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El problema de autenticidad, como el de proporción, ha experimentado un crecimiento explosivo desde que los Estados Unidos, en tiempos de Bush Jr. Consiguiera patentar un fenómeno criminal, tan viejo como el hilo negro, con el amenazante y remecedor de, TERRORISMO. Pero los republicanos en EE.UU. no solo lograron reclamar exclusividad del vocablo, sino además dejar involuntariamente la esparcida y aceptada impresión, que este solo es un flagelo con origen lejano. El que no incluye los abusos de autoridad, los crímenes de estado, ni las operaciones destinadas a poner orden, imponer sistema económico o establecer democracias en el mundo entero. Encima de todo, para este bien diseñado fenómeno comunicacional, ha sido tan fácil como quien cuelga adornos en el árbol de Pascua, asociarle temas con beneficios electorales para la fronda conservadora, como la inmigración, y el islamismo petrolero, tan sencillo que hasta tiene inmencionables seguidores en el extranjero.
A partir del 11 de Septiembre del 2001, con el daño criminal ocasionado por ese libre desfile de aviones comerciales, transformados de súbito, en mega aéreas bombas molotov. Cualquier proposición inconstitucional para llegar "al fondo" del origen de cualquier ataque, fueron encontrando un terreno propicio en la opinión pública y nulo espacio para que la oposición demócrata, con o sin razón, intentara maniobras de reflexión o diplomático dialogo. Fue una oposición condenada al patriotismo instantáneo, reaccionario y desde luego justificadamente irreflexivo. El shock y la incredulidad despertaron entendibles emociones y entonces, no se le dio prioridad ni mayor importancia, a la investigación de los huecos de seguridad interior que dejo un aparato defensivo y multimillonario, claramente incapaz o descuidado. Ni desafío critico a un mecanismo anti terrorista lento, visiblemente confundido y muy probablemente irresponsable. Ni tampoco, se puso atención al sabio consejo de la historia, esa que en los cincuenta, termino la casa de brujas del comunismo, con más información y dialogo, que con un montón de balas. Tampoco se aceptó el consenso internacional por respetar soberanías, ni mucho menos una revisión autocrítica de la posible responsabilidad en errores de política exterior, y está bien, que más se puede pedir a un país que inocente ignora, o ignorante acepta, la ploma complejidad y el manejo subterráneo de las relaciones internacionales de sus liderazgos, porque como cualquier otro, no pueden hacer otra cosa. No me gusta conversar de estos temas, es ingrato. La imprecisión de muchas informaciones, las desinformaciones que se inyectan a menudo y sin asco. La reacción brusca de origen en pasiones, algunas espontáneas y otras provocadas pero todas perdonablemente insensatas, no permiten el empleo de la lógica. La deducción se estrella de frente con la inducción y el resultado es un terreno peligroso para opinar, de gran inseguridad en los hechos y mucha desconfianza en la informacion. Pero cuando uno ve la vorágine de volúmenes, artículos, columnas y encabezados, que lejos de ilustrar confunden, siente la obligación de abrir el pico. El pueblo norteamericano en muchísimos aspectos es idéntico a cualquier otro pueblo occidental a la hora de abandonar la razón por el patriotismo, pero es justo. Esta es una debilidad muy bien aprovechada por quienes en la elite, saben que bajo una cortina de nacionalismo, se puede pasar un gato por tres liebres. Y bueno por supuesto, lo hacen. Pero quien crea fuera de los EE.UU. Que la reputación de imperialista y belicoso que se le ha dado en el extranjero, tiene algo que ver con el carácter del norteamericano común, simplemente no lo conoce. El espontáneo y sincero y profundo respeto por los demas, en el que viven y conviven los estadounidenses, es sencillamente ejemplar, dificil de entender por sociedades anacronicas de castas en cualquier otro lugar o epoca. Así mismo es su proverbial generosidad y su popular y conocida filosofia del sueño americano que tiene como lider del mundo libre a Barak Husein Obama. Producto de un socialismo educacional. La casi totalidad de las fundaciones de ayuda y asitencia internacional reciben, a los menos el 50 % de sus contribuciones, del pueblo norteamericano, que son solo es, el 5 % de la población mundial. Su constitución los protege de aberraciones normales en otras partes del mundo, si hasta para juzgar al detenido autor de los crimenes en la Maratón de Boston, tienen el dilema de leerle los Miranda rights (derechos de la Ley Miranda) que para hacerlo simple, le permitiría mantener silencio para no auto incriminarse con sus propias declaraciones. El derecho a criticar es un privilegio y esta aun reservado para aquellos que, o tienen muy pocos, o sencillamente, no tienen ni uno. Pero intentar libremente decir que los EE.UU están desesperados, en declive o cualquier otra paranoia desinformativa anti imperialista, es una ambiciosa e inconfundible estupidez. Los EE.UU. Tienen, solo multiplicado por 3, todos los problemas derivados de una potencia consumidora capitalista-socialista, que cruza, como lo hacen todos los demás, por un periodo de exploración tecnológica, cambio de conducta social de un convivir industrializado y de consumo, en una dimensión totalmente desconocida en otras épocas , y bueno, la dificultad de tratar de hacerlo , en una bicentenaria y constitucional DEMOCRACIA..