A qué nos comprometemos

Por definición, el compromiso es una obligación contraída. Se podría agregar que esta obligación se asume por una elección frente a una situación particular… elegimos una postura y, de manera tácita o dando nuestra palabra -oral o escrita-, obramos en consecuencia con esa obligación; es decir, somos consecuentes.

 

. Se podría agregar que esta obligación se asume por una elección frente a una situación particular… elegimos una postura y, de manera tácita o dando nuestra palabra -oral o escrita-, obramos en consecuencia con esa obligación; es decir, somos consecuentes.
A algunos compromisos los tomamos indirectamente, por asumir roles que requieren de ciertas responsabilidades. Es el caso de un médico que, estando de vacaciones, presencia una situación en la que debería dejar de lado su momento de esparcimiento para asistir a otra persona.

Otras veces sucede que determinadas circunstancias nos comprometen sin que nosotros lo hayamos buscado o ideado, y tienen que ver con nuestro rol como ciudadanos. Veamos un ejemplo: estamos en un negocio y vemos que otro cliente toma algo y lo esconde entre sus pertenencias, para no pagarlo... ante eso, nos podemos convertir en consejeros de esa persona para rever su postura, podemos avisarle al vendedor o no hacer nada y convertirnos así en cómplices.

Ahora bien: ¿con qué compromisos somos consecuentes? ¿Con los elegidos, con los indirectos, con los sociales? ¿Sólo tienen validez cuando conllevan un papel firmado de puño y letra, cuando hay escribanos o entidades de por medio, o todavía le damos valor a la palabra? ¿A quién le fallamos cuando faltamos a un compromiso? ¿Somos conscientes de que los compromisos son para con otro/s -un jefe, una familia, un vecino o la comunidad toda- pero principalmente para con nosotros mismos? ¿Asumimos una postura de involucramiento con esos compromisos únicamente cuando nos perjudican o benefician como individuos, o somos conscientes de que estamos insertos en una comunidad -familia, amigos, barrio, pueblo, nación- que necesita de nosotros y nosotros de ella mutuamente, conscientes de que cada aporte a la comunidad se refleja en una mejora para la sociedad toda y, por ende, para nosotros como individuos insertos en ella?

¿Cuántos vecinos estamos interesados en involucrarnos, en comprometernos, más allá de hacer catarsis o de quejarnos cuando sentimos que algo nos perjudica? ¿Cuánta importancia le damos a la comunidad? ¿Cuánta importancia le damos a las Instituciones? ¿Entendemos que ninguna institución funciona sólo por inercia… que se necesita de cuerpos y mentes activos… que esos cuerpos y esas mentes necesitan diferentes miradas, nuevas propuestas y colaboración activa de muchos otros para renovarse, para cambiar y mejorar? ¿Estamos dispuestos a vivir en las afueras de aquél contexto en el que vivimos o estamos dispuestos a comprometernos y ser protagonistas de lo que queremos para nosotros y nuestras familias?

Editorial de 1450 msnm (Tw: @1450msnm - Fb: 1450 msnm) del día 30 de marzo de 2013.

UNETE



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