Hacia la Construcción de un Escudo del Estado

 

. Estos actores, son los que ofrecen diversión y entretenimiento al por mayor en cualquiera de las actividades que atraen a los jóvenes, tanto para ser consumidas dentro como fuera del hogar. Tal es la atracción, que los destinatarios de las propuestas se comportan al igual que insectos, atraídos por la luz de una luminaria.

Todas estas actividades compiten con la escuela al existir un solo tiempo para concretarlas a todas. Un período de tiempo que es solicitado por un sin fin de divertimentos y demandas que dejan a la escuela prácticamente con muy poco del tiempo y con muy poco del interés que necesita por parte de los educandos para cumplir con su objetivo. Pero sobre todo, debe soportar la falta de motivación que debería despertar si no sufriera una competencia tan voraz, por parte de los poderosos actores sociales. Quienes eclipsan o reducen prácticamente a la nada, la voluntad de esforzarse, para incorporar los conocimientos. Una escuela que se ve además afectada, porque los jóvenes la visualizan como una obligación, a la que se resisten con su natural rebeldía.

Es decir que estamos, ante una sociedad sin límites para la oferta de diversiones y todo tipo de productos atractivos, divertidos y estimulantes. Ofertas, ante las cuales se vuelve muy difícil negarse a consumirlas, sobre todo a determinadas edades. Además de que los jóvenes son presionados para el consumo de grandes cantidades de productos que se quedan con el tiempo que debería ser  destinado al descanso reparador. A los que se debe adicionar el efecto que provoca sobre ellos, el consumo desmedido de todo tipo de sustancias. Sobre todo, el de la abundante ingesta de alcohol, producto al que se accede muy fácilmente y el que está prácticamente naturalizado por la sociedad. 

Esta situación termina afectando el rendimiento escolar de forma significativa, haciendo trizas el enorme esfuerzo económico que realiza el Estado para ofrecer el servicio educativo, el que por este y otros motivos, para nada retribuye con los buenos resultados esperados.

Frenar este despropósito, en los hechos queda reducido a las acciones que los responsables del grupo familiar puedan concretar convenciendo a sus hijos sobre cuáles son las prioridades a las que deberían prestarles atención. Una tarea que cada vez resulta menos efectiva, debido a la pérdida progresiva de la autoridad de los adultos responsables dentro del grupo familiar. Un debilitamiento que por diversas circunstancias no son considerados por exceder el alcance de la presente nota. Pero sobre todo, porque también se ejercen acciones propagandísticas por parte de los mismos actores sociales, quienes solo se muestran interesados  en vender sus productos entretenidos y divertidos. Recayendo la facultad de elegir adecuadamente, en los niños y adolescentes, quienes se encuentran absolutamente indefensos ante las propuestas de consumo que con tanta presión se introducen en sus respectivas  subjetividades.

Es evidente que necesitamos que el Estado construya un escudo defensivo que haga posible la tarea orientadora y educativa de la familia y de la docencia. Algo muy difícil de poder realizarse, debido a lo avanzado del deterioro sufrido y del cambio cultural operado. Pero que sin lugar a dudas debe intentarse con todas las fuerzas a disposición.

Eugenio García

http://garenioblog.blogspot.com.ar

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