. A diario me
convenzo de que somos un país que deja mucho que desear en el sentido
democrático. Hace pocos días, un medio de comunicación dio a conocer los resultados de una encuesta en la que se señalaba que más del 70% de la gente se opone a Hidroaysén
y cada vez que la voz de ese grupo opositor intenta expresarse, son
reprimidos.
Otro ejemplo, los estudiantes
que tienen un conflicto que se arrastra por años, cada vez que salen a expresar
su rechazo a las condiciones mercantilistas que impone ser “profesional” en
Chile, son reprimidos. Con esto no me estoy refiriendo a los encapuchados que por lo
general son los que inician los disturbios,
no conozco bien cuáles son sus motivaciones y ni siquiera en mis días de
universitaria los pude comprender. Sí me quiero referir a que lo que piden los
universitarios lleva años, reuniones, soluciones transitorias y ninguna reforma que favorezca que favorezca a los estudiantes.
El Estado no tiene un compromiso
absoluto con la educación desde el nivel escolar hasta el universitario, es
inconcebible que la brecha educacional sea tan escandalosa y que familias de
clase media deban escoger cuál de sus hijos puede ir a la universidad. Lo que
es peor aún, tener que cancelar mensualidades altísimas por algunas carreras y que sus hijos no puedan estudiar lo que realmente quieren porque los aranceles
son inaccesibles para el presupuesto familiar. Sí, es una vergüenza que eso
pase en un país que se jacta de su desarrollo y crecimiento, que exista un Estado que tenga
tan poco compromiso con la Educación, determinando la escasa (o nula) movilidad social. Algo que no ocurre en muchos
países de Latinoamérica, el Estado tiene un compromiso irrestricto con la
Educación de sus ciudadanos y valora lo que es que todos los jóvenes tengan
acceso a la educación - escolar y superior - de forma gratuita, pues asumen que
es una inversión para su propio país.
Hoy me entero que se aprobó el
proyecto de ley de ampliar el post natal, con las correcciones para hacerlo más
accesible a todas las mujeres. El primer proyecto presentado por el Gobierno
era una burla, sinceramente. A mí y a muchas mujeres no las beneficiaba para nada. Es inconcebible pensar que las mujeres profesionales no
puedan tener el mismo derecho a estar con sus hijos, otra forma de
discriminación. Las mujeres de clase media, trabajadoras, muchas de las cuales siguen pagando su crédito universitario obtenido años atrás para
poder tener una profesión. Una vez más
la democracia se vio invisible. Hoy por lo menos, permite que todas las mujeres
que trabajan tengan el mismo derecho a estar con sus hijos durante los primeros
meses y que algunos ministros, se den por enterado que no todas las mujeres
tienen posibilidad de dejar a sus hijos recién nacidos con "nanas" y que sí
quieren darle de amamantar el tiempo que sea necesario y esto no quiere decir
dejar de lado su desarrollo profesional.
Entonces, entendiendo la Democracia que permite que las decisiones sean tomadas
respondiendo a lo que opina la mayoría, con los ejemplos que acabo de dar,
avala mi idea de que en Chile no existe una democracia como tal y espero que
las cosas poco a poco vayan cambiando en la medida que exista expresión
popular, lo que creo que se ha ido generando gracias a la irrupción de las redes
sociales.