Chile: Una Copa que da para soñar

Recuerdo la Copa América de Paraguay 99. Chile llegaba con el cartel de haber clasificado al Mundial de Francia y al menos haber hecho un buen papel. Por eso algunos expertos decían que en tierras guaraníes era posible ganar el tan ansiado trofeo continental, esquivo durante toda la historia de la Selección Chilena. Tan esquivo que se le ha ido entre las manos cuatro veces, con cuatro segundos lugares.

 

. Chile llegaba con el cartel de haber clasificado al Mundial de Francia y al menos haber hecho un buen papel. Por eso algunos expertos decían que en tierras guaraníes era posible ganar el tan ansiado trofeo continental, esquivo durante toda la historia de la Selección Chilena. Tan esquivo que se le ha ido entre las manos cuatro veces, con cuatro segundos lugares.

Para mi (dis)gusto una de las ocasiones más dolorosas fue en 1987 ante Uruguay en Argentina. La figura de Chile durante todo el torneo era Roberto “Cóndor” Rojas, que atajaba lo inatajable, y volaba una y otra vez para no ver caer el arco chileno.

Pero en la final se vio un arquero nervioso, inseguro e impreciso. Y eso le pasó la cuenta: Tras un corner, vino un disparo desde fuera del área, Rojas dio rebote y fue Bengoechea quien la mandó al fondo del arco, sepultando las aspiraciones chilenas y poniéndole la firma a la victoria Charrúa.  

Luego la Copa América de Chile en 1991 fue sólo una ilusión. Desde ahí que no llegaba un oportunidad cierta, como en 1999. A pesar de que Brasil y Argentina eran rivales fuertes, se pensaba que Chile con Salas y Zamorano más la base del equipo de Francia 98, podrían hacer frente a las dos potencias sudamericanas y eso generaba altas expectativas: que la Roja podría traerse la Copa a casa.

Pero en Paraguay la historia pareció repetirse. Uruguay nos dejó sin la final en un partido que terminó empatado y perdimos en la definición a penales.   

Luego vinieron eliminaciones en primera ronda, actuaciones vergonzosas, “Puerto Ordazos” y goleadas a manos de brasileños. Pero ahora la vida y el fútbol nos están dando una nueva oportunidad. Una oportunidad que hay que aprovechar.

Hoy hay una selección de lujo, con jugadores de verdadero nivel mundial. Más allá de la dilatada partida de Marcelo Bielsa, los partidos amistosos jugados bajo las órdenes de Claudio Borghi nos dejaron un sabor dulce. Porque se ve un equipo trabajado, con dinámica, orden y sobre todo ganas de ir a buscar el partido, de jugar siempre igual en todas las canchas, contra cualquier rival. El técnico rosarino nos dejó un tremendo legado y el “Bichi” puede sacarle un gran provecho.

Lo más importante dentro del equipo es que existe una gran unidad entre los jugadores y sobre todo hambre. Hambre de triunfo, hambre de hacer algo importante, hambre de gloria. Y eso es lo que hace a los equipos ganadores. Además Borghi conoce muy bien a muchos de los jugadores y los puede hacer recuperar la confianza, como pasó con Matías Fernández.

Si vamos a lo real, en el último ranking FIFA, Chile se ubica en el puesto 13°, sólo superado en Sudamérica por Brasil, Argentina y Uruguay, avalado por su cuarto lugar en Sudáfrica.

Visto de esa forma la Roja debería quedar en el cuarto lugar. Pero todos sabemos que en el fútbol no hay reglas ni números que valgan. Porque a estas alturas todo se rompe. Hasta la historia. Y este grupo de jugadores ya se acostumbraron a eso.

Quebrar la historia ya se logró. Muestra de ello fue quedar segundo en las eliminatorias, los triunfos en Perú, Paraguay, Colombia, el empate en Uruguay. La actuación en Sudáfrica, volviendo a ganar en un Mundial tras 48 años; y uno de los partidos más importantes y donde me quiero detener: El histórico 1-0 contra Argentina en el Nacional.  

Ningún chileno que viva el fútbol de verdad podrá olvidar ese 15 de octubre de 2008. El que en mi opinión, fue el partido bisagra para la selección de Bielsa. Yo estaba en el estadio asombrado. Conmovido, emocionado, orgulloso, agradecido… sin aliento. Y es que ver a 11 guerreros luchando por lo que más quieres, provoca estos y miles de otros sentimientos de felicidad.

El sentir que el corazón se te sale por la boca, abrazado a tus amigos, viendo como Chile le da “un toque” a un rival que es potencia futbolística, como dicen por ahí, no tiene precio. No tiene precio saber que por fin la maldición se acabó.

Romper la historia no es fácil. Requiere trabajo, esfuerzo, dedicación, amor. Y eso es lo que llegó a tener Chile con Bielsa. Y lo bueno es que los jugadores ya lo adquirieron y no lo van a perder. Tengo la esperanza de que la selección va a ganar la Copa América, por el nivel de sus jugadores y porque quieren hacerlo, porque es una generación de mentalidad ganadora.

Ojo con Chile, puede dar el batatazo. Están las condiciones para ganar la Copa América. Es una deuda que en esta edición se puede saldar. Estos mismos jugadores ya rompieron la historia, ¿por qué no ahora? 

UNETE



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