Red de publicación y opinión profesional
Política · Economía · Sociedad · Cultura · Ciencia · Tecnología ·
Últimas etiquetas:   Escritores   ·   Periodismo   ·   Lectores   ·   Literatura   ·   Sociedad   ·   Biografía   ·   Libertad de Pensamiento   ·   Anarquismo   ·   Noam Chomsky   ·   Filosofía



Ciudad de vida y muerte


Inicio > Artes
20/04/2013

1080 Visitas



CIUDAD DE VIDA Y MUERTE






Vicente Adelantado Soriano





La película de Lu Chuan no cuenta nada que no se sepa. Sus personajes, sin ser nobles, parecen sacados directamente de Las troyanas, la famosa tragedia de Eurípides. No quiere decir lo anterior que la película de Lu Chuan sea un calco de la tragedia griega, que no lo es. Quiere decir que tanto Las troyanas como Ciudad de vida y muerte plantean el mismo problema, o, si se quiere, cuentan la misma historia, aunque con unos cuantos siglos de diferencia. Se nota en los trajes de los personajes, en el armamento de los ejércitos, en las casas y en el lenguaje utilizado por unos y por otros. Porque lo que es el comportamiento, y por desgracia, pocas diferencias hay entre el ayer tan remoto y el pasado tan reciente.

Se ha dicho y repetido, infinidad de veces, que Las troyanas es, posiblemente, la primera gran obra en contra de la guerra y a favor de la paz. La tragedia de Eurípides muestra, con gran crudeza, todo aquello que la épica oculta. Terminada la Ilíada, los griegos, dueños de Troya, entran en la ciudad y se adueñan de ella. En Ilión tienen lugar todo tipo de abusos y atrocidades. El ingenio de Ulises se baña en sangre. Ahí tiene su origen Las troyanas.

Lu Chuan, con una preciosa fotografía en blanco y negro, y contando con varios personajes, narra la entrada de las tropas japonesas en Nanking en diciembre de 1937. Al igual que Troya, la capital de China tras la muerte de los soldados que la defienden, es entregada al saqueo. Lu Chuan no hace ninguna concesión a la hora de narrar la toma y posesión de Nanking. Desde la matanza de soldados desarmados, igual que ya hicieran los romanos con los soldados de Viriato, hasta el saqueo, las continuas humillaciones, o la utilización de las mujeres como esclavas sexuales. Las escenas, de una crueldad increíble, se van sucediendo con una lógica aplastante. En ella se va poniendo de manifiesto que la bestialidad humana parece no tener límites: muertes y fusilamientos, tanto por grupos como masivos; enterramientos en vida, quemar a un grupo de personas vivas encerradas en un almacén, asesinato de los soldados heridos y que reposan en un hospital... Sin olvidar las violaciones ni la utilización de las mujeres como máquinas sexuales. Las utilizan hasta la extenuación, hasta que caen muertas como reses. Impresionante la escena en la que uno de los personajes entra en zona de consolación y descubre a una prostituta de la cual se enamoró. Todo cuanto sucede a su alrededor es de una sordidez increíble. Será este personaje el que vaya tomando conciencia de cuanto está sucediendo a su alrededor. A lo largo de la película se empeña en que lo llamen por su nombre, Kadokawa. Y será Kadokawa quien, precisamente, se horrorice al ver salir a un carromato cargado con los cuerpos sin vida de las mujeres que han utilizado, sexualmente, hasta la muerte. Y será él quien evite, mediante un certero disparo, que ella le ha pedido, que una mujer sea conducida a la zona de consolación.

La película, al igual que la tragedia de Eurípides, no es nada maniquea. Tampoco es panfletaria. Podríamos decir que ni siquiera es política, si ello fuera posible, que no lo es, pues la alianza germano-nipona hace que el embajador alemán, John Rabe, abandone la ciudad. Él era la última defensa con la que contaban los millares de refugiados. A partir de ese momento ya no hay nada que impida la total violación de la arrasada ciudad.

Apoyada por una excelente música, narra un conflicto, tal vez uno de los más terribles que ha vivido la humanidad. Aunque no debemos olvidar que todo cuanto se nos cuenta es propio de toda guerra y confilicto. En todas ellas se desatan las más terribles pasiones; y, lo que es peor, en ellas todo vale porque impera la ley del más fuerte, quien, además, no tiene que rendir cuentas ante nadie. No de otra forma se puede mantener un imperio. Ya se lo dijo Cleón a los atenienses allá por el 427 a. C: no podían ser generosos ni misericordiosos si deseaban gobernar un imperio. De resultas de ello surgió el exterminio brutal de Corciria. Y de resultas del imperio japonés todas las bestialidades de Nanking, donde la guerra hizo desaparecer la comodidad de la vida diaria sometiendo a los seres humanos a sus leyes. Y la ley de toda guerra no es otra que la bestialidad. Esta no abandona la pantalla más que por breves segundos. Pues al final hasta la risa del niño, al comprobar que el tiro de Kadokawa no iba dirigido a él, se semeja al llanto, tal vez porque, inconscientemente, el espectador se acuerda de la otra niña defenestrada por un soldado japonés, motivo que también trató Eurípides. En la tragedia griega el sacrificio del niño Astianacte, hijo de Héctor y Andróamaca, tiene una “justificación”: evitar que quiera vengar a su padre cuando sea mayor, y hacer eterna la guerra. En Ciudad de vida y muerte, la muerte es gratuita, signo de la fiereza humana. Aparecen montones de cadáveres. Y se mata por matar, o porque estamos en guerra... Está bien que de vez en cuando alguna película, con pulso decidido y firme, sin concesiones, nos muestre el horroroso rostro oculto de la humanidad. Ojalá desaparezca algún día. Películas como esta contribuyen a ello, desde luego. Muy digna de verse y estudiarse.



Etiquetas:   Guerra

Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

0 comentarios  Deja tu comentario




Los más leídos de los últimos 5 días

Comienza
a leer


Un espacio que invita a la actualidad e información
 

Publica tus artículos


Queremos ser tus consejeros y tu casa editorial

Una comunidad de expertos


Rodéate de los mejores y comienza a influir
 

Ayudamos a tu negocio


El lugar y el momento adecuado donde debes estar
Secciones
17288 publicaciones
4443 usuarios
Columnas destacadas
Los más leídos
Mapa web
Categorías
Política
Economía
Sociedad
Cultura
Ciencia
Tecnología
Conócenos
Quiénes somos
Cómo publicar en Reeditor
Contacto
Síguenos


reeditor.com © 2014  ·  Todos los derechos reservados  ·  Términos y condiciones  ·  Políticas de privacidad  ·  Diseño web sitelicon.com  ·  Únete ahora