. Los historiadores más leves hasta los más drásticos
y severos que con letra feroz, han dicho su verdad sobre estos personajes que
han presidido este país en desarrollo. Los conspiradores hablan y lo hacen muy
bien.
Algunos de estos
personajes de la historia viven y para otros afortunadamente ya están muertos.
Hay otros que se niegan a morir y siguen dando de qué hablar y pensando que
todavía mandan, con derecho a voto, veto y varias cosas más.
Salvo raras
excepciones la mayoría ha respetado y exaltado la figura de la institución
presidencial. Portadores de la banda considero que los cambia por 6 años, los
hace sensibles con el país y su pueblo. Manejan las relaciones políticas con
respeto y dignidad las relaciones internacionales. Cabe mencionar que todos los
presidentes han tenido oposición. Gente que se identifica con otros proyectos
de nación lo cual es normal pero también ambiciosos que no aceptan no hayan
sido ellos los elegidos para sentarse en la silla que solo hay lugar para uno.
Esto es muy común que suceda en el político del partido que más ha gobernado.
Sucede hoy y sucedió antes y siempre sucederá. Cuestión de ambición desmedida
que llega hasta el crimen.
La figura
presidencial está muy vinculada al respeto personal e institucional. Aquí nos
detenemos un poco ya que hemos tenido jefes de estado que el pasado fue peor
que basura como el caso del chacal Victoriano Huerta que se llevó por delante
algunos uniformados del ya poco respetado ejército. Se puede decir que de este
personaje derivaron súper-presidentes y solo presidentes pero la mayoría de
ellos se hicieron respetar por sus colaboradores, opositores, lambiscones y se
deshicieron de perversos que solo socavaban el poder presidencial. La fauna es
rica en estos seres.
Algo especial
sucedió a partir de MMH con el respeto presidencial. Con una curva decreciente
se vino notoriamente deteriorando y hasta EZPL no dejo de bajar bruscamente.
Como último presidente emanado del PRI dejo en el año 2000 en manos de otros la
presidencia. La gente decidió dejar al PRI y votar en contra para después
permitir que el dinero de unos cuantos hiciera llegar a otro testaferro peor
que el primero. Ambos con enorme cinismo e insensibilidad política iniciaron el
desprestigio de la institución presidencial. No era suficiente la falta de respeto
para ellos, había que bajar al más bajo calificativo al presidente de la
republica sin percatarse que los primeros lastimados eran ellos mismos. El daño
ya estaba hecho. Manosearon, bolsearon, tomaron a broma la banda presidencial.
Parecía que su fin era demostrar que los presidentes anteriores podían ser
ridiculizados por ellos, cuando en el fondo los alcanzados, rebasados fueron
ellos mismos, impulsados por algunos políticos traidores que lo mismo sirve a
uno que otro. Ni fueron ni supieron ser el par de tontos.
Como se vea, debe
ser una obligación impostergable la del actual presidente, devolver a la
institución la solemnidad que merece y que tuvo. Volver a los protocolos de
siempre, a las políticas de respeto hasta del idioma. No hablar un inglés pocho
cortado de risa confundido con idioma del pachuco de esquina, de calle,
banqueta o estanquillo de la frontera. El rescate presidencial es urgente y
necesario para todos.El predicador económico