmulas de Paz y que permitan una coexistencia de dos Estados, de Israel y Palestina, sin embargo, años tras años ha debido luchar contra  la no escondida pretensión de los dirigentes palestinos que buscan, no una convivencia de dos Estados, si no que la existencia de un Estado Palestino en lugar de Israel, y es eso precisamente lo que ha llamado la atención en el Presidente norteamericano, que olvidara aquel “pequeño detalle” que hace que su propuesta no sea más que una mala o pobre “muleta” para el proceso de Paz.

 

 

  



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Estados Unidos, propuesta de Paz con “muletas”


 

recientes declaraciones del Presidente de los EE.UU. Barack Obama, parecen ser un presagio de lo que debe resolver la ONU en el mes de septiembre en relación al reconocimiento del Estado Palestino, reconocimiento que ha buscado con tanto ahínco Mahmoud Abbas, Presidente de la Autoridad Nacional Palestina y que lo ha llevado a desplegar una intensa agenda diplomática en búsqueda de apoyos para esa decisión.

 

Es difícil abordar el tema sin un cabal y profundo conocimiento, primero jurídico y luego histórico de la cuestión que fundamentalmente provocan los naturales, obvios y en mi concepto, legítimos cuestionamiento del gobierno israelí a que el reconocimiento se efectúe en los términos mencionados por Obama, esto es, en las líneas existentes antes de 1967.

 

Debe traerse a colación algunos presupuestos básicos de origen para realizar un diagnóstico realista de por qué la pretensión del gobierno norteamericano, no cuenta y no podría contar con el consentimiento de Israel.

 

Es inaceptable para Israel la percepción que tanto errónea como injustamente  se ha formado cierta parte de la diplomacia europea muy condescendiente con los palestinos, en cuanto a que Israel habría “robado” o “usurpado” las tierras que ocupa y los únicos que tendrían derecho jurídico e histórico serían los palestinos. Esto, además de constituir una falacia, es precisamente uno de los principales elementos que alejan a los palestinos para buscar un acuerdo de Paz con Israel.

 

Las líneas de 1967 eran entre el Estado de Israel, que sí acató la resolución de la ONU del 29 de noviembre de 1947, y los estados árabes de Jordania, que reinaba sobre la Margen Occidental o Cisjordania; y Egipto, que controlaba la Franja de Gaza, luego de la guerra de Independencia de Israel.

 

Lo anterior es muy importante que no se pierda de vista, ya que la gestión palestina ha estado construida en base a ese premeditado objetivo de hacer olvidar  que esta guerra se libró porque los estados árabes se negaron a aceptar la partición, y tan pronto Israel declaró la independencia, en mayo de 1948, se lanzaron a destruirlo. Las líneas  de 1967 son más bien el producto del armisticio de 1948, cuando al no reconocer los enemigos de ayer y de hoy a Israel, se llegó a esas líneas y es precisamente gracias a Jordania y a su instancia que la línea del armisticio de 1949 no se convirtió en una frontera internacional reconocida y  sólo constituyó una línea de separación de los ejércitos. Lo que el Acuerdo de Armisticio declaró fue que: “Ninguna disposición del presente Acuerdo se entenderá sin perjuicio alguno a los derechos, demandas y posiciones de cualquiera de las partes en la solución pacífica de las cuestiones de Palestinas. Las disposiciones del presente Acuerdo están dictadas exclusivamente por consideraciones de orden militar”.

 

Vendrá luego la Guerra de los seis días donde una vez más los ejércitos árabes intentaron destruir el Estado de Israel, conflicto en el que nuevamente son derrotados los árabe y donde  Israel captura Cisjordania  y Gaza. La intervención posterior de las Naciones Unidas intentaron crear a través de la Resolución 242 una solución duradera al conflicto.

Es esta resolución precisamente  la que estableció la definición de “paz dentro de fronteras seguras y reconocidas” para la solución del conflicto y nunca, absolutamente nunca señaló en parte alguna que las fronteras debían ser tales o cuales.

Los palestinos por cierto, reclaman que la Resolución 242  se refiere a las líneas del armisticio de 1949 e Israel se atiene estrictamente al concepto de “fronteras seguras y reconocidas”.  

Para entender entonces el espíritu o la intención del concepto “fronteras seguras y reconocidas” deberá tenerse en cuenta lo señalado por algunos de los redactores de aquella Resolución 242. El representante británico, Mr. Caradon, manifestó que “hubiera sido un error exigir que Israel vuelva a su posición del 4 de junio de 1967, debido a que las posiciones eran imposibles y artificiales”. Asimismo, el delegado soviético en la ONU, Vasily Kuznetsov,  admitió que la resolución  le dio a Israel el derecho a "retirar sus fuerzas únicamente a las líneas que considere apropiadas."

De ahí entonces que se deriven dos importantes errores en la pretendida exigencia a Israel para que retorne a la líneas de antes de 1967, Error uno, no le es exigible pues nunca se estableció así en la Resolución 242 que alegan los palestinos, presupuesto de la que se han hecho eco erróneamente algunos gobiernos latinoamericanos, entre ellos Chile, y Error dos, que el menor derecho que asiste a Israel y sí es vinculante con la misma Resolución 242, es que se trate de “fronteras seguras y reconocidas”.

Y entramos entonces en el terreno que los palestinos no quieren que se analice.

 

 Primero: Lo que los que los palestinos llaman “territorios ocupados” es jurídicamente inexistente. Nunca existió un Estado Palestino previo a 1967, y esto precisamente, porque se rehusaron a aceptar la partición y prefirieron seguir el camino de la guerra para intentar destruir al Estado de Israel. En el mejor de los casos por tanto, podrían considerarse los territorios aludido como “en disputa” y no son ellos precisamente los destinatarios de esas disputas, pues Siria y Jordania tendrían mejor derecho, donde el segundo mantiene un acuerdo de Paz con Israel y el primero no ha reclamado tal derecho y menos ha dado mandato a los palestinos para ello.  

 

Segundo: Las “fronteras seguras” deben considerarse obviamente en función de quien sí obedeció la Resolución que resolvió la partición y no de quienes la violentaron con actos de guerra para intentar destruir sin éxito a quien acató el ordenamiento jurídico internacional. Eso es lo que quedó reflejado en el espíritu de los redactores de la Resolución 242.

 

Tercero: Las fronteras seguras por tanto, no han sido ni pueden ser las exigidas primero por la OLP y luego la ANP,  y menos ahora que se han asociado con el grupo terrorista Hamas, a estos últimos, habrá que reconocerles al menos sinceridad al no esconder su propósito de desconocer al Estado de Israel en coincidencia con sus mentores iraníes que buscan la destrucción de Israel abiertamente.

 

Años tras años Israel ha  defendido a sus habitantes del terrorismo palestino. Años tras años, lo ha tenido que hacer trabajando incansablemente para alcanzar fórmulas de Paz y que permitan una coexistencia de dos Estados, de Israel y Palestina, sin embargo, años tras años ha debido luchar contra  la no escondida pretensión de los dirigentes palestinos que buscan, no una convivencia de dos Estados, si no que la existencia de un Estado Palestino en lugar de Israel, y es eso precisamente lo que ha llamado la atención en el Presidente norteamericano, que olvidara aquel “pequeño detalle” que hace que su propuesta no sea más que una mala o pobre “muleta” para el proceso de Paz.

 

 

  




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