Para el Presidente de la Republica, la prioridad número uno
del inicio de su administración, es el Pacto por México y lo único que puede
ponerlo en riesgo es el tema electoral.
Siendo como lo es su objetivo principal, nada es más
importante que sostenerlo, incluso ceder algunas posiciones electorales en los
próximos comicios locales del mes de julio en catorce entidades.
Para el Presidente Peña Nieto, el pacto ha resultado un
éxito en varios sentidos, que quizá ni el mismo imagino cuando lo propuso,
primero porque ha sido un esquema de dialogo conciliador y efectivo con la
oposición, sin necesidad de componendas y chantajes, que ha favorecido el
trámite de sus propuestas de reformas legislativas.
Porque con todo y que para el tránsito de esa reformas, se
incorporaron las ideas e intereses de los partidos de oposición, estas están
avanzando y adicionalmente por ello se
establece un escenario de participación democrática desde el liderazgo priista.
Por supuesto también una gran rentabilidad mediática, porque
el régimen demuestra su capacidad de interlocución y construcción de acuerdos,
a través de una novedosa política de respeto y apertura.
Con todo y esos antecedentes tanto el PAN como el PRD, con
visión de estado y sin egoísmos estériles, consintieron en apoyar la
consolidación del pacto, aun a sabiendas del enorme beneficio que eso le
representa al régimen.
Lo hicieron a pesar de entender, que si bien es cierto que
su inclusión implica una gran influencia en las determinaciones, eso implica un
fortalecimiento no solo del gobierno sino del propio PRI, lo cual afecta
directamente sus propios intereses electorales, a cambio de un compromiso
dentro del mismo pacto.
Un acuerdo para que el gobierno no violentara la competencia
política, utilizando la maquinaria oficial para influir en las elecciones, de
forma que esta pudiera ser lo más pareja posible.
Sin embargo la competencia electoral siempre está rodeada de
combustible y el Gobernador de Veracruz Javier Duarte, torpemente le prendió un
cerillo que la hizo explotar, ante la exposición de grabaciones de audio que
comprueban la participación de miembros de su gabinete, en las que se manipula
el programa Oportunidades, con fines electorales.
La falta de sensibilidad de los Secretarios de Finanzas y
Salud del gobierno veracruzano y el propio delegado de Sedesol, provoco la
airada y lógica reacción de Gustavo Madero, Presidente de Acción Nacional,
quien exigió la renuncia de la Secretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles
y del Gobernador de Veracruz.
A cambio de eso solo se suspendió temporalmente a siete
funcionarios menores, incluido el delegado de Sedesol y el Presidente Peña
Nieto, respaldo públicamente a Rosario Robles.
El guiño presidencial a su colaboradora solo sirvió para
crispar más el ánimo de la dirigencia panista, quien en contraparte presento
denuncias penales por estos hechos.
Sin embargo el punto de inflexión, se observa en la negativa
de los Presidentes del PAN y el PRD, para asistir a la presentación en Palacio
Nacional, de las iniciativas para la reforma financiera el día de ayer.
Tanto Madero como Zambrano declinaron su presencia en el
acto protocolario como muestra de su inconformidad por el turbio manejo
electorero para la compra de votos, del
programa oportunidades, al que calificaron como de delincuencia organizada.
Sin más remedio y seguramente con mucha contrariedad, el
Presidente Peña Nieto decidió de plano cancelar el evento, en tanto se
restablece el dialogo y se retoma el sentido de colaboración del Pacto por
México.
Porque no es la reforma financiera la que está en riesgo, de
hecho la iniciativa esta materialmente aprobada por todas las fuerzas
políticas, es una reforma positiva que ha hecho coincidir a todos los partidos,
lo que está en entredicho es el propio pacto como tal.
Tanto Madero como Zambrano, han expresado que todavía no
abandonan el pacto, claro en tanto reciben una respuesta de parte del
Presidente, que sin lugar a dudas tendrá que ser categórica, si quiere seguir
contando con ellos y lo que representan.
El Presidente tendrá por necesidad de mantener el pacto y
también para justificarse ante la opinión pública colectiva, tomar medidas
correctivas severas en este caso, de lo contrario perderá a sus principales
aliados y saldrá mal parado ante la sociedad en general, lo que sin duda seria
una consistente e inesperada victoria para el PAN y el PRD.
Todo lo que se ha ganado hasta ahora, podría perderse por
una ineptitud, que no es más que el producto de la soberbia y la arrogancia de
personajes como Javier Duarte el Gobernador de Veracruz, que no entienden el
nuevo clima político nacional.
Porque de alguna manera el uso de los programas
asistenciales oficiales, siempre tendrán una tendencia de beneficio electoral
para quien los administra, sin embargo no por ello se puede abusar de una forma
tan grotesca, como sucedió en Veracruz.
Por lo tanto la presidencia tendrá que exigir a sus
Gobernadores y delegados, sobre todo en las catorce entidades en las que habrá
elecciones en julio, un manejo impecable de esos programas.
De tal suerte que particularmente en los estados donde habrá
elecciones, seguramente por ese motivo habrá desde ahora una doble vigilancia,
tanto de las fuerzas opositoras, como desde la propia Sedesol, a efecto de no
enrarecer todavía más el escenario nacional.
Los objetivos del pacto están por encima de los intereses
locales, la competencia por unas cuantas diputaciones y alcaldías es un precio
muy bajo para el régimen, a cambio de la aprobación de sus reformas,
considerando que todavía faltan por tramitarse las principales, la energética y
la fiscal.
Lo que supone y fortalece la hipótesis, de que los
Presidentes del PAN y el PRD, van a aprovechar el infortunado desliz oficial,
para exigir posiciones electorales a su favor a cambio de seguir en el pacto.
Es decir, una maniobra para que el PRI baje los brazos
especialmente en Baja California y Quintana Roo, donde ambos partidos tienen
sus principales bastiones, hoy en riesgo precisamente por la positiva dinámica
que ha desarrollado el gobierno federal.
Para el Presidente Peña Nieto, es este el momento de prueba,
cuando todo le venía saliendo mejor de lo planeado, la primera dificultad real de su gobierno,
porque el futuro va a depender de cómo se defina su relación con una oposición,
que hasta ahora le había sido aliada.
La coyuntura que además de su solución inmediata, nos dejara
ver realmente intenciones y capacidades políticas, privilegiar los intereses
superiores del Estado, o simplemente atender a una vocación autoritaria
anacrónica implícita.
guillermovazquez991@msn.com
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